Por el Psic. Fernando Reyes Baños


Después del asesinato de Fernando Martí y de la difusión que algunos medios de información hicieron sobre la supuesta relación de este acontecimiento con la información cargada sobre la víctima en una red social en Internet, se produjeron reacciones diversas _principalmente en la “red por excelencia”_ en torno al peligro que las redes sociales online presentan para quienes hacen uso de sus servicios. El argumento con que tales medios informativos sostienen su punto de vista es que las redes sociales en Internet exponen datos de la vida privada de los usuarios, datos que pueden ser utilizados por secuestradores y “depredadores sexuales por Internet” [1] para delinquir en su contra. Su contra-argumento correspondiente, proveniente la mayoría de las veces de quienes administran un sitio web, de los lectores de blogs y de los participantes en foros online, gira en torno a la responsabilidad, a la prudencia y al sentido común que los mismos usuarios deben tener a la hora de aventurarse a la interacción electrónica en una red social, más aún cuando los participantes son jóvenes y tienen “una vida chida”.

En esta segunda parte de nuestro artículo nos ocuparemos de contrastar estas ideas: las correspondientes a esos medios informativos, representadas en este caso por la información que los periódicos online han puesto a disposición en Internet para su consulta (Milenio y Mundo 52); y las correspondientes a las reacciones que han sido publicadas en diferentes sitios web, principalmente, por Eduardo Arcos [2] en ALT1040 y por Favio Cerullo en ForoSI. La idea de poner frente a frente estos puntos de vista es, obviamente, analizar y clarificar, críticamente, la peligrosidad que en las últimas semanas se ha imputado a las redes sociales.


1. La tecnología nos pone en evidencia. Víctor Hugo Michel, en Milenio, reproduce como parte de su extensa nota informativa la pregunta que Alika, una participante en línea de un foro mexicano, plantea: “¿Hasta qué punto es seguro compartir información en internet en sitios como Hi5 o Facebook?" [3].

¿Es seguro, como lo muestra el comercial de la margarina Iberia, asomarse por el balcón de nuestra casa y gritar con un megáfono a cualquiera que pase por la calle la clave de nuestra caja fuerte (si tenemos), el número de nuestra cuenta bancaria o el password que usamos para acceder a nuestro e-mail? ¡No! Cómo tampoco sería seguro publicar esos datos en el periódico local, dando santo y seña de dónde vivimos, quiénes somos y cómo pueden ponerse en contacto con nosotros, a menos que tuviéramos todo el interés de que la gente nos identificara, ubicara y contactara, porque deseamos saber qué se siente ser secuestrados, asaltados o amenazados. ¡Por favor! No lo hacemos así en la vida real. Por lo general, lo que hacemos es conocer primero a las personas, proceso que puede extenderse indefinidamente, pero que resulta esencial para verificar si las personas con las que tratamos son quienes creíamos que eran. Sólo entonces podemos considerar si podemos confiar en ellas o no.

¿Es seguro compartir información en sitios como Hi5 o Facebook? Eso depende de cada usuario: ¿Con quiénes compartes tu información? ¿Cuánta información sobre tu persona compartes con los demás? ¿Con qué propósito compartes tu información en Internet? ¿Te tomaste la molestia de leer bajo qué condiciones puedes participar en ese sitio? Dice Fabio Cerullo: “Sea cual sea la información que publiquemos, ésta se convertirá automáticamente (en) disponible (par)a todo el mundo. Por lo tanto, a no ser que deseemos mostrar lo bien que nos queda ese traje de baño “Speedo” tomando margaritas en la playa, tendremos que tomar ciertas precauciones; para prevenir esto, es aconsejable permitir 'sólo a tus amigos' ver tu perfil en línea en lugar de 'todos'. Esto lo puedes configurar en Facebook, por ejemplo, bajo la opción de privacidad.” Sería lamentable evitar la comparación de lo que sucede con sitios como Hi5 o Facebook con una manía, tristemente frecuente, que los estudiantes tienen a la hora de presentar un examen: se les entrega la prueba, empiezan a contestarla y después de un rato la entregan; luego, cuando llega la hora de revisarla con el profesor en clase se dan cuenta, con frustración, que algunas preguntas podrían haberlas contestado correctamente si tan sólo hubieran puesto más atención a las instrucciones sobre cómo contestarlas.

