Por el Psic. Fernando Reyes Baños


Su fama lo precedía. El rumor circulaba desde el séptimo trimestre atribuyéndole la función de servir de filtro para los estudiantes que tuvieran la mala suerte, la desgracia, de tomar el curso de psicopatología con él. De treinta que entraban con él en octavo cinco salían, eso se decía. Enrique Guinsberg, ese era el nombre del monstruo que habitaba en la penumbra del imaginario estudiantil de quienes cursábamos psicología en aquel entonces en la UAM. Se decía, por supuesto, que era uno de los mejores maestros de la carrera, pero también se decía que su habilidad magistral como docente y como psicoanalista iba a la par con su manera estricta de ser y su crueldad.

El primer día de clases, al ir por mi tira de materias, supe que no me había tocado con Guinsberg. No recuerdo, en realidad, que se me haya escapado un suspiro de alivio, quizá por eso me pareció extraño que Mercedes, quien fuera mi primera amiga “distritense”, acudiera a mí angustiada, solicitándome que cambiáramos de profesor porque a ella sí la habían puesto con él. Al principio me mostré renuente porque me parecía inaudito que ella, que anteriormente había demostrado su valor en tantas ocasiones a lo largo de la carrera, claudicara ahora con el docente argentino, pero después de insistirme un poco más y de que aceptara invitarme a desayunar al comedor de la universidad, acabé por ceder.

Guinsberg resultó ser todo lo que decían de él como docente: estricto y cruel. Era un buen maestro, pero aprobar con el requeriría un gran esfuerzo. Así que comencé por cambiar algunos hábitos y técnicas de estudio. Entre los aspectos que evaluaba en su curso estaban dos exámenes que sólo contendrían cinco reactivos de ensayo cada uno, por lo que hice realidad el sueño de todo autor que pasa al estrellado literario publicando libros sobre estrategias de apoyo, es decir, decidí estudiar varias horas al día, horas que iba incrementando a medida que se acercaban las fechas de los exámenes; ni siquiera el hecho de que justo entonces explotara la única huelga que viviría como estudiante de una universidad pública refrenó mi dedicación y tiempo dedicado al estudio. ¿Podía ser tan fuerte el temor a la severidad de un docente que me hiciera estudiar el día anterior al examen, incluso, catorce horas (de nueve de la mañana a tres de la tarde, de cuatro de la tarde a nueve de la noche y de diez de la noche a dos de la madrugada)?

El día del examen todos los estudiantes estábamos muy nerviosos esperando a Guinsberg en el salón de clases. Hasta el grupito de “las privilegiadas” parecía azorado. Se llamaban Stephany, Sandra y Elizabeth. La primera venía de Alemania, una chica de aspecto muy liberal que siempre se expresaba como queriendo dejar en claro a los demás que ella tenía mucho mundo, la segunda era una señora que venía de Chile cuya manera de ser parecía ser la contraparte de Stephany: conservadora y defensora acérrima de las buenas costumbres, mientras que la última, “distritense” de pura cepa, parecía ser la estudiante “machetera” y bien portada del grupo. No nos hablábamos. No parecía haber razón para caernos mal, pero supongo que tampoco había alguna razón para caernos bien. La experiencia del examen fue la primera ocasión, de hecho, para que ambas partes nos diéramos cuenta de que, para bien o para mal, estábamos ahí realmente.

Minutos después llegó el maestro y comenzó el examen. Cinco preguntas, tal cual había dicho. Nos las dicto una tras otra y después todo era cuestión simplemente de responder en páginas en blanco. Yo comencé a escribir, a escribir y a escribir. Las ideas se entrelazaban provenientes de distintos textos que recordaba en mi mente para integrarse en una nueva estructura frente a mis ojos. Uno, dos, tres hojas y seguía escribiendo. Por segundos mi vista se apartaba del papel a medio llenar de letras, como buscando inspiración en otro lugar, encontrándose a veces con los ojos de Stephany que, desde su asiento, me miraba con una expresión de: “¡¿Qué tanto escribe este menso?! Cuatro, cinco, seis hojas y seguía como desesperado anotando. Por segundos regresaba a ver a Guinsberg y podría jurar que era posible apreciar claramente, la expresión que cualquiera de nosotros esperaría encontrar: una sonrisa, apenas disimulada en su rostro típicamente argentino, que señalaba un claro regocijo ante el sufrimiento nuestro. Siete, ocho hojas y hasta ahí llegué, apenas a tiempo antes de que el maestro diera la orden de que el examen había terminado.

