De vacaciones

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Por el Psic. Fernando Reyes Baños



¿Vacación o vacaciones? Más allá de la discusión acerca de cuál de estas palabras es la más adecuada para referirse a un sólo periodo vacacional, pues usualmente decimos “¡Me voy de vacaciones! y no “¡Me voy de vacación!”, el diccionario de la Real Academia Española [1] (RAE) define el término “vacación” (porque si buscan la palabra “vacaciones” no la encontrarán) como: “Descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o de los estudios.” [2].

¿Podría decirse algo más acerca de tales términos? Al parecer, Susana Haas piensa que si. En Masalto.com [3], Hass expresa en su artículo ¿Vacaciones o “vagaciones”? (entrecomillado puesto por el autor de este artículo) algunas ideas al respecto. Valiéndose de la anécdota de un director de escuela que habla ante sus alumnos en una ceremonia de clausura afirma que, las vacaciones son una: “…oportunidad (para) hacer aquello que me gusta y que por falta de tiempo en la vida diaria no realizo… El problema comienza cuando a las vacaciones se les da el significado de no hacer nada, cayendo en la pasividad y el aburrimiento.”

Al punto de casi verlo frente a mis ojos, puedo imaginar al estudiante más avispado de esa escuela murmurando entre sus compañeros: “Lo que pasa es que cuando uno está en la escuela hace de todo. No hacer nada es una forma de romper con la rutina diaria.” ¿Qué quiere decir exactamente un estudiante cuando defiende esta posición? Vivir sin horarios, o por lo menos, sin obligaciones que lo hagan acercarse a libros, cuadernos o útiles escolares; vivir al día, como si de pronto fuera fácil prescindir de los días que han pasado y de los que vendrán; y finalmente, vivir cada hora que empiece como esperando que ocurra algo, aunque al final de todas las anteriores no haya ocurrido nada diferente. Si no hacer nada es una opción en vacaciones, quizá vaya a la par con lo que Verónica Maldonado expresa en su blog Ciudad a oscuras: “Chale... a veces pienso que en mi vida no pasa nada.” [4]

Que un periodo vacacional equivalga, para muchos estudiantes, a una temporada para “no hacer nada” aproxima este término a otro que, a todas luces, resulta bastante negativo, y a veces hasta peyorativo: “ocioso”. Acudiendo nuevamente al diccionario ya citado, con esta palabra se hace referencia a una persona: “Que está sin trabajo o sin hacer algo, que no tiene uso ni ejercicio de aquello a que está destinado, desocupado o exento de hacer cosa que lo obligue, inútil, sin fruto, provecho ni sustancia, etc.”. Para decirlo de un modo más coloquial, se refiere a: “quien no tiene oficio ni beneficio”.

En vísperas de cada periodo vacacional, siempre les digo a mis estudiantes: “Recuerden que tener vacaciones no significa muerte temporal u hora para que su cerebro se ponga a hibernar”, que es otra forma de decirles: “¡No sean ociosos!”. Lo más curioso de todo es que el término “ocio” (del latín otium, otii), de donde se deriva la palaba “ocioso” (en latín otiosus), no implica una connotación negativa, pues el diccionario de la RAE la define como: “Cesación del trabajo, inacción o total omisión de la actividad, tiempo libre de una persona, diversión u ocupación reposada, especialmente en obras de ingenio, porque estas se toman regularmente para descanso de otras tareas”.

Al parecer, existe una diferencia notable entre “ser ocioso” y “tener ocio”, sobretodo si apelamos al significado original que tuvo esta última expresión.

En Grecia, para referirse al ocio se utilizaba el vocablo σχολή (o schola en latín). Seguramente resultará curioso para más de un estudiante saber que σχολή o schola se referían originalmente al momento de recreo o de diversión y no a lo que actualmente se refieren, es decir, a esa institución que todos conocemos como escuela [5].

R. Sierra Bravo explica que la palabra ocio tuvo en la antigüedad, para griegos y romanos, una connotación positiva [6]. Marco Tulio Cicerón, por ejemplo, usaba esta palabra como parte de la expresión otium cum dignitate (“inactividad con dignidad”) cuando hablaba del hombre auténtico. Para Cicerón, el hombre auténtico era quien podía dedicarse a actividades libres, agradables y creadoras. Aristóteles, afirma también este autor, decía que los seres humanos trabajamos para poder dedicarnos libremente a las actividades que nos gustan y que suscitan el despliegue y desarrollo de nuestro espíritu.

