Por el Psic. Fernando Reyes Baños



Desde el marco teórico de la orientación psicopedagógica, y a través de un modelo básico de intervención, un Departamento de Desarrollo Estudiantil (DDE) puede convertirse en una unidad de acción coordinada con la capacidad de trabajar en áreas cuya atención siempre resultarán prioritarias para una universidad.

Como principio rector, en el presente trabajo se considera que la intervención, dimensión práctica de la orientación psicopedagógica, constituye una parte inherente del proceso educativo, es decir, un complemento necesario del proceso de enseñanza-aprendizaje que habitualmente se genera en las aulas de una Institución de Educación Superior (IES). Por tal motivo, será imprescindible que la ayuda psicopedagógica que se brinde a los estudiantes esté vinculada, coherentemente, con los programas que tengan como meta en la IES el enriquecimiento del trabajo académico, para que juntos contribuyan y faciliten el desarrollo integral de los estudiantes.

Es importante tener presente que, el esfuerzo conjunto que realice un DDE y otros programas afines en una IES deberá estar orientado, no sólo a la solución de los problemas que puedan presentarse en la relación con los estudiantes, sino a la prevención de los mismos, es decir, a la disminución de las circunstancias negativas antes de que los efectos que éstas producen aparezcan.


1. Fundamentación

Proyectar un DDE desde la orientación e intervención psicopedagógica[*] deberá dar cabida a procesos que sean parte del proceso educativo, es decir, que involucren a todos los implicados con la formación de los universitarios y cuya influencia pueda llegar, de un modo u otro, a todos los estudiantes de la universidad. Para ello, resultará oportuno que atienda a ciertas áreas en particular.

Con la intención de comenzar a clarificar algunos aspectos de la orientación e intervención psicopedagógica, responderemos a continuación algunas preguntas que podrían surgir, en primera instancia, sobre la misma:

¿Quién la realiza? Los agentes. La orientación es una función, no una persona. Agentes pueden ser: el orientador, los tutores y los profesores.

¿Cómo se realiza? A través de los modelos de orientación e intervención psicopedagógica. La tendencia apunta actualmente hacia los programas de intervención.

¿Cuándo se realiza? Genéricamente, como ya se mencionó, a lo largo de toda la vida. El sustento de esta respuesta podemos encontrarlo en el enfoque del ciclo vital, según el cual, la persona sigue un proceso de desarrollo durante toda su vida, y a lo largo de este proceso, puede llegar a necesitar en algún momento ayuda de carácter psicopedagógico.

¿Dónde se realiza? En los denominados contextos de intervención.

¿Por qué se realiza? Podría decirse que la finalidad última es el desarrollo de la personalidad integral del individuo, lo cual, puede remitirnos fácilmente a la necesidad de la orientación para la prevención y el desarrollo humano.

Finalmente, ¿Para quién es? Para todas las personas a lo largo de toda su vida.

Se han puesto en negritas, intencionalmente, algunos términos en los párrafos precedentes, para explicar a continuación lo que podría considerarse el marco de intervención correspondiente a la orientación psicopedagógica:

a) Modelos (de intervención). Son estrategias para lograr los resultados que se propongan conseguir. Uno de ellos, el de programas, propone anticiparse a los problemas, buscando la prevención de los mismos y el desarrollo integral de la persona.

b) Áreas. Término con dos acepciones distintas según se hable de áreas de formación o de áreas de intervención. Las primeras se refieren a aquellos grandes bloques de contenidos sobre los cuales los orientadores deben recibir una formación. Las segundas se refieren a los aspectos a tener en cuenta en la intervención.

c) Contextos (de intervención). Se refieren a los ambientes en donde se realiza la orientación. Éstos están en función del proceso evolutivo del individuo a orientar y a educar. Esta categorización está centrada en el orientado y no en el orientador. En este caso el orientado se encuentra en un contexto universitario, en una IES, y el individuo será atendido como parte integral de un sistema escolar, es decir, como un alumno o estudiante universitario

Hasta aquí, hemos hablado implícitamente de los términos modelo, intervención y de lo psicopedagógico. Para clarificar su significado, veamos a continuación de qué trata cada uno:

a) Modelo. Representación que refleja el diseño, la estructura y los componentes esenciales de un proceso de intervención en orientación. De esta manera, un modelo siempre será un “modelo para”, es decir, una guía útil para la acción. Su función consistirá en proponer líneas para la actuación práctica. Son, por tanto, prescriptivo-normativos. Existen tres categorías: teóricos, básicos de intervención y organizativos. En nuestro caso atenderemos, únicamente, a los modelos básicos de intervención.