¿Son similares ambas situaciones? En una se pierden algunos puntos y en la otra se pierde privacidad. La consecuencia en una es una calificación más baja y en la otra es quedar expuestos ante muchos usuarios potenciales en Internet. Lo que ambas situaciones reflejan es muy simple: podemos ser, como estudiantes o como usuarios, poco cuidadosos. Sobre el caso Martí, Víctor Hugo Michel afirma que: "Gracias a internet su identidad estaba abierta para que cualquier extraño obtuviera información de inteligencia sobre hábitos, nivel de vida y personas cercanas." Corrección (válida, quiero aclarar, para éste o cualquier otro caso): gracias al usuario, que fue poco cuidadoso (Internet sólo es un medio que brinda la posibilidad de hacer cosas a otro nivel), su información quedó expuesta a cualquier persona que, al usar una PC, tuviera acceso a Internet.

¿Podemos atribuir al examen (y solamente al examen) el resultado que obtenga un estudiante en la escuela? ¿Podemos decir que la sobreexposición de la información privada de los usuarios es culpa únicamente de las redes sociales en Internet? Porque si en el primer caso resulta claro que el problema tiene que ver con la poca atención que los estudiantes prestan a las instrucciones de un examen, ¿no es evidente que, en el segundo caso, el problema (o gran parte del problema) se relaciona con el descuido que tienen los usuarios al momento de decidir con quiénes comparten sus datos y cuán expuesta dejan su información en sus perfiles?

Las redes sociales, como los exámenes escolares son medios que nos sirven para hacer algo. ¿Con qué fin fueron creadas las redes sociales en Internet? Para promover relaciones entre internautas; por esta razón, porque a nivel virtual siguen siendo relaciones entre personas (aunque sentadas frente a una computadora y ubicadas a una distancia que puede ser muy variable), son los usuarios quienes deben aprender a relacionarse con seguridad. ¿Por qué? Porque si en la vida real pasamos por un proceso para establecer una relación con alguien más, en la Internet debemos procurar ser el doble o el triple de precavidos. Por ello, resulta incongruente el comentario de Víctor Hugo Michel cuando afirma que las redes sociales “atrapan” a millones de personas en el mundo. ¿Perdón? Parafraseando a Rucagu, un comentarista del sitio web ALT1040, un software, como viene siendo una red social online, no puede ser ni bueno ni malo, todo depende del uso que le demos, o en otras palabras, las redes sociales en Internet “no atrapan”, sólo hacen posible que los usuarios se integren a ellas bajo ciertas condiciones.


2. Si en la vida real no eres cuidadoso, ¿puede esperarse que sí lo seas en Internet? Por lo anterior, palabras como: "('víctimas') que sin saberlo proporcionan a sus potenciales verdugos cúmulos de datos personales", que Víctor Hugo Michel escribe en Milenio a propósito de las redes sociales en Internet, pierden credibilidad porque esos “cúmulos de datos personales” son agregados por los mismos usuarios en las redes sociales. ¡Vamos! Si a la hora de incluir datos personales para hacer alguna clase de trámite en páginas web, que supuestamente garantizan la seguridad y privacidad de quienes ingresan esos datos, yo me pongo nervioso. Pero la decisión siempre será mía. Yo puedo confiar o no confiar y ser congruente con lo que decida hacer al final. Puedo ingresar mis datos personales en una página web “segura” y esperar que todo salga bien o no ingresarlos y salir, dar las vueltas que tenga que dar y acudir al lugar correspondiente, esperando que no pierda toda la mañana en largas filas antes de hacer un trámite (que en línea quizá, sólo me hubiera tomado algunos minutos), lo que no me exenta además, de sufrir un accidente durante el trayecto, ser asaltado de ida o de regreso, o tener que vérmelas con nuestro muchas veces frustrante e incompetente sistema burocrático.