¿Había valido el esfuerzo? Lo supe hasta la siguiente clase. Guinsberg entregó los exámenes y, con esa sonrisita a medio disimular suya, espero a ver cómo reaccionábamos ante nuestros resultados. Miré el mío: veintidós sobre veinticinco. No estaba mal, aunque no sabía cuánto habían sacado los demás. Cuando levanté la vista me di cuenta de que Guinsberg me estaba mirando fijamente, sonriendo ahora con menos disimulo. “Estás feliz, ¿verdad?”, me dijo de forma directa. “Si”, le contesté. “Eres quien sacó la máxima calificación”, comentó, al mismo tiempo que volteaba a mirar a los demás, especialmente al grupo de “las privilegiadas”, como buscando provocar alguna clase de reacción. Pude apreciar entonces que tampoco a Stephany se le daba mucho eso del disimulo.

Esta experiencia, que se repitió también con el segundo examen y el trabajo final, fue altamente satisfactoria para mí porque me enseñó que aún los retos académicos más difíciles podían superarse si uno se preparaba, con mucha anticipación, para afrontarlos. No sé si fue la reputación que precedía a Guinsberg en trimestres anteriores al octavo la que lo provocara o si ser un monstruo que habitara la penumbra del imaginario estudiantil de aquel entonces motivara a uno a dar lo mejor de sí o sintiera ganas de salir huyendo como le pasó a mi amiga Mercedes, lo que sí podría asegurar es que la presión de lograr el mejor resultado me hizo aprender una gran lección en la universidad: trabajar por lo que uno quiere, organizarse para dar cabida a lo que uno considera lo más importante en su vida y entregarse de lleno a la actividad que le otorgará a uno, en algún momento, la más grande de las satisfacciones.

Al final, supongo, la realidad de lo que un semestre atrás se rumoraba se impuso y para la mayoría de mis compañeros, la desgracia equivalió a reprobar la materia con una deshonrosa NA.

Yo salí bien en la materia, como era de esperarse, aunque supe que a Stephany y al resto de “las privilegiadas” esto no les hizo mucha gracia, a pesar de que ellas también salieron ilesas de ésta. Después supe por parte de la misma Sandra, la señora chilena, el por qué de este, cómo decirlo, desencanto. Resulta que Guinsberg, cada vez que tenía oportunidad, hacía comparaciones no sólo entre ellas y yo, sino también entre ellas mismas. A Sandra, incluso a Elizabeth, les decía que no podían compararse con Stephany y a las tres les decía que ninguna de ellas podía compararse conmigo. Esta situación, lejos de motivarlas o generar en ellas un espíritu de competencia, provocaba disgusto en su relación como amigas y antipatía hacia mí, aunque entre ellas y yo nunca se presentó, abiertamente, ninguna clase de problema. Esto, como lo mencioné, lo supe por parte de Sandra, pero casi un año después de haber pasado por los acontecimientos que he narrado, lo que prueba, de alguna manera, que la huella que pueden dejar los maestros con su comportamiento hacia sus alumnos puede ser perdurable y, quizá, en algunas ocasiones imborrable. Esa sonrisa a medio disimular de Guinsberg, pensé entonces, era como la punta de un iceberg colmado de búsquedas implacables por generar confrontaciones entre sus estudiantes que, según nos comentó él mismo en cierta ocasión, tenía como propósito hacernos despertar de una pasividad que psíquicamente nos caracterizaba como pueblo... ¿Será?

¿Y Mercedes? Esperaba que su plan de cursar el octavo semestre con un maestro más fácil que Guinsberg hubiera resultado, pero no… tuvo una complicación: resultó que al revisar la teoría acerca de los trastornos psicopatológicos, de alguna manera se “enganchó” con ella, sugestionándose (¿o reconociéndose?) con uno de ellos, a tal grado que le fue imposible continuar con el trimestre.

Cuando hablé con ella me dijo que había ido ver a un psiquiatra y que casi al final de la entrevista, aprovechando que éste la dejó sola por un momento en el consultorio, se fijó en el diagnóstico que el médico había anotado en su expediente. “Tengo neurosis de angustia”, me dijo. Mercedes no tenía planeado recuperar el trimestre. Me comentó que primero se ocuparía de ese asunto y que luego volvería a incorporarse. Traté de animarla para que continuara, que no era imposible afrontar esa situación y pasar al mismo tiempo un examen extraordinario de ese módulo, pero me dijo que prefería esperar un poco y luego cursar bien ese módulo que “pasarlo de panzazo” y seguir sintiéndose mal. Ya no traté de disuadirla. Me sentí triste por ella. Nos conocíamos desde el cuarto trimestre y habíamos trabajado en equipo en varias ocasiones. Pasamos muchas tardes en la Biblioteca de México estudiando los mismos temas y ahora, tras etiquetarse y asumirse como neurótica, se quedaría atrás hasta sentirse mejor y pudiera reunir el valor que requeriría para afrontar otra vez el octavo trimestre.