Desde luego que, ser un ejemplo del hombre auténtico aludido por Cicerón o dedicarse a las actividades mencionadas por Aristóteles requería, en aquel entonces, que la persona tuviera una posición privilegiada en la sociedad, o que por lo menos, no fuera un esclavo [7]. Si actualmente es cierto que un nivel socioeconómico elevado brinda muchas oportunidades para tomarse unas vacaciones “a lo grande”, también es cierto que no es indispensable que tu abuelo te herede 1.410 millones de dólares para que puedas dedicar ese tiempo a descansar, divertirte, formarte, informarte, moverte socialmente o explotar con libertad tu creatividad [8]. Para nuestra suerte, ya sea por trabajo o por estudio, las vacaciones dejaron de ser hace tiempo el privilegio de unos cuantos.

La pregunta que evidentemente, surge como resultado de la revisión precedente es: Tú, estudiante y/o trabajador, ¿Aprovechas adecuadamente tus vacaciones? Si visitas con regularidad Periplos en red, recordarás que hace algún tiempo publicamos en este blog, como frase de la semana, una cita de Immanuel Kant que decía: "Obra como si la máxima de tu acción pudiera ser erigida, por tu voluntad, en ley universal de la naturaleza". Considera ahora la siguiente situación: Así como en vísperas de año nuevo existe en nuestro país la costumbre de formular buenos deseos, ¿Te imaginas que también existiera la costumbre de formular, cada vez que se aproximaran las vacaciones, una máxima personal [9] que te sirviera de guía durante esas fechas? ¿Qué máxima formularías tú? Sin ambigüedades, ¿Qué palabras elegirías para dar forma y contenido a la mejor guía de acción que pudieras hacer para tus próximas vacaciones?

Al margen de cualquier consideración sociológica, la situación que compartimos quienes trabajamos y/o estudiamos es simple: cada cierto tiempo, en alternancia con los días de trabajo o estudio, tenemos la oportunidad de vivir, aunque sea por lapsos más o menos breves, una época que podemos dedicar a realizar actividades que, a nuestro juicio, nos harán sentir satisfechos con nosotros mismos. Este estado de autosatisfacción, que resulta de hacer en vacaciones lo que de veras nos gusta, se aproxima, de manera muy particular, a lo que Aristóteles denominaba "eudaimonia" [10], que en lato sensu (sentido amplio) se refiere a “estar bien con uno mismo”.

¿Qué imágenes pasan por tu mente cuando piensas en las vacaciones y en lo poco que falta para dejar de lado, por un tiempo nada más, el trabajo o la escuela? La mayoría de los jóvenes se visualizaría descansando en la playa, bailando en un antro, en compañía de sus amigos en un centro recreativo, practicando deportes extremos en lugares paradisíacos o de paseo en otra ciudad o en un país distinto. Parecería que la imagen estereotipada que los mass media manejan repetidamente y de muchas maneras sobre el periodo vacacional, se hace presente no sólo a través de mensajes en los diferentes medios dirigidos a las masas, sino también en las expectativas de quienes, abatidos por la rutina diaria, esperan encontrar nuevos bríos durante ese lapso. ¿Quién se atrevería a decir que tales actividades no son importantes? Nadie, incluyéndome. Las vacaciones, recordémoslo, son un descanso temporal de la actividad habitual. Representan una pausa, un periodo para dejar de hacer lo que se estaba haciendo y hacer algo diferente. No estamos diciendo que no pueda disfrutarse también del estudio y del trabajo; sin embargo, las vacaciones son para disfrutar sin tener que ocuparse, al mismo tiempo, de tales actividades.

Sin tantas obligaciones de por medio, ¿qué es lo que queda entonces? Tiempo para divertirse, pero también para dedicarse a uno mismo y explotar de sí aspectos que, por falta de tiempo, no habían podido atenderse. Por eso, la persona que escribe en vacaciones no necesariamente lo hace porque quiera aparentar intelectualidad, lo hace porque desea expresar, en papel o en el monitor de su computadora, ideas y sentimientos que no ha podido exteriorizar. Por eso, quien lee un libro en vacaciones: una novela, una colección de poemas o un manual de procedimientos, no necesariamente lo hace porque no tenga amigos, pareja o compromisos sociales de diversa índole, lo hace porque desea informarse y formarse con las ideas que otras personas pueden transmitirle a través de esos medios. Lo mismo vale para quien realiza una excursión con sus amigos fuera de la ciudad, para quien se inscribe a un gimnasio con miras a socializar y ponerse en forma o para quien, sin salir mucho de casa, se da cuenta que es el momento ideal para limpiar y poner en orden sus cosas.

Estar de vacaciones o no, ¿Ese es un dilema? ¡No! Los dilemas que esperan ser concebidos para ser, de algún modo, resueltos son: ¿Cómo quieres vivir tus próximas vacaciones? ¿Cuál será la máxima personal que guiará tus acciones? ¿Qué nuevas facetas de tu personalidad te gustaría conocer ahora? Al final, nuestro accidentado periplo alrededor de este tema nos revela una verdad evidente desde el principio: La importancia que tienen las elecciones que hagamos. Trátese de un periodo vacacional o de cualquier otra cosa, lo que decidamos hacer (o no hacer) afectará nuestro entorno inmediato, comprometerá a las personas con las que nos relacionemos y nos involucrará a nosotros mismos.