Lo único seguro es que no hay nada seguro en este mundo y si yo, al momento de considerar mi ingreso a una red social, sospecho que relacionarme con otras personas a través de Internet no es seguro, ya porque las personas con las que pueda relacionarme nunca serán de mi completo fiar, ya porque mis datos personales quedan expuestos a muchos usuarios potenciales a quienes desconozco, pues entonces tendré que tomar una decisión al respecto (ni siquiera una decisión inteligente, sino una que refleje mi sentido común y sensatez): no ingresar o ingresar, prestando atención a cuánto de mí es prudente publicar en mi perfil, con quiénes es seguro relacionarme, qué información de mi persona puedo compartir con otros internautas, etc.

Lo que vale para nuestras relaciones con otras personas en la vida real, vale también para Internet. Siempre habrán datos que podamos compartir con mucha gente sin ningún problema, pero siempre habrá información que reservaremos para unos cuantos, incluso habrán detalles que sólo reservaremos para nosotros mismos. Por eso, cuando Víctor Hugo Michel habla de las repercusiones que el caso Martí tuvo en la red, afirmando que: "Pese a las recomendaciones, en línea hay temores entre algunos usuarios mexicanos de que su información personal pueda ser empleada para hacerles daño", situación semejante no deja de ser paradójica: ¿Cuánta información personal ingresaron esos usuarios a las redes sociales en Internet como para que ahora teman que ésta pueda ser usada en su contra? ¿Tenía que ponerse de moda hablar de este asunto en los medios para que tales usuarios se dieran cuenta de lo irresponsable que estaban siendo? Al respecto, Eduardo Arcos hace un comentario muy acertado: "Lo que pocos entienden es que cualquier red social permite un nivel de privacidad tan alto o tan bajo como uno desee y que todas o casi todas esconden esos datos a quienes no se les ha dado autorización de verlo; definitivamente el mal uso de las redes no es culpa de quienes las crearon sino de (…) quienes las usaron mal."

Alguien dirá: quienes crearon las redes sociales en Internet no consideraron el peligro que éstas podrían representar en la actualidad, particularmente, para los países en los que el secuestro y la delincuencia hacen de las suyas. Si alguien piensa que ideas como ésta son válidas, quizá deberíamos considerar también la idea que Auringal, el 28 de agosto de 2008, publica como comentario en la página web ALT1040: “También hay que culpar a las empresas que fabrican automotores, permitiéndole a estos delincuentes cometer sus actos delictivos y huir más rápido.” La pregunta persiste: ¿Podemos atribuir solamente a las redes sociales en Internet, a esos softwares sociales que permiten la comunicación entre los internautas, el acceso que muchas personas pueden tener a los datos que otras personas publican de sí mismas a través de esos sitios? Si alguien piensa que sí, seguramente piensa también que rechazar cualquier otro avance tecnológico y científico sería conveniente para evitar el secuestro y la delincuencia y, siguiendo esta línea de pensamiento hasta sus últimas consecuencias, sin duda no debería extrañarnos que ese “alguien” quisiera culpar, en el colmo de los absurdos, a los palos y piedras que delincuentes y secuestradores llegarán a usar entonces para consumar sus fechorías.