Le dije que la apoyaría, pero que no claudicara en su meta, que quizá lo que nos deparara el futuro no sería fácil, pero que tampoco tenía porque afrontarlo sola: “Los amigos estamos para apoyarnos, porque si no… ¿Para qué entonces?” También le dije que, en esta ocasión, el desayuno iría por cuenta mía.

37 Comentarios:

LiberHdez dijo...

Libertad (3010)
Muy entretenida su narración profesor, pero no solo eso, también muy educativa. Me recordó que todos somos capaces de realizar lo que queramos, siempre y cuando estemos dispuestos a tomar las medidas que se necesitan.
Esta es mi historia.

Hace dos años aproximadamente me vi enfrentada al examen más importante que jamás había tenido que hacer, el de ingreso a la facultad de Medicina. Creo sobra decir que no lo aprobé (si así hubiese sido, no sería su alumna); estoy consciente que me enfrente a un examen que exigía muchos más conocimientos de los que poseí en ese momento, y también de que necesito de mucha más preparación de la que realice. Como me encontraba estudiando el bachillerato, unos meses antes de tener que presentar el examen, durante las mañanas asistí a clases normales, y durante todas las tardes, iba a un curso de preparación para el examen. Fueron días agotadores para mí, ya que solo tenía tiempo de llegar a mi casa, comer e irme al curso, y por las noches de hacer mi tarea para el bachiller. Así que se imaginara la decepción y la tristeza que me causo el revisar los resultados de mi examen. Me sentí decepcionada de mi misma, porque nunca me había encontrado ante una situación similar, además de que sentí que había decepcionado a mis padres, cosa que en el fondo estaba segura que no era así. Después de vivir esta experiencia, no me sentí motivada para volver a intentar realizar el examen el próximo año, y tome el camino fácil; cambiar de carrera. Aunque en ocasiones llegan a mi breves arrepentimientos de haber tomado esa decisión, me siento feliz.

fdoreyesb dijo...

Muchas gracias por tu comentario Libertad y por compartir tu experiencia con nosotros. ¡Salu2!

Paolina O. Ancona dijo...

Muy buena historia profe, creo que esto nos hace a mis compañeros y ami conocerlo un poquito mejor. Es muy bueno que comparta con nosotros sus experiencias, pues podremos sacar muchas cosas de ella. Tengo 1 pequeña narración.
Hace como 5 años una maestra organizo un concurso de ingles,e invito a los padres para que asistieran. A mi siempre me ha gustado el ingles, y me considero que tengo habilidades, entonces me confié, y pensé: esta ya la gane, soy la mejor de mi grupo con el ingles... Todas las dos semanas no abrí un libro, no estudie, dicho de otra manera, me confié. Llego el día del concurso, llegaron los padres, y mis nervios aumentaban, y en mi cabeza no dejaban de dar vueltas cosas como: ¿cual era el 2 condicional?¿Que regla era para el past continuous? etc etc... Para no hacerle el cuento largo... Quede en tercer lugar.. Y para sorpresa de todos el primer lugar fue la persona que menos se esperaban... Beto, el chavo que no era capaz no de escribir bien "what", pues como el mismo nos comento, se puso a estudiar con su mama semanas antes del concurso.. Sobra decir como me sentía en ese momento, decepcionada de mi misma, aunque mi mamá fue bastante comprensiva y dijo que para la próxima iba a recordar estudiar y no ser confiada.

Este sábado tengo mi examen TOEFL, y por nada del mundo me voy a confiar ahora, desde hace semanas que estoy estudiando para el, espero pasarlo con una nota alta! :)

fdoreyesb dijo...

Gracias por compartir con nosotros tu experiencia Paolina. A veces de las cosas malas que nos suceden también se aprende. ¡Mucha suerte en tu examen! Salu2

Alex (5010) dijo...

