Toma de apuntes escolares

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Por el Psic. Fernando Reyes Baños

José Luis Díaz Vega, en su libro Aprende a estudiar con éxito, comenta lo siguiente acerca de este tema: “Por lo general los alumnos tienen la creencia de que mientras el maestro no dicte ellos no deben elaborar apuntes, y esto es una grave equivocación pues como dice el proverbio chino: la tinta más pálida supera a la mente más brillante.”[1] Tristemente, la verdad constatable que encierra el comentario de Díaz Vega es irrefutable. ¿Cuántas veces no he visto como profesor, mientras explico algún tema, que sólo unos pocos alumnos toman notas mientras que el resto permanece sentado oyendo la clase? ¿Cuántas veces he tenido ocasión de ver, en vísperas de los exámenes, a los alumnos yendo a fotocopiar apuntes de algún compañero que sí ocupó las clases para anotar las ideas más importantes? ¿Cuántas veces he sido testigo de que el estudiante con buen desempeño logra obtener un buen rendimiento y la situación contraria en el caso opuesto? Innumerables.

En la vida de todo estudiante, sea éste del nivel educativo que sea, la toma de apuntes es esencial. Repasemos, una vez más, el proverbio chino citado por Díaz Vega: la tinta más pálida supera a la mente más brillante, ¿qué significa esto? Por un lado, que siempre estaremos propensos a olvidar, parcial o totalmente, la información que recibamos si no hacemos algo que nos permita retenerla y, por otro lado, que ese algo que nos facilitará recordar, evocar y utilizar esa información son, precisamente, las notas que hagamos en clase, pues estas representan un registro que podremos usar como material de estudio y de repaso. Walter Pauk, como dato interesante, afirma que después de una clase olvidamos el 50% de la información que recibimos y que, al cabo de 2 semanas, sólo recordaremos el 20% de la misma[2].

Algunos estudiantes alegarán, interpretando este proverbio en sus propios términos, que no siempre es necesario tomar apuntes en clase para aprender y salir bien en las materias. “Con poner atención en clase __dirá alguno de ellos__ capto lo más importante”. Quizá en casos excepcionales baste con eso para tener éxito en los estudios, pero... ¿será igual de fácil para el resto de los estudiantes? Lo más probable es que no, resultando poco probable además, que encontremos como constante escolar grupos en los que todos sus miembros posean, al mismo tiempo, la mente más brillante (a menos que su selección tenga como propósito cubrir ese requisito). Debemos aceptar empero, que parte de tomar apuntes escolares tiene que ver con la atención que los estudiantes pongan en clases, lo que además de involucrar lo revisado ya sobre “atención y concentración”[3], incluye también un aspecto importante: saber escuchar.

De manera general, tomar notas en clase implica:

a) Saber escuchar (desarrollar habilidades para poder hacerlo adecuadamente),
b) Atender al contenido sobre el cual se hacen las notas,
c) Saber cómo hacer las notas para obtener de ellas el mayor provecho, y
d) Usar los apuntes de clase como material didáctico para estudiar y repasar los contenidos del curso.

Este artículo está dirigido, en primer lugar, a los estudiantes interesados en buscar una guía para reforzar la toma de apuntes escolares y, en segundo lugar, a los docentes en general. Si, llegando a este punto, algún docente extrañado se pregunta por qué no dirigir este escrito solamente a los estudiantes, la respuesta es simple: creo que una de nuestras funciones más importantes como formadores es, precisamente, la de facilitar en los alumnos el proceso que les permita desarrollarse y convertirse en verdaderos estudiantes[4] y eso, sólo es posible, si el docente conoce sobre estrategias (de estudio en este caso) y procura que estén presentes en todo momento durante la impartición de sus cursos.

Este artículo es el primero de una serie de tres partes en las que abordaré el tema de los apuntes escolares, específicamente, qué son, cómo se hacen y para qué se utilizan. En esta primera parte me ocuparé, únicamente, de los incisos a y b de la lista que presenté un par de párrafos más arriba.


Saber escuchar

Citando nuevamente a Díaz Vega tenemos que: “Para tomar buenas notas de una conferencia, necesitas aprender a escuchar. Y escuchar bien requiere, por una parte, concentrarse activamente en lo que se está diciendo y, por otra, evaluar continuamente el contenido de la conferencia.”[5] Y es que “oír” y “escuchar” no son, exactamente, lo mismo. Según el Dr. Alberto Bustos, profesor de lengua española en la Universidad Carlos III de Madrid[6], “Escuchar es algo que se hace intencionadamente, mientras que oír es algo que sucede independientemente de la voluntad del sujeto.” ¿Podemos oír algo sin querer? Si. ¿Podemos escuchar algo sin querer? No, porque escuchar significa prestar atención a algo voluntariamente: “Asociada a la idea de escuchar está la de finalidad.”[7]

¿Con qué finalidad escucha el estudiante que toma apuntes en clases? Su finalidad es prestar atención a las palabras que exprese el profesor (y sus compañeros de clase), para “extraer” las ideas más importantes que se deriven de ellas. Si dicho estudiante se limitara a oír la clase, le sería imposible tomar buenas notas porque, aún cuando oyera las palabras del profesor y sus compañeros, como no se involucra activamente, desatendería la “extracción” de tales ideas, así como cualquier relación posterior que pudiera establecer entre ellas.

