Alumno vs. Estudiante

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Por el Psic. Fernando Reyes Baños


¿Eres un estudiante universitario o sólo un alumno con credenciales? ¿Eres de los alumnos que casi siempre se presenta a sus exámenes con cara de búho por haberse desvelado la noche anterior estudiando? ¿O de los que siempre se están quejando por falta de tiempo cuando otros muchos estudiantes han podido superar exitosamente las mismas dificultades? ¿O qué tal de los que argumentan hasta la vehemencia haber hecho todas las tareas cuando, interiormente, bien saben que les faltaron algunas de ellas? Si este es tu caso, significa que tienes algunas cosas en que pensar, y esta afirmación no te la tomarás a juego, si es que asumes con seriedad lo que estás haciendo justo en este momento.¿Por qué? Porque formar parte del alumnado de una universidad es una inversión. Significa tiempo, dinero y esfuerzo, que inviertes para ser un profesionista y hacer las cosas como sólo un profesional las sabe hacer. Pero como dice la canción de Franco de Vita: eso “no basta”. Y no basta porque todavía tienes que ganarte un privilegio que ninguna matrícula te otorgará: convertirte en un estudiante universitario. Un estudiante universitario sería aquél, por ejemplo, que a sus exámenes se presenta sin ninguna ojera debajo de sus ojos. ¿Por qué? Porque se ha preocupado y ocupado constantemente por sus estudios desde el inicio del semestre, de manera que la semana de exámenes, él simplemente se dedica a repasar lo que ya ha podido dominar debido al diseño de una buena estrategia para el estudio de sus materias. Y por supuesto que un estudiante, a diferencia de un alumno “a secas”, tiene tiempo para todo lo que debe hacer semanalmente y aún para hacer algunas de las cosas que, por gusto propio, desea hacer; y definitivamente no se espera hasta que el profesor le da calificaciones para alegar con él que ha cumplido, porque entiende que él comparte la mitad de la responsabilidad sobre lo que ocurre en el salón de clases y que su comunicación con los profesores es importante para que ambas partes puedan lograr con éxito los objetivos planteados por cada materia. Supongo que para este punto ya te vas dando una idea de lo que implica ser sólo un alumno con credenciales y lo que significa aventurarse a ser un estudiante universitario, y aunque el propósito de esta guía vital sea el de orientarte y facilitarte las herramientas con las que puedas estudiar exitosamente, creemos que es importante primero que te hagas los siguientes cuestionamientos: ¿Eres un estudiante universitario o sólo un alumno con credenciales? Y si todavía no eres un estudiante universitario, ¿Qué cualidades te hacen falta para serlo? Te invitamos a pensar en las respuestas a estos cuestionamientos.

Palabras clave para comprender el estudio: actividad, estrategias, tiempo y organización, o como pudiera concluirse después de leer este artículo, “estudiar es como correr: no es cuánto corras, sino el provecho que obtienes por hacerlo bien”.

Sobre estudiar una carrera podríamos echarte todo un rollo de color de rosa: “veras que el ambiente es padre” o “mira que después podrás obtener una buena chamba”; pero… ¿Qué prefieres: ser tratado como un niño o como un joven cuyas cualidades bien pudieran ser la consciencia, la libertad, la responsabilidad y el respeto? El estudio demanda para quien se comprometa con él de esfuerzo y trabajo. No seas ingenuo. Cuídate de quien te diga al respecto cosas como: “hazle igualito que en la prepa”, “es como acudir a un club social, el único detalle es que la membresía incluye tener que soportar al profe” o “no te preocupes porque como tú eres el cliente, tarde o temprano, te saldrás con la tuya”. ¡Por favor!, date cuenta que está suponiendo que estás tan perdido como él o ella.