Que decir; la verdad una buena narración profesor y que nos sirve como motivación y superación esto es lo que se necesita para poder cambiar nuestra mentalidad.
Esta es mi historia...
Hace 5 años en enero para ser exactos yo me encontraba en mi ultimo año de la secundaria yo estudie en una federal en la ciudad de Ometepec en esos tiempos yo me encontraba realizando mi convocatoria (ficha de admisión) a nivel medio superior por parte del CENEVAL para poder ingresar a la preparatoria 6 de la UNAM, se podria decir mi primera meta de muchas; dos años antes, yo ya me encontrba en proceso de preparación para ese gran dia "mi examen de admisión" estudiaba por mi propia cuenta incluso fabrique mi propio horario de estudio asi me la lleve los 2 años y medio de mi secundaria estudiando por mi propia cuenta, mas aparte la ayuda de mis maestros el ultimo año pido permiso en mi secundaria por 3 meses para irme a estudiar un curso en mexico de regularización para presentar el examen de admisión a nivel medio superiro (colegio Alejandro Guillot) le heche las ganas del mundo, todo mi empeño. Un noche antes de hacer mi examen nunca pude consiliar el sueño era tan grande mi ilusión de queiba a estudiar en la prepa 6 de la UNAM y mas aun por que fue la escuela de mi papá, llego la hora del examen sabado 25 de febrero del 2006 8:00 a.m siempre lo recuerdo ahi estaba yo haciendo fila para podrer ingresar a la institución donde me correspondia presentar mi examen, entre al salon donde me aplicarian mi examen, era mucha la demanda que decia ¿ de donde salen tantos chavos?. Cuando se publicaron los resultados un mes despues la noticia fue la peor de mi vida mi primer descalabro de mcuhos que llevo al no ser aceptado y no alcanzar mi puntaje para el plantel que yo queria; ya que el puntaje minimo era de 95 aciertos de 126, y mi puntaje fue de 80 incluso las otras preparatorias de la unam pedian minimo 85. Y cuando vi mi nombre y mi folio decia que mi resultado fue para el plantel 100 de bachilleres, fue tanto mi enojo, tristeza que no acepte y me desilucione y desde entonces me sigue una una maldición con los examenes de admisión a nivel licenciatura, es por eso que estoy aqui estudiando una carrera que no es mala incluso es mi segunda opción pero no la que yo eh querido desde que tengo las ganas de algun dia convertirme en doctor todos los dias desde hace 2 años que hice mis primeros examenes en la UNAM,IPN,UAM, continua mi maldicion al no quedar en ninguna facultad de medicina de estas tres instituciones; es por eso que desde hace 5 años me hago la misma pregunta todos los dia a mi mismo ¿ Algun dia sere doctor? y ojala no llegue a ser demaciado tarde despues :(...

Este es mi narración profe

fdoreyesb dijo...

Mi estimado Alex: te voy a contar yo ahora otra historia, ¿listo? Erase una vez un joven como de 23 años que, recién egresado de la licenciatura, intentó estudiar una maestría en la UNAM. Estudió durante sólo un mes, porque era el tiempo que le quedaba desde que había visto salir la convocatoria. Estudio mucho y con muchas ilusiones, pero el resultado fue negativo. Lo intentó en la UAM, casi inmediatamente después, aunque en esta ocasión no había mucho que estudiar aparentemente, porque el "examen" consistía solamente en leer un artículo y discutirlo en una sesión de dos horas de trabajo, además de presentar un proyecto de investigación. ¿El resultado? ¡Negativo también! Obviamente fue una experiencia amarga para nuestro joven aprendiz, pero al final de este capítulo en su vida pensó que quizá las cosas pasaban por alguna razón. No es que creyera en el destino, en las maldiciones o en que, atrapados en una interfase cósmica de probabilidades infinitas, a él justamente tuviera que tocarle ser siempre la peor apuesta que pudiera hacerse. Simplemente pensó: "la vida sigue su curso y está adquirirá el significado que yo quiera darle. El sentido lo buscamos nosotros y siempre estara en nosotros hallarlo". No tengo que ser explícito acerca de quién es el personaje de esta pequeña historia, ¿verdad? Me despido con las siguientes palabras: eres joven y quizá tengas varias oportunidades más para ser médico, el personaje de esta historia no volvió a intentar hacer un posgrado en esas instituciones, quizá si se hubiera preparado a lo largo de dos años lo hubiera logrado al fin, pero ahora le resultará muy difícil saberlo, ¿no? Puedes elegir quedarte con la duda o puedes elegir intentarlo otra vez. Depende de ti, pero... ¿Qué pasaría si tu vida quisiera llevarte a ser un doctor en psicología? Salu2!

Luis (5010) dijo...

Muy curiosa la historia que ha narrado. En lo particular me da la impresión de que los profesores tan estrictos con sus exámenes ya no son tan comunes en nuestro tiempo, pero eso es sólo lo que a mí me parece, tal vez sólo haya tenido suerte.

En lo personal hoy en día busco que los exámenes no me causen alguna ansiedad ya que tal cosa sólo sirve como obstáculo para tratar con ellos de mejor forma así que sería difícil dar una historia acerca una "horrible experiencia" o algo por el estilo.

Sin embargo recordé un caso particular reciente. No de un examen. Sino de varios.