b) Intervención. Dimensión práctica de la orientación que hace referencia a un proceso especializado de ayuda, cuyo propósito es complementar la enseñanza habitual. La realiza un profesional calificado o un paraprofesional supervisado. Se procura implicar a profesores, tutores, orientadores y a la comunidad. El propósito puede ser correctivo, de prevención o de desarrollo.

c) Psicopedagógico(a). Término que implica una serie de acciones que buscan la mejora de los procesos de enseñanza-aprendizaje, la prevención y el tratamiento de las dificultades educativas, la orientación vocacional, el seguimiento de las intervenciones educativas en el ámbito escolar y profesional, etc.

Tener a la orientación y la intervención psicopedagógica como marco de referencia implica considerar y asumir algunos de sus principios como directrices axiológicas para la acción. Veamos, en primer lugar, algunos coincidentes con la orientación psicopedagógica:

1. Es para todos los alumnos.
2. Ha de ser una tarea cooperativa en la que se comprometan alumnos, profesores, directores, padres de familia, etc. (es preciso asumir, de acuerdo a este principio, que la orientación es un trabajo de equipo, que supone la cooperación y comunicación entre todos los implicados).
3. La orientación ha de considerarse como un aspecto primario del proceso total de la educación.

Para el caso de la intervención psicopedagógica, Rodríguez Espinar (1993) y Álvarez rojo (1994) refieren algunos principios básicos:

1. Principio antropológico. Representa su aspecto filosófico y antropológico. Trata de la concepción que tenga el orientador del ser humano. Una concepción común al respecto es aquella que afirma que el hombre es libre, aunque lo es dentro de ciertas limitaciones personales y condicionamientos ambientales. Ello no significa que no sea responsable de sus actos. Debe esforzarse por el desarrollo propio y el de su contexto. Puesto que siempre habrá un conjunto de realidades que no podrá cambiar, deberá aprender a manejarlas y adaptarse a ellas. Las necesidades humanas son el fundamento de la orientación. Esto significa simplemente que las personas necesitan ayuda y que ésta suele ser más intensa en algunos momentos de la vida. Esta ayuda resulta más indispensable durante los primeros veinte años de vida de las personas.

2. Principio de prevención primaria. Significa evitar que algo malo suceda, para lo cual, se interviene antes de que ocurran los hechos. Supone reducir el índice de nuevos casos problemáticos. Para ello, debe actuarse contra las circunstancias negativas antes de que tengan oportunidad de producir efectos. La intervención preventiva antes de la entrada del alumno en la escuela y la apertura de la orientación al entorno social son dos maneras de lograrlo.

3. Principio de intervención social. Supone considerar al orientador como un agente de cambio social. No se trata sólo de ayudar al sujeto para que se adapte al medio, sino de hacerle consciente de los obstáculos que impiden su plena realización personal. De este trabajo de conciencia se espera que el sujeto procure la reflexión y la acción que le permitan cambiar el sistema en el que está inmerso.

Ahora bien, aún cuando la formulación de objetivos concretos de orientación deba responder siempre a un contexto de intervención determinado, principalmente para observar los efectos de la intervención que de él se deriven, este proceso incluye, generalmente, objetivos como: a) Conseguir la autoorientación, la autocomprensión y la aceptación de uno mismo, b) Alcanzar una madurez para la toma de decisiones educativas y vocacionales y c) Conseguir un aprendizaje óptimo durante los años de escolaridad.

El modelo de programas se caracteriza por tener una intervención grupal, directa, interna y proactiva, es decir, preferentemente (aunque no de manera exclusiva), en él se trabaja con grupos de diversos tamaños, el orientador o tutor se relacionan cara a cara con los destinatarios de su trabajo, los involucrados en esta tarea trabajan dentro de la institución y su actividad inicia antes de ser detectado cualquier clase de problema, dirigiéndose a todo el alumnado para dinamizar el desarrollo de su personalidad integral. El modelo de programas se estructura, generalmente, en las siguientes fases:

1. Análisis del contexto para detectar necesidades.
2. Formular objetivos.
3. Planificar actividades.
4. Realizar actividades.
5. Evaluación del programa.


2. Algunos programas importantes a considerar

A continuación se abordará, de manera general, algunos programas que normalmente se consideran importantes al momento de considerar la proyección a futuro de un DDE.