3. Lo que puede ponernos en peligro. Víctor Hugo Michel afirma que las redes sociales en Internet (a las que erróneamente denomina “redes virtuales” en el título de su artículo) "(…) han comenzado a ser explotadas por la delincuencia organizada para obtener información sobre sus víctimas (...)", lo que más adelante busca confirmar, según parece, cuando informa que "En Venezuela (...) la consultora Informática Forense admite que estas redes son un claro riesgo para sus usuarios." Todo parece marchar de maravilla en la línea argumentativa de nuestro autor favorito, al menos en la segunda parte de este artículo, hasta que admite que: "Aunque México Unido contra la Delincuencia no tiene en sus listas casos en los que el secuestro se haya llevado a cabo con el auxilio de estas redes, su directora de atención a víctimas, Rossana Wattnem, recomendó a los usuarios incrementar sus medidas de seguridad (...) 'Es un riesgo claro. No tenemos conocimiento de que algo así haya sucedido todavía, pero recomendamos que los jóvenes sean muy precavidos con la información que tienen en su Hi5 y Facebook porque se exhiben'." ¿Cómo está la cosa entonces? Las redes sociales en Internet, que no virtuales reitero, han comenzado a ser explotadas por la delincuencia, son un claro riesgo porque los usuarios, especialmente los jóvenes, se exhiben, aunque todavía se ignora si algún secuestro se ha llevado a cabo con el auxilio de alguna red social… ¡¿Perdón?! Desglosemos:

a) Si no se tiene en listas el registro de algún secuestro que haya sido realizado con ayuda de estas redes, ¿cómo puede afirmarse que la delincuencia organizada ha comenzado a explotar la información que los usuarios publican a través de ellas?

b) ¿Quién es el que se exhibe, los usuarios o… los usuarios? Las redes sociales online, como lo comentamos antes, sólo son un medio, herramientas en línea útiles para la comunicación entre internautas, pero quien decide mostrarse con prudencia o con descaro son los mismos usuarios, que voluntariamente deciden ser parte de una. Veamos dos ejemplos extremos: “Veinte estudiantes de un instituto de California fueron sancionados después de participar en un grupo de MySpace en el que un estudiante supuestamente amenazaba con matar a otro y hacía apología antisemita. En Kansas las autoridades arrestaron a cinco adolescentes después de que uno de los sospechosos contase en MySpace sus planes para realizar un ataque ‘al estilo Columbine’ en el instituto.” [4] Repito: ¿Quién es el que se exhibe? ¿Fue MySpace “quién” obligó a estos jóvenes a mostrar, a gritar en la red, lo que hicieron? ¡No! Las redes sociales y la Internet misma son medios, únicamente, que brindan la posibilidad de hacer cosas y resultaría una aberración, en verdad, culpar a los medios de las motivaciones que tuvieron estos incautos, aunque dudo que inocentes usuarios. El origen que motivó sus acciones, probablemente, tendría que buscarse en otra parte.

c) Sobre los secuestros realizados con el auxilio de las redes sociales en Internet Eduardo Arcos opina: "¿Alguna prueba? No, aparentemente los medios consideran que las conjeturas son suficiente razón para asegurar que los secuestradores están dando vueltas por redes sociales para recabar datos y plagiar a las personas." Me parece importante matizar esta cita: ¿Se tiene alguna prueba de que estas redes estén comenzando a ser explotadas por la delincuencia organizada para realizar sus secuestros? Aparentemente, no. ¿Es posible que ocurra o que esté ocurriendo ya? Si. ¿Cuán probable es que pase algo así? Puedo, como cualquiera, sospechar que la probabilidad es alta y actuar, de acuerdo o no, con lo que sospecho, deliberación que no tiene porque esperar a que secuestren y asesinen al miembro de una familia adinerada y hagan de este asunto de las redes una batahola para su consideración; pero lo que no puedo hacer, mientras lo que crea esté fundamentado sólo en una sospecha, es aseverar que eso esté ocurriendo realmente, lo que no significa que no deba cuidar de mí mismo y de mis intereses desde un principio. Como resultará obvio no sólo el usuario de las redes sociales en Internet debe ser responsable con su participación en las mismas, parte de esa responsabilidad le toca también a quien tiene el deber de informarnos con objetividad acerca de lo que ocurre con ellas como también, innegablemente, a quienes las crearon y promueven para el deleite de sus usuarios.