Durante mis años en la preparatoria, fueron gradualmente aumentando los problemas de pago de la colegiatura. No poder asistir a clases. No tener permiso para realizar un examen, al menos hasta que se lograba un acuerdo para permitírmelo.

Llegó a tal nivel que durante mi sexto y último semestre de esta educación superior, no se me permitió asistir a clases durante una tremenda mayoría del semestre. Normalmente eso significaría que tendría que volver a cursarlo en un futuro. Pero no fue así.

De alguna manera, se llegó al acuerdo que la mayoría de mis calificaciones del semestre dependerían de mi rendimiento en cada examen semestral.

Exámenes de clases a las que había asistido tal vez un total de un mísero mes.

Normalmente la solución fue recolectar los temas tratados en los exámenes mensuales de cada materia. Recibí mucho apoyo de los compañeros de clase con los que más me relacionaba. En una ocasión, ya que ellos ya habían realizado el examen de X materia, me indicaron que cierto tema venía en el examen, el cual yo no tenía idea y si no se me hubiera informado habría afectado muy negativamente mi resultado.

Uno, dos, incluso se planeó que hiciera tres exámenes en estos en un día a lo largo de la semana. Casi memorizando completamente las copias respondidas de exámenes mensuales pasados (aunque eso no me salvaría del Cálculo) de hecho logré algo decente: un promedio de alrededor de 8.6 (muy bueno para alguien que prácticamente no fue a clases).

En todo caso, lo único que mantuvo mi cordura a través de esta locura (rima completamente no intencional) creo yo, fue el ver el lado positivo de las cosas y pensar que una vez que acabara con uno de los exámenes, se acababa, luego el siguiente, hasta que todo se convertiría eventualmente en cosa del pasado.

Mis disculpas si mi historia fue innecesariamente larga.

Xochitl Perez dijo...

Que buena historia profesor, la verdad muchas veces como estudiantes olvidamos que nuestros maestros tambien tuvieron tantas historias y narraciones ó experiencias que a nosotros como alumnos nos da muchas ganas de seguir adelante que bueno que comparta con nosotros sus experiencias por que la verdad,como dice el dicho "como te ves me vi, y como me ves te veras" y justamente ojala algun día pueda llegar hacer una persona como usted con esa gran inteligencia que posee. pero bueno, acontinuacion le contare mi experiencia.
hace 1 año yo estuve en el cuam me cambie en segundo de preparatoria para estudiar ahi mi ultimo año, desde que llegue entre al area de sociales pensando que no tendria matematicas, me encontre con la sorpresa que si la tenia.Desde ahi comenzo mi "tortura" despues al entrar a clases todos me comentaban que los examenes del maestro "gabriel" un profesor que yo notaba un poco cortante conmigo, me decian que sus examenes eran MUY dificiles por que solo ponia 5 problemas y el examen contaba el 65% total, mes tras mes yo no cmprendia sus clases y reprobé sus examenes. hasta que se dio el fin del año y me fui a extraordinario, lo dificil y complicado fue que el cuam lo cerraban ese año. y si yo en primera vuelta no pasaba ese examen tendria que ir a hacerlo a la UNAM y sin guia y alla obviamente eran otro tipo de examenes y hasta otro maestro lo calificaria, esos dias fueron los peores de mi vida los sufri junto con mi familia pues solo tenia 1 semana para estudiar TODO lo de un año, estuve con un maestro que todos los dias vino a mi casa como 5 horas a estudiar y poco a poco me daba cuenta que todo lo que explicaba el maestro "gabriel" no era tan dificil, que si me hubiera propuesto entenderle lo hubiera hecho pero yo siempre pensaba. " su examen estará dificil no creo pasarlo" gracias a eso no estudiaba, pero me di cuenta en esos 5 días que todo fue mas facil de lo que pense. gracias a mi dedicacion y tanto estudio a los 5 dias me acuerdo que estaba muy nerviosa no pude dormir de imaginarme todo lo que tenia que hacer al otro dia ese era mi pase para tener mi certificado de preparatoria. Gracias a Dios llego el momento y estaba dispuesta a realizar todos los problemas, recuerdo que hice mi examen en la oficina del director y mis papas y los dos maestros afuera. agarre mi lapiz y en 1 hora no deje de escribir hacer cuentas, y todo. se termino mi tiempo y al revisar mi examen el maestro me dijo " si hubieras hecho esto todo el año escolar, hubieras sido mi alumna estrella" eso al momento me dio tristeza y felicidad. pero al final lo logre con mis esfuerzos y mis papas me felicitaron me di cuenta que ante todo nunca debo de darme por vencida ANTES de hacerlo ó intentar cualquier cosa que me proponga no solo en el estudio si no en todos los aspectos. y me ayudo a seguir adelante al otro dia fue mi graduacion y creo que fui la niña mas feliz.