Evaluación Psicológica. La evaluación psicológica, definida por Cullari, Salvatore (2001) como “(…) el proceso por medio del cual se evalúan las características, fortalezas y debilidades de un individuo (para tomar decisiones sustentadas en información)”, tendrá un carácter prescriptivo en el sentido de que a través de ella podrá recomendarse a las áreas respectivas de la IES, no sólo los tipos de intervención (programas) que parezcan los más apropiados para sus estudiantes, sino también qué aspectos particulares deberán trabajarse con cada uno de ellos en las intervenciones que se consideren. La razón de aplicar pruebas que sirvan para evaluar: a) Hábitos y técnicas de estudio, b) Estilos de aprendizaje y c) Habilidades intelectuales, estriba en que tales resultados servirán de guía para los programas de intervención que se ejecuten y brindarán pautas que podrán aprovecharse en cada caso particular.

En lo operativo, hacer referencia a la evaluación psicológica equivale a hablar de cuatro fases distintas: a) Planeación.- Tiene que ver con una revisión constante de cuáles son los propósitos de hacer la evaluación (en la institución); b) Recolección de datos.- Trata de la selección y aplicación de las mejores formas de obtener información para los propósitos de la evaluación; c) Inferencia (o deducción).- Se refiere al diagnóstico que resulta después de haberse calificado e interpretado la información obtenida con las pruebas, y d) Comunicación (de las recomendaciones).- Consiste en la elaboración de los informes con los que se comunicarán los resultados de la evaluación.


Estrategias de Estudio. Según Jaques Delors, “Los cuatro pilares de la educación son: aprender a saber, a ser, a hacer y a vivir juntos” (informe de la UNESCO), sin embargo aspirar alcanzar la mayoría de estos aprendizajes demanda, en primer instancia, lo que Guillermo Michel (1991) ha llamado aprender a aprender, proceso de autoliberación que impele a quien se concientiza de su ejecución a pensar, a ver, a hablar y a actuar por sí mismo, lo cual, va mucho más allá de la mera transmisión de “conocimientos” o el memorismo. Poner en práctica este proceso empero, requiere de un entrenamiento previo en estrategias para abordar eficazmente el conocimiento nuevo con el que se interactúa y poder dominarlo, haciendo uso de procedimientos que faciliten la tarea de estudiar con éxito.

Por lo explicado anteriormente, el objetivo de este programa es habilitar a los estudiantes a resolver dificultades propias del contexto escolar que resultan de su interacción directa con las tareas escolares. Por tal motivo, se pretende generar procesos de enseñanza-aprendizaje que puedan facilitar en ellos, el uso de recursos internos para preparar exámenes con mayores probabilidades de éxito, administrar adecuadamente su tiempo de estudio, tomar apuntes en clase y saber aprovecharlos para el repaso de sus materias, preparar y presentar exposiciones en clase (y aprender de ellas al mismo tiempo), hacer resúmenes y otras clases de trabajos académicos, leer y comprender los textos que correspondan a sus materias, etc.

Por lo nuevo que suele resultarles la experiencia en la universidad, situación que suele manifestarse en dificultades para adaptarse al ritmo y a las exigencias de ésta, se considera que la población estudiantil que más requerirá de este programa son los alumnos que se encuentran en los primeros ciclos escolares.

La realización de este programa implica generar procesos de enseñanza-aprendizaje sobre conocimientos de tipo procedimental, es decir conocimientos cuyo dominio permitirá a quienes los posean, la ejecución adecuada de formas que estarán enfocadas al estudio.


Orientación Vocacional. Es una labor de asesoramiento con la que se busca facilitar en los estudiantes, a través de cursos, pruebas psicológicas y entrevistas, la elección de su carrera profesional o la confirmación de que la carrera que están estudiando realmente es la elección en la que están interesados y para la cual son más aptos.

La realización de este programa implica la aplicación, calificación, interpretación y elaboración de informes para la obtención de perfiles y de información sobre el estudiante destinatario, así como también la realización de asesorías y cursos que sirvan para aprovechar productivamente, los elementos anteriores y para orientar a los estudiantes.