Consultado por MILENIO, el presidente de Hi5, Ramu Yamalanchi, reconoció que (...) 'La seguridad en línea es un tema muy importante en el mundo. Nosotros en Hi5 estamos comprometidos a proporcionar un ambiente seguro a todos nuestros usuarios (…) Seguiremos trabajando para hacer de nuestro sitio un lugar más seguro, al crear nuevos mecanismos y educar a nuestros usuarios sobre seguridad en línea', dijo." Ante un comentario semejante, alguien sin duda dirá: suponiendo que TODOS los usuarios de las redes sociales online fueran responsables con lo que publican, ¿Puede confiarse realmente en quienes administran estos sitios cuando hablan de su compromiso con la seguridad de los usuarios? ¿Qué pasa con la posibilidad de que la información de sus cuentas sea sustraída por algún pirata informático? ¿No son éstas razones suficientes para cuestionar la seguridad de tales redes? Como lo expresamos con anterioridad: en este mundo no hay nada seguro y, tratándose del mundo de la Internet, lo razonable es ser el doble de precavidos con la información que suministramos de nosotros mismos, lo cual vale tanto para quienes están al frente de las redes sociales en Internet (con la poca o mucha credibilidad que podamos tener en sus promesas), como para los piratas informáticos que, entre sus muchos blancos, pudieran contemplar su sabotaje. ¿Creemos al cien por ciento en la clase política que dirige nuestro país cuando nos habla, retóricamente (y en el buen sentido de la palabra, aclaro), de sus promesas de seguridad, empleo, salud, educación y bienestar económico para TODOS los mexicanos? La respuesta a esta pregunta podría variar, pero es de sospechar que sólo una de ellas podría hacernos comprender el por qué muchos usuarios han sido tan descuidados a la hora de aventurarse a ser parte de las redes sociales online.


Conclusión: “como te leen, te tratan”.

En la primera parte de este artículo, con relación a las redes sociales en Internet, formulé una pregunta parecida a ésta: ¿Podrían los niños y adolescentes tomar decisiones de manera consciente, responsable e informada? Y mi respuesta fue sí, que esos niños y adolescentes podrían tomar esas decisiones con responsabilidad, consciencia e información si dentro de su formación en general, en la escuela y en la familia (con sus padres principalmente), se incluyera el tema de las redes sociales en Internet, así como la forma adecuada de acceder y relacionarse a través de ellas. No creo que la solución consista en algo tan simple como restringirles su uso. Recordemos que prohibir sólo hace más atractiva la opción vedada y que, tratándose de niños y adolescentes, entre más se diga no con más rebeldía intentarán alcanzar un sí, ya sea de un modo o de otro. Parafraseando a Fabio Cerullo: si a usted, padre o madre de familia, le preocupa el uso que sus hijos puedan hacer de las redes sociales en línea, no restrinja su iniciativa ni permita que lo aprendan instintivamente o a través de otras personas, por ejemplo de sus compañeros de clase, que por obvias razones pueden estar tan desorientados como ellos; si usted sabe de redes sociales en Internet, enséñeles usted mismo cómo deben usarlas; si nunca las ha utilizado o, de plano no sabe nada sobre estas redes, infórmese primero y hable con sus hijos sobre la manera correcta de acceder a ellas, sobre lo que es prudente compartir con otros contactos y sobre la información que no es pertinente poner en Internet; en pocas palabras, enséñeles a hablar en línea, no a gritar. Recuerde: ¡Después de todo, el conocimiento es la mejor forma de estar alerta!"

Cuando un Víctor Hugo Michel escribe que: "Una revisión aleatoria de páginas en Hi5 permitió descubrir a decenas de jóvenes mexicanos con fotografías de sus viajes, propiedades o nombres de sus padres, en algunos casos con datos tan concretos como escuela, gimnasio y hasta dirección particular.", la pregunta que deberíamos hacernos no es si la redes sociales en Internet son peligrosas o no; la pregunta que deberíamos hacernos es: ¿La forma que han elegido estas decenas de jóvenes de utilizar páginas de Hi5 es la más adecuada? Ya sabemos que no, pero esa respuesta debería hacernos pensar cuestiones aún más importantes: ¿los jóvenes en México saben cuidarse a sí mismos en sus relaciones cotidianas? ¿Han aprendido a relacionarse con otras personas de una manera responsable, consciente e informada? ¿Nuestro sistema educativo le ha dado importancia a estos aspectos básicos pero, al mismo tiempo, tan importantes para nuestra cotidianidad? ¿Las familias en México priorizan el aspecto relacional en los niños y adolescentes que crecen en su seno?