Michelle Tinoco (3010) dijo...

En lo particular se me hizo una experiencia muy interesante y motivadora.

Esta es mi historia.

No me voy tan lejos fue apenas en el semestre pasado, íbamos a tener un examen acerca de los trastornos y aunque realmente la maestra nos advirtió que su examen estaría cargado que pondría ejemplos, conceptos, etc. Sin embargo por más que trataba de estudiar no podía concentrarme tal vez por el hecho de que veía mucha información pero al mismo tiempo quería seguir al fin y al cuenta seguí estudiando. Para el otro día eran obvios los nervios porque sentí que no sabía nada, al fin y al cabo hice el examen y supuse que saldría mal por que no me sentía segura de lo que había contestado y como lo sospeche el día en que la maestra nos entrego los resultados de los exámenes había sacado una calificación para mi punto de vista demasiado bajo. Por lo cual me motive para que en los siguientes exámenes me fuera mejor por lo tanto era poner más atención y estudiar más, realmente ver esa calificación me hizo sentir que tenía que esforzarme más para así mejorar y me fue mucho mejor para lo siguientes exámenes y obtuve unas mejores notas.

fdoreyesb dijo...

Luis: los medios masivos de comunicación frecuentemente nos presentan una vida escolar llena de colorido, con alguno que otro drama, pero siempre dentro de un marco de color de rosa, como si todo fuera hermoso para todos, pero lo cierto es que la vida no es así y que algunos tienen quizá una historía muy rosa que contar y otros, por el contrario, una muy gris o negra que los precede. Lo interesante aquí es que las experiencias grises y negras pueden ser oportunidades valiosas para crecer y que en tu caso, según veo, haz sabido aprovecharlas muy bien. Eso requiere valor. Pero, como la vida, no todo tiene que ser gris o negro, ¿verdad? Tal vez sea importante también para dejar entrar otros colores a nuestra vida, ¿cómo ves? Salu2!

Alfonso Dávalos dijo...

Maestro interesante su narración, y mejor aun que fue verídica, a varios estudiantes suele pasar eso de esforzarse para lograr un buen resultado, un claro ejemplo de que con la perseverancia se logra el objetivo.
Bueno en fin a mi me paso algo similar, cuando yo iba en segundo de preparatoria estaba como comúnmente se dice “en la cuerda floja” con una materia, es decir Salí tan bajo durante el tercer semestre que tenía como única salvación pasar satisfactoria mente el último examen, el examen final, que de hecho la maestra ya sentía que me vería en los extraordinarios, pero cuando supe que esa era mi única salvación busque ayuda (recursamientos, con maestros, entre otras) porque ya más que simplemente el pasar la materia, quise demostrarme a mí que si me lo proponía lo podría, y así fue estuve casi dos meses casi todas las tardes dedicaba más tiempo en especial a esa materia, sin descuidar las demás, para no salir de una y entrar en otra, y así fue cuando llego el periodo de exámenes finales, si existía en mi un nerviosismo interno, pero siempre supe que el esfuerzo realizado tendría éxito, y así fue saber que el resultado había sido aprobatorio, lo suficientemente como para pasar la materia sin preocupaciones, sentí entonces que el esfuerzo había valido la pena.

Karen (3010) dijo...