Ahora bien, saber escuchar requiere, según Walter Pauk, de al menos 3 habilidades que todo estudiante, con un poco de disciplina, puede desarrollar, a saber:

1. Una actitud adecuada.- Que atiende, entre otras cosas, al hecho de entrar a clases sin tener prejuicios de ningún tipo hacia el curso o hacia el profesor. Prejuicios a evitar serían, por ejemplo, “la materia es difícil”, “el maestro es un ogro”, “el profesor es barco”, “No le voy a entender”, etc.
2. Atención constante.- Significa atender, de principio a fin, al contenido que está tratándose en clase, evitando cualquier otro estímulo que pueda distraer tu atención[8].
3. Evaluar y transformar contenidos.- Saber escuchar en clase no sólo es cuestión de captar ideas. Implica descubrir (y a veces también construir) relaciones, para ordenar y reordenar esas ideas y poder crear, a partir de ellas, una estructura coherente que nos permita entender los contenidos del curso.

Sin embargo, saber escuchar no es suficiente para recordar los contenidos que revisemos en clases. Escuchar nos permite transformar las palabras del profesor en ideas y retenerlas en nuestra memoria a corto plazo, pero no nos garantiza incorporarlas y mantenerlas en nuestra memoria a largo plazo. Para ello es necesario estudiar y repasar esos contenidos y una forma de hacerlo es, precisamente, la toma de apuntes escolares.


Qué es la toma de apuntes en clase (una definición)

Basándonos en las definiciones que Walter Pauk y Díaz Vega aportan, diremos que la toma de apuntes es la forma de registrar las ideas que se comparten en clase para generar material que resulte útil para estudiar y repasar los contenidos del curso.

Desglosando:

1. Earl Babbie expreso una vez: “enseñar es como escribir con la voz”, frase con la cual se refería probablemente, al especial cuidado que el enseñante debe tener a la hora de interactuar con sus aprendices; de ahí la importancia de que estos últimos desarrollen las habilidades necesarias para registrar, de algún modo, las ideas más importantes que se revisen en clases. Para ello: es recomendable que uses lápices, plumas, resaltadores y hojas de papel para hacer tus anotaciones[9]; no es recomendable en cambio, que grabes las clases a través de algún medio electrónico porque tales prácticas sólo provocarán que prestes menos atención al desarrollo de las mismas (“¡Total! __estarás tentado a pensar__ se está grabando, ¿no? Puedo 'socializar' un poco”); considera además que para utilizar lo que graves tendrás que invertir tiempo y esfuerzo extra para transcribir las clases, tiempo y esfuerzo que podrías aprovechar mejor si los utilizaras para estudiar y repasar.
2. Está muy difundida la idea de que la única persona de la que puede aprenderse algo importante en clases es el profesor y que, por lo mismo, el único merecedor de recibir la atención de los estudiantes es él. Esta es una idea con la cual discrepo porque considero que, además del profesor, los compañeros de clase (a quienes Díaz Vega denomina “guías del contenido de la materia”[10] y a quienes __¿por que no?__ podría denominárseles también “guías de cómo la clase se desarrolla continuamente) son fuentes potenciales de aprendizaje no sólo por las aportaciones que puedan hacer, sino también porque al establecerse el diálogo entre el profesor y el grupo, sus intervenciones orientan la dinámica de la clase, enriqueciendo el proceso educativo cada vez que surgen ideas alternativas al plan originalmente propuesto por el docente.
3. ¿Para qué tomar notas en clase? Para tener de donde estudiar y repasar los contenidos de la misma. Este es el para qué de las notas. Puede parecer increíblemente obvio, pero al parecer a muchos estudiantes (seguro que cualquiera los ha visto: esos que permanecen sentados en sus pupitres oyendo __no escuchando__ al profesor con sus manos inmóviles o jugando con un lápiz) no les ha caído el veinte.