Todas estas preguntas escapan, por mucho, del marco que hemos establecido para el tema de nuestro artículo y, seguramente, habrá quienes piensen que su inclusión resulta un tanto forzada, pero si la problemática implicada por los medios en torno a las redes sociales en Internet la concebimos como un iceberg, entonces salta a la luz la relación de estos cuestionamientos con el tema en cuestión, así como de muchos otros que esperan su turno en nuestro tintero electrónico. Dos de ellos, por ejemplo, tienen que ver: 1) Con la responsabilidad que los medios deben tener a la hora de informar acerca de asuntos como éste y 2) Con la atribución que algunas eminencias han hecho a las redes sociales sobre la peligrosidad que representan para los usuarios debido a que las consideran “banco(s) de datos para los plagiarios”. Al respecto prefiero que sea Christian, un comentarista de la página web ALT1040, quien exprese una opinión que, en buena medida, sintetiza ambas cuestiones: “¿Y las autoridades? Claro, desvían la atención y dicen ‘cuide que sus hijos no naveguen por estas redes sociales’, pero se olvidan que la misma policía está involucrada con bandas delictivas y son ellos quienes vigilan casas, personas, lugares, hábitos, pertenencias etc… y son ellos los que tienen acceso a bancos de datos de policías por ejemplo: Juan Pérez, 35 años, Matricula XXX-5555, Auto Marca X modelo X, vivienda Calle tal… Entonces, si se tiene acceso a estos datos, ¿por qué culpar a una red social?, ¿por qué mejor no se hace una limpia (sic) en la policía?, ¿por qué no mejor aplicamos la ley del hielo a esos estúpidos periodistas que no saben ni de lo que hablan?”


Apéndice. Algunas muy sinceras recomendaciones

De Cnnexpansion.com: Andy Powell (director de la agencia de selección de personal Badenoch & Clark): "El mejor consejo es: 'no pongas nada en tu perfil que no querrías que viera tu madre'.” [5]

De Mundo 52: "(…) se recomienda no aceptar a cualquier persona que te conecté como “amigo”, ir a la pestaña de privacidad o editar la información básica personal y hacer ésta exclusiva para quienes forman parte de tu lista de contactos y sobre todo evitar subir datos como correo electrónico, teléfono o dirección de casa."

De PowerPYMES: “No conteste correos de viudas nigerianas que le van a regalar millones de dólares, no sea infantil, en éste mundo nadie regala nada, si quiere ganar millones entonces más vale que se levante más temprano y empiece a trabajar. El sentido común es el sentido que mas debe utilizar cuando navega por Internet.” [6]

De ConsumerReports.org: “Cómo protege usted a sus hijos depende de su edad y madurez. Las tácticas más populares usadas por los padres que encuestamos eran tener muchas pláticas familiares acerca de los peligros que presentan los depredadores en línea y cómo proteger la información personal, además de mantener la computadora del niño en un área abierta a toda la familia. Otras estrategias importantes que usan los padres encuestados incluyen llevar un récord de los nombres de usuario del niño y sus cuentas, usar controles por parte de los padres que les brinda el proveedor de servicio de Internet, monitorear el correo en línea del niño, y usar programas que bloquean los sitios inapropiados. [7]

De ForoSI: “También, es recomendable no aceptar invitaciones de cualquier persona que quiera ser tu amigo a menos que lo conozcas de la vida real o hayas verificado cuidadosamente su perfil en línea. Al hacerlo, evitaras ser un objetivo de las personas que sólo quieren obtener tus datos personales. La regla aquí es: tus nuevos amigos deben siempre preguntar por tus datos, tal como lo harían en la vida real.”