Apoyo psicológico. Su propósito es terapéutico. La población meta para este programa es cualquier estudiante que solicite el servicio o que sea canalizado directamente por un área universitaria debido a que ésta considere que la problemática va más allá de la cuestión académica y requiera para su tratamiento de esta clase de apoyo. Puede contemplar servicios como los que se describen a continuación:

a) Atención clínica individual: Espacio para la resolución de conflictos. Con él se prestará atención a problemáticas que, por generar inestabilidad emocional, podrían representar un cierto obstáculo para el desarrollo de un sano proyecto de vida de los estudiantes: fracaso académico, adicciones, anorexia, problemas afectivos, etc. Se trata de un espacio de reflexión que favorezca el cambio de actitud en los estudiantes que sean atendidos a través de la construcción creativa de soluciones alternativas;

b) Intervención en crisis: Tipo de intervención que se realiza en situaciones de urgencia, que por signos evidentes de malestar y angustia de la persona en crisis, requieren atenderse inmediatamente. Se trata de re-establecer el equilibrio emocional de la persona en cuestión hasta el punto que esté en condiciones de afrontar la situación de que se trate y pueda ayudársele a buscar alternativas de solución, y

c) Talleres para la solución de conflictos grupales: Espacio de trabajo con grupos. Se basa en la reflexión y el análisis de un tema específico, generalmente un conflicto entre los miembros del grupo o entre ellos y uno de sus profesores, cuyo desarrollo implica la generación de interrogantes y la búsqueda de alternativas de solución. El objetivo de esta clase de intervención es crear un ambiente de diálogo entre los miembros del grupo que les permita expresar y confrontar sus distintas posiciones, con el propósito de avanzar en el diseño e implementación de la solución del conflicto.

Estos servicios se caracterizarán por ser, en su mayoría, procesos breves (dado el contexto institucional que enmarca su ejecución) y por considerar, cuando sea necesario, una remisión extramural.


Conclusiones

De acuerdo a lo anterior, algunas consideraciones que valdría la pena que las universidades atendieran, sino para incluir como elementos constitutivos de los proyectos que elaboran para implementar un DDE a futuro, al menos sí para evaluar con mayor exhaustividad lo que están haciendo y/o piensan hacer (debido a que involucran aspectos relacionados con la orientación y la intervención psicopedagógica), son los siguientes:

- La tendencia actual se dirige hacia los programas de tipo comprensivo, que incluyan las diversas áreas en un todo interrelacionado
- Ocasionalmente, estos programas aparecen integrados en un programa más general de la institución (sistema de programas integrados), es decir, el trabajo que la institución realiza con los estudiantes se encuentra estrechamente vinculado con otros programas, por ejemplo, aquellos que están destinados a la actualización y la capacitación de los docentes.
- Para su puesta en marcha debe contarse con personal docente y orientador, así como con recursos materiales
- Su fundamentación teórica es bastante flexible y comprensiva. Predominan los enfoques cognitivos.
- Para ir salvando los obstáculos a veces se tendrá que empezar con poco e ir añadiendo otros aspectos en la medida que hayan más posibilidades.


[*] Definida de forma genérica como un proceso continuo de ayuda a todas las personas, en todos sus aspectos, para potenciar su desarrollo humano a lo largo de la vida (Bisquerra Alzina, R. et al., 1998).


BIBLIOGRAFÍA

- Bisquerra Alzina, Rafael (1998). Modelos de orientación e intervención psicopedagógica. España: Editorial praxis.
- Cortada de Kohan, Nuria (1977). El profesor y la orientación vocacional. México: Trillas.
- Cullari, Salvatore (2001). Fundamentos de psicología clínica. México: Pearson educación.
- Liebert, Robert M. y Lynn Langenbach Liebert (1999). Personalidad. Estrategias y temas. México: Thomson editores
- Michel, Guillermo (1991). Aprender a aprender. México: Trillas.
- Pauk, Walter (2002). Estrategias de estudio. España: Pearson educación.
- Román Sánchez, José M. y Estanislao Pastor Mallol (1980). La tutoría. Pautas de acción e instrumentos útiles al profesor-tutor. España: Ediciones CEAC

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3 Comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, muy interesante el articulo, muchos saludos desde Chile!

Anónimo dijo...

Buen post, estoy de acuerdo contigo aunque no al 100%:)

fdoreyesb dijo...

Hola: muchas gracias por sus comentarios, siempre es gratificante saber que lo que uno comparte en este espacio es leído por alguien más, independientemente de que nuestras opiniones no concuerden al 100%, pues eso lo hace más enriquecedor y es la base de un verdadero diálogo, ¿no les parece? Saludos desde México.



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