Sugerencias generales para tomar apuntes en clase

– Trata de sentarte siempre en un lugar adecuado, por ejemplo, en la parte central del salón. Esta táctica te permitirá seguir, con claridad, el desarrollo de las clases.
– Llega puntualmente o, mejor aún, temprano a tus clases. No esperes a que llegue el profesor(a) para pedirle permiso de ir al baño, ir a comprar algo o dar un mensaje a tu grupo. Con ello sólo demuestras tu desinterés en tu formación y tu descortesía hacia la clase que está a punto de comenzar. Si antes de que entre el profesor(a) tú ya estás listo para tomar notas, tus apuntes escolares siempre estarán completos.
– Procura anotar las ideas más importantes: teorías, definiciones, procedimientos, fórmulas, etc., pero también cualquier otra idea que las complemente. Recuerda que: a) Debes salir de clases con la mayor cantidad posible de información y, b) La información que registres debe servirte para entender los contenidos vistos en clases.
– Mientras estés tomando notas, procura identificar pistas que te indiquen cuando se está exponiendo o discutiendo algo importante: cambios en el ritmo y en el volumen de voz, pausas breves, resúmenes, etc.
– Cuán recomendable es usar abreviaturas, símbolos o flechas, en lugar de palabras completas, con el fin de escribir más rápidamente depende, en cualquier caso, del momento en que nuestros apuntes sigan siendo comprensibles para nosotros mismos. ¿Cuántas abreviaturas, símbolos o flechas poner? Las necesarias para escribir con agilidad y las suficientes para entender lo que anotemos. Recordemos el para qué tomamos notas: representan, como lo mencionamos anteriormente, el material que nos servirá para estudiar y repasar el contenido de nuestros cursos.
– Indiscutiblemente: ¡Tienes que ser ordenado con las notas que vayas elaborando! Esto lo puedes lograr registrando en la parte superior de la primera hoja: los datos correspondientes al curso o materia de que se trate, la fecha en que se dio la clase y el tema visto, el cual puedes enumerar para no perder de vista, el orden que sigue cada tema.
– Una sugerencia muy breve, pero de capital importancia: ¡Mientras tomes notas no te distraigas! (Es así de simple, pero de lo más efectiva).
– ¿Es válido marcar nuestras notas para poner en ellas alguna clase de indicación mientras estamos haciéndolas? Definitivamente. Un sistema de marcas no sólo nos permitirá identificar, de algún modo, el tipo de ideas que están contenidas en nuestros apuntes, también nos servirá de guía para el trabajo que posteriormente realicemos con ellas como materia prima. Un ejemplo de sistema de marcas para notas escolares sería el siguiente: Ideas importantes = Notas Resaltadas, Ideas Complementarias = Notas Subrayadas, Duda = Signos de Interrogación (alrededor de una idea), Idea a investigar en Internet = @, etc.
– Esta última sugerencia es, quizá, la más conocida en la literatura que se ocupa sobre este tema: toma nota de los ejemplos que se revisen en clases

Hemos tratado hasta aquí aspectos generales sobre la toma de apuntes escolares, que nos han sido útiles para saber acerca del qué y el para qué de los mismos. En la segunda parte de esta serie, en cambio, enfocaremos nuestra atención a un aspecto más específico y práctico: cómo tomar notas de modo que podamos obtener de ellas el mayor provecho posible.


Notas

[1] Díaz Vega, José Luis (2004). Aprende a estudiar con éxito. México: Trillas, pág. 86.
[2] Pauk, Walter (2002). Estrategias de Estudio. Madrid: Pearson Educación, S. A., pág. 65.
[3] Ver artículo Guía Vital del Estudiante Universitario 4.
[4] Si el lector desea saber más acerca de la diferencia entre “alumno” y “estudiante” que estamos implicando aquí, puede consultar el artículo Guía vital del estudiante universitario 1.
[5] Díaz Vega, op. cit., pág. 86.
[6] Bustos, Alberto (2007). 'Oír' y 'escuchar'. Blog de lengua española. Consultado en julio 2, 2008 en http://blog.lengua-e.com/2007/oir-y-escuchar/.
[7] Ídem
[8] Para conocer más acerca de distractores en los estudios, puede consultar el artículo Guía vital del estudiante universitario 3.
[9] Algunos estudiantes usan laptops para tomar apuntes en clase. El uso de tales herramientas es recomendable, preferentemente, si se tiene cierta habilidad para escribir con rapidez y un tanto de disciplina para no distraerse con recursos ajenos a la toma de apuntes. Ahora bien, si estas condiciones no representan un obstáculo, incluso los recursos computacionales pueden ser aprovechados convenientemente en clases (más aún si se trabajan en colaboración con el profesor), por ejemplo, pueden auxiliar al estudiante a verificar en alguna página de internet la información que se discuta en clases o pueden servirle para consultar el significado de una palabra en un diccionario en línea, entre otras muchas cosas.
[10] Díaz Vega, op. cit., pág. 92.

5 Comentarios:

Sergio Amaya dijo...

Estimado Fernando: Te felicito por tu calidad como Maestro formador, muy importante el tema de la toma de apuntes en la clase, válido no solamente para alumnos y Maestros, sino para todos en general, no tanto por la toma de apuntes, pues eso sería difícil, pero sí para saber diferenciar entre "oír" y "escuchar", pues estamos tan acostumbrados al ruido ambiental que nos envuelve, que cuando ponemos la radio o lñas noticias, las mas de las veces solo oímos, ahora debemos acostumbrarnos a escuchar, para estar siempre mejor enterados. Recibe un abrazo.

Anónimo dijo...

SALE GRACIAS....

466210;

♥♥♥

Fdo. R. Baños dijo...

Sergio Amaya: Gracias por tu comentario. ¡Saludos!

Anónimo: De nada. ¡Gracias por comentar!

Anónimo dijo...

"muy bueno su artículo me ayudo en m exposición".

fdoreyesb dijo...

De nada, me gusto que te haya sido útil ¡No olviden citar la fuente! ;) ¡Saludos!



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