Su narración es un claro ejemplo de que con perseverancia y dedicación hasta lo que parece más difícil se puede lograr. Realmente es una historia muy interesante,que nos deja conocer un poco más ese grado de dedicación y compromiso que posee en relacion con su profesion. Mi historia,un tanto extensa,es la siguiente:
El semestre pasado,curse una materia llamada "Proceso-salud enfermedad,la cual a mi parecer era la mas complicada de todas,sin embargo gracias a ello aprendí mucho. Además que la maestra nos exigia un nivel más alto, a diferencia de otros.Empezamos a ver los trastornos y a analizar el DSM-IV,lo cual en un principio me resulto de gran dificultad,ya que había trastornos que poseían características similares,que eran dificiles determinar cual era de cada uno. Tuve los primeros departamentales de la materia en cuestión y aunque estudiaba,no lograba obtener los resultados esperados. Aún asi quedaba el último departamental y si sacaba una buena nota en este,tenía la posibilidad de exentar el final. Por ello decidi dedicar gran parte de mi tiempo en prepararme,diariamente repasaba los apuntes y escribia o buscaba casos en los que despues tendría que identificar que tipos de trastornos padecia la persona en sus 5 ejes y asi pasaban los días,algunas veces pensaba que estaba sobrecargandome de información,pero no podia claudicar en el intento. Al fin llego el día,era demasiado temprano y la noche anterior no habia podido conciliar el sueño por la preocupación que me embargaba,llegó la maestra y empezó a repartir su respectivo examen a cada alumno.Decidi iniciar a contestarlo lo mas pronto posible,para que el tiempo no me ganara,los nervios comenzaban a traicionarme,la desesperación se apoderaba de mi y me era imposible concentrarme,asi pasaron los primeros 20 minutos y senti como estaba bloqueada por completo,todo lo que había estudiado parecia haber sido envalde. Tenia que hacer algo por concentrarme y tratar de resolver mi examen,ya que era mi última oportunidad para no preocuparme por hacer el final.Respire profundo,conte hasta 10 e intente relajarme,de repente los oidos me estaban zumbando,tenía ganas de vomitar y la cabeza empezaba a dolerme..¿como era posible todo eso?Hice intento tras intento y despues de varios por fin pude comenzar,cada vez quedaba menos tiempo y tenia que ser rápida y precisa en la resolucion de las preguntas.No se en que momento paso todo tan rápido,pero las palabras que menos deseaba oir llegaron,la mestra dijo: "Jóvenes entreguen todos sus examenes que la hora termino" y asi fue que se lo di,no tan segura como debía,incluso un tanto decepcionada de mi misma. Ya no quedaba nada mas que hacer que esperar el resultado...asi paso el tiempo y en la próxima clase la profesora entrego los examenes.Me lleve una grata sorpresa al ver que apesar de todas las dificultades que tuve,habia obtenido una buena nota y eso me habia valido para obtener lo que deseaba...exentar mi examen final :)

Sari Jimenez dijo...

Sarai(3010)
Me pareció muy buena su narración , me hizo ver que todo se puede si realmente uno lo desea , pero desearlo con verdaderas ganas y no solo de palabra , y que las cosas que creemos difícil son las que realmente nos van hacer crecer en esta vida.

La verdad creo que nunca he tenido una situación similar a la narración, en mi vida no me he propuesto un reto tal , solo espero algún día poder hacerlo y esto haga que salga lo mejor de mi.

Pero tengo algo lo cual le quiero compartir : a mi el ingles nada mas como que no es mi fuerte, no se si por que yo así lo deseo o de verdad no lo entiendo muy bien el año pasado estuve dos veces en 2° nivel , me dije a mi misma que esta ves si lograría pasar de nivel , me lo propuse y cuando pensé que lo había logrado me di cuenta que estaba en vuelta "b" la verdad me sentí muy mal al grado que llegue a pensar en dejar de estudiar ingles, después reaccione y dije que estudiaría lo mas que fuera para tratar de pasar el examen y 2 días antes del examen me la pase estudiando y así logre poder conseguir un 6 en mi examen lo cual tuve de promedio final 7 y eso me hizo sentir feliz aun que se que no era una buena calificación para mi había sido un logro poder obtenerla y pasar de nivel .

ANA LAURA dijo...

Ana Laura (5010)
Hola profesor... La narración me pareció muy interesante, tiene algo que ver con los temas que estamos cursando en su materia, aparte de compartirnos su experiencia dejo ver lo que es usted como estudiante,en lo personal me ha dado una lección.

Bien.. ahora le cuento una de mis experiencias con un examen.

Estaban prontas a llegar las vacaciones de diciembre, fue en el momento el peor momento de frustración que había tenido en mi vida, un examen final de una materia de la UNAM, había estudiado lo suficiente para ese examen e incluso me sentía preparada para aprobarlo, cuando la profesora nos dicto las preguntas me sentí nerviosa por que si sabia lo que tenia que poner pero no sabia como expresarlo y escribirlo en la hoja después de darle vueltas a la respuesta me puse muy nerviosa tanto que sentía las manos frías eso me pasa muy pocas veces al pasarme eso olvide todo y ya quedaba poco tiempo, obviamente el resultado que esperaba no era el que obtuve fue muy triste en su momento. ahora ha pasado algo de tiempo tengo un nuevo plan de estudio para antes de hacer un examen he agregado técnicas que me ayuden a relajarme y no sentirme intimidada ante los exámenes.

i.love.inuyasha dijo...

Dayanny (3010)
La verdad su anécdota me pareció muy agradable y me recuerda que los maestros estrictos son aquellos que quieren lo mejor de sus estudiantes y tenemos el compromiso de superarnos nosotros mismos. Sin duda los maestros estrictos son los más inolvidables.
La verdad no tengo muy presente alguna experiencia en algún examen pero generalmente me pongo muy ansiosa. tengo un vago recuerdo que en un examen a pesar de haber estudiado, las respuestas se habían borrado de mi mente y no tenía otra cosa que hacer aparte de ver el techo mover mis piernas y mi lápiz constantemente, tranquilizarme e intentar hacer memoria de lo que había aprendido. Por esa situación siempre me tardo más en los exámenes.
Mi narración no es muy precisa pero es lo que más tengo presente, eso y el que debo de esforzarme más en los exámenes y en los estudios, mis debilidades a superar deben ser la poca concentración y las grandes distracciones.