¿Vacaciones o “vagaciones”? Al final, de ti depende. ¿Qué te gustaría decir al final de ese periodo: que hiciste cosas interesantes y agradables o algo como “Chale... a veces pienso que en mi vida no pasa nada.”? ¿Qué te gustaría pensar de ti mismo una vez que regreses al trabajo o a la escuela: que durante las vacaciones empleaste bien tu ocio o que todo el tiempo te la pasaste de ocioso? ¿Qué cosa piensas que sea más sensata: aprovechar las vacaciones para probar ser auténtico y practicar actividades agradables y creadoras o esperar a que tu abuelo te herede una cuantiosa fortuna como la de Paris Hilton? Vacación o vacaciones, ¿Son palabras que seguiremos asociando únicamente con la diversión cada vez que nos topemos con ellas o nos daremos la oportunidad de pensar que, además de diversión, representan oportunidades especiales e irrepetibles para intentar ser mejores? De ti depende. Elige.


NOTAS:


[1] Consultas hechas en la página de Internet de la Real Academia Española. Url: www.rae.es

[2] Ambas palabras, vacación y vacaciones, así como otros términos como vacante, vacar y vacacional, se derivan de los vocablos latinos vacare, vacavi y vacatum. Consulta: Rodríguez Castro, Santiago (2003). Diccionario etimológico griego-latín del español. Naucalpan, Estado de México: Esfinge.

[3] Haas, Susana, 2000, “¿Vacaciones o vagaciones?”, Disponible en el ARCHIVO de Masalto.com en http://www.masalto.com/familia/template_familiadestacado.phtml?consecutivo=200&subsecc=6&cat=44&subcat=126&subj=200

[4] Maldonado, Verónica, 2005, “La vida en el limbo”, Disponible en el blog Ciudad a oscuras en http://veronicamc.blogspot.com/2005/11/la-vida-en-el-limbo.html

[5] Consultas hechas en la página de Internet de Wikipedia, la enciclopedia libre. Url: http://es.wikipedia.org/wiki/Escuela

[6] R. Sierra Bravo, 1991, “Ocio I. Sociología”, Disponible en el ARCHIVO de Enciclopedia Ger en http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=11791&cat=sociologia

[7] Fromm, Erich (1998). ¿Tener o ser?. México, D. F.: Fondo de cultura económica.

[8] Martínez, Nancy Fabiola, 2003, "Una aproximación teórica sobre el tiempo libre”. Disponible en el ARCHIVO de Tiempo y Escritura en http://www.azc.uam.mx/publicaciones/tye/unaaproximacionteoricatiempolibre.htm

[9] “Idea, norma o designio a que se ajusta la manera de obrar”. Acepción obtenida del Diccionario de la RAE. Url: www.rae.es

[10] Etimológicamente, proviene del griego y es la unión de dos conceptos: "eu-", que significa dulce, alegre, armonioso, bueno, etc., y "-daimos", que significa espíritu personal. En suma, se puede decir que “eudaimonia” se refiere a la armonía, al bienestar de uno consigo mismo. Cortesía de Grupo Hispa Vista en: http://www.galeon.com/etic/eudaimonia.htm

4 Comentarios:

Sergio Amaya S. dijo...

Hola Fernando, me parece interesante tu articulo acerca de las vacaciones. Si me permites tener una duda: cuando hablas de "invernar", te refieres a pasar el invierno o pensabas en "hibernar", poner al minimo la actividad fisica y metabolica para pasar la temporada invernal. Por el sentido del parrafo, creo que la intencion va con la segunda posibilidad.
Te mando un afectuoso abrazo.
Sergio Amaya

F dijo...

Estimado Sergio: Tienes toda la razón. De acuerdo al contexto de ese párrafo es más adecuado decir "hibernar" que "invernar" (palabra que además, tiene que ver con engordar al ganado con buenas pasturas). Te agradezco tu corrección y te informo que ésta ya la tome en cuenta en el artículo en cuestión. Saludos.

Rocio dijo...

En esta época del año todo lo que se refiera a hablar de las vacaciones me resulta lindo de leer, ya que estoy ansiosa de sacar mis vuelos baratos a madrid y disfrutar unas vacaciones en familia increíble en un país hermoso

fdoreyesb dijo...

@Rocio Rocío: es una manera muy sutil ésta de publicar spam en los blogs, no sé si agradecer el comentario, por aquello que dicen "el veneno es veneno, aunque venga en píldoras doradas". Saludos.



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