Un entrenador deportivo por la TV decía que era importante aprender de los errores que uno mismo cometía, pero también dijo que era todavía más importante, aprender de los errores que cometían los demás. ¿Crees que sea fácil ganar un partido de fútbol americano? ¿Y qué tal salir victorioso en un juego de béisbol o correr los 42,195 kilómetros de un maratón? No faltará quien diga que cualquiera puede hacerlo, aunque para lograrlo no necesariamente tenga que esforzarse al 100%; y efectivamente, a menudo vemos en las canchas y en los gimnasios desde personasque se conforman con practicar más o menos la actividad que realizan, hasta personas que solamente van a pasar el rato y cuyos intereses van más encaminados a otras clases de actividades: socializar, hacer cuates, ligar, etc. Si para tales personas no es una prioridad aprovechar adecuadamente el tiempo que dedican para practicar deporte la cosa no pinta tan mal, pero si lo mismo vale también para el estudio de una carrera, la pregunta que debería taladrarnos la cabeza en este punto es: ¿Por qué algunos estudiantes se engañan a sí mismos (y suponen que engañan a los demás) al pretender estudiar una carrera cuando resulta evidente que sus intereses se encuentran en otro lugar?

Como dijera alguna vez un neófito del mundo académico: “Seamos básicos”: El estudio, como el deporte o cualquier otra cosa que pueda ocurrírsete, es una actividad y como tal implica que, antes de encararlo directamente, debemos pensar en las estrategias más adecuadas para lidiar con él, para que al final podamos decir con orgullo “soy un profesionista y estoy preparado para convertirme en un profesional”. No solamente los trofeos de fisiculturismo pueden presumirse, sino también, lo que logremos con nuestro intelecto es digno de alabanza.Pero estudiar bien, como cualquier otra actividad que decidas hacer con algún sentido más allá de sólo matar el tiempo, demanda forzosamente un punto de partida. Dijo un atleta profesional en cierta ocasión: “Todos los atletas fuimos principiantes alguna vez”; efectivamente, hasta correr por las mañanas como una rutina más o menos sosegada implica una cierta dosis de conocimiento, como, alternar caminatas rápidas con trotes suaves, y si hablamos de alguien que nunca lo había intentado antes, correr contando los minutos y no los kilómetros que pretendan recorrerse. De la misma forma, comenzar a estudiar demanda un esfuerzo previo en planear cómo deberá ser nuestra incursión por las materias que tengamos que revisar, o sea, cuánto tiempo invertiremos en el estudio al día, a la semana, al mes y durante todo el semestre escolar. Cómo distribuir el tiempo de estudio, cómo ajustarlo para que embone con el resto de nuestras actividades y cómo aprovechar las horas que hasta ahora no hemos podido usar para nuestro beneficio, son estrategias previas (e inseparables) del hecho mismo de estudiar correctamente.Aunque no lo creas, la administración del tiempo de estudio representa para la mayoría de los estudiantes un problema supremo, tópico que al no ser pensado con detenimiento y mucho menos afrontado con pragmatismo, les ocasiona muchos problemas a lo largo de la carrera. Es hasta que llegan más allá de la mitad de la carrera cuando muchos, como dicen, “agarran la onda” sobre lo que tienen que hacer y cuándo deben de hacerlo para salir bien del rollo en el que están, y aparte también tener vida social porque como dijimos: no se trata solamente de estudiar, sino de estudiar y de hacer las cosas que tengas o quieras hacer también en esta etapa de tu vida.A partir de aquí entraremos ya directamente a revisar algunas estrategias que podrían servirte para administrar de manera más adecuada tu tiempo de estudio, esto es, que te sirvan para organizar estratégicamente el tiempo que dediques para esa actividad en particular. Sólo te dejamos esta vez una tarea para pensar: aprender es aprender con los demás, nadie aprende si no es por su interacción con alguien más. De otras personas aprendemos de sus aciertos definitivamente, pero también de sus errores u omisiones.

4 Comentarios:

Anónimo dijo...

tod bien ....es necesario k todos los estudiantes pudieran leer esto para meditar y hacer reflexionar de k queremos en realidad,....

Fdo. R. Baños dijo...

¡Gracias por tu comentario! Comparto la opinión, y espero que por ser el autor del escrito no se me tome a mal, que ideas como éstas debieran ser dadas a conocer a los alumnos, con el propósito de promover en ellos esta conversión a estudiantes, que implica un cambio de actitud ante el estudio. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

muii bieen excelente ami me fascino cuando lo leii :)

fdoreyesb dijo...

¡Muchas gracias anónimo por tu comentario! Salu2



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