Notas

[1]. Greene, Aurelia (2008). Protegiendo a sus niños de los depredadores por Internet. Consultado en septiembre 10, 2008 en http://assembly.state.ny.us/member_files/077/20080527a/.
[2]. Arcos, Eduardo (2008). Las redes sociales acusadas de facilitar el secuestro en México por periodistas y medios irresponsables. Consultado en septiembre 1, 2008 en http://alt1040.com/2008/08/las-redes-sociales-acusadas-de-facilitar-el-secuestro-en-mexico-por-periodistas-y-medios-irresponsables/.
[3]. Michel, Víctor Hugo (2008). Red virtual, banco de datos para plagiarios. Consultado en septiembre 1, 2008 en http://www.milenio.com/node/68596.
[4]. Colaboradores de Universia Colombia (2007). La vulnerabilidad de MySpace, Facebook y otros sitios web de redes sociales. Consultado en septiembre 16, 2008 en http://www.universia.net.co/cultura/destacado/la-vulnerabilidad-de-myspace-facebook-y-otros-sitios-web-de-redes-sociales/problemas-de-seguridad-y-priva.html.
[5]. Cnnexpansión.com (2008). ¿Quieres empleo? ¡Cuidado! Con Facebook. Consultado en agosto 29, 2008 en http://www.cnnexpansion.com/economia-insolita/bfquieres-empleo-a1cuidado-con-facebook.
[6]. Bastidas, Carlos (2007). 10 maneras de evitar el peligro en las redes sociales 2.0. Consultado en agosto 29, 2008 en http://www.powerpymes.com/?P=1306.
[7]. Consumerreports.org (2007). Redes sociales: niños en peligro. Consultado en agosto 29, 2008 en http://espanol.consumerreports.org/electronicos-computadoras-telefonos/protejase-cuando-este-en-linea-estado-de-la-red-en-2007/redes-sociales.html.

4 Comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece un excelente trabajo este de las redes sociales, en estos momentos toda esta informacion que estan manejando me esta siendo de mucha ayuda ya que pienso realizar un trabajo que hable acerca de las redes sociales y que mejor fuente de investigacion que esta. Muchas gracias por la informacion que la verdad no estaria por demas tomar en cuenta en una sociedad que esta tan estrechamente ligada con las redes sociales. Muchas felicidades y gracias.

Fdo. R. Baños dijo...

Muchas gracias a ti por tu comentario. Palabras así son las que nos motivan a seguir adelante con esta labor. ¡Saludos cordiales!

Anónimo dijo...

Señor Fdo. R. Baños esta por demas agradecer lo importante que es esta investigacion como lo dije anteriormente, lo que no me queda claro aun es si hay una tercera parte de esta o si concluye con esta 2da edicion, de antemano muchas gracias y muchas felicidades nuevamente

Fdo. R. Baños dijo...

Hola: efectivamente, el trabajo que realicé en torno a las redes sociales en Internet termina aquí, con este segundo artículo. Como lo comenté en la primera parte: no soy un especialista en el tema, sólo soy una persona muy curiosa. Estoy seguro que sobre redes sociales hay mucho que investigar y que decir todavía, por lo que te exhortaría a investigar más al respecto y a escribir; éste último punto es de suma importancia, porque gran parte de la realización de este tipo de trabajos consiste en estructurar lo que se escriba, lo cual, implica planear de manera organizada lo que piense plasmarse. La invitación está hecha: ¡A seguir investigando! Me gustaría invitarte además, a formar parte de un proyecto que estoy iniciando: la Red Social de Periplos. Creo que este aspecto alternativo de un blog tiene mucho que ofrecer, sobretodo para el entendimiento de lo que ocurre con la interacción en la red de redes. Espero puedas unírtenos y participar. ¡Saludos!



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