Olivia (3010) dijo...

Profesor en lo personal se me hizo muy interesante y educativa su narración eso nos hace conocer un poco mas de usted.
Esta es mi historia:
Esto fue casi 3 años en mi quinto semestre de la preparatoria la verdad mi fuerte nunca ah sido la física y esta materia la había llevado toda mi preparatoria pero siempre la había pasado de pura suerte con un promedio muy bajo para los de ultimo año en mi colegio se introduce la materia de contabilidad y muchos de nuestros compañeros de años pasados nos habían comentado que esa era la materia mas difícil de ese año y por querer tener una buena calificación en esa materia descuide varias de mis otras materias incluyendo Física que era de esperarse que ese semestre si me fui al extraordinario de esa materia la verdad si me sentí mal con el resultado aun que sabia que era en parte mi culpa por haber descuido esa materia sabiendo que no iba del todo bien para el extraordinario me la pase estudiando por dos semanas, iba en la mañana a los cursos que daban en mi escuela, por las tardes algunas de mis compañeras me ayudaban a estudiar y repasar mis guías de estudio así llego el día del examen y me sentía nerviosa pero a la vez sabia que había estudiado u confiaba en lo que sabia. hice el examen y tuve que esperar todo el fin de semana si había pasado el examen o no. llego el día y el profesor solo me miro y me dijo "ya vez que si se puede" me sentí contenta y ala vez pensé que si me hubiera esforzado todo el semestre no hubiera tenido llegar al examen extraordinario y me hubiera evitado la preocupación y el regaño de mis papás pero ya para el siguiente semestre y el ultimo ya no descuide ninguna de mis otras materias y le toma la misma importancia a todas.

Natalie dijo...

Natalie Jazmín (3010)
Muy linda su historia profesor Fernando, es una historia muy inspiradora.

Mi historia es así hace como unos 4 años aproximadamente presente el examen para ingresar al colegio de Bachilleres en el turno matutino que era el que mayor demanda tenia me dieron una pequeña guía la cual repase yo pensé que con lo que había estudiado sería suficiente pero no fue así ya que me quede en el turno vespertino y pues desde ese momento me sentí muy mal al saber que no había acreditado el examen desde ese momento me etiquete inmediatamente en que los exámenes no eran lo mío y cosas así, de hecho en ese semestre que estuve en ese plantel reprobé dos materias por el temor que tenía al examen y a los profesores que impartían esa materia después me cambie de plantel y pues mi error fue no intentar cambiar mi pensamiento y así que pues me quede con ese temor a los exámenes por eso procuraba entregar los trabajos a tiempo o hacer trabajos extras para que las materias que se pudieran exentar o no hacer algún tipo de examen librara esos exámenes y pues los que no se pudieran era un tormento para mi hacerlos pero al entrar a la UAA al principio seguía con ese temor y mas era porque las pruebas no son las mismas que en el bachillerato así que era mi temor de fallarme a mí misma y a mis padres que me propuse el vencer ese temor y si ahora ya no me pongo tan mal en los exámenes y si algunas veces me regresa ese miedo pero descubrí que si en verdad quiero cumplir mi sueño tengo que enfrentar todos esos tipos de obstáculos y pues en realidad de nada sirve temerle a algo que si te lo propones cumples con el resultado que tú quieras obtener.

Bueno esta fue mi historia profe. :D

miriam dijo...

Primero que nada esa historia me pareció muy importante porque es cierto ahora los estudiantes no se esfuerzan lamentablemente me incluyo en ocasiones, muchos se conforman con solo pasar y no por tener el conocimiento y me da gusto que un maestro como usted me de clases porque sé que aprenderé cosas muy buenas :)
Mi historia fue hace un año y meses tenía 17 años y fui a ser el examen de la UAM, estaba muy emocionada varios de mis amigos estudiarían allí, y por supuesto lo más importante estudiaría mi carrera en nutrición, todos mis maestros de la prepa eran muy buenas personas y todos me apoyaron dándome horas extras de clases principalmente en matemáticas y química que era lo que más se me dificultaba, estudie un mes antes del examen con mis compañeros, y me fui 1 día antes a México para hacer el examen donde me quede me dijeron que me relajara que no estudiara y no lo hice... llego el día sentí muchos nervios al ver a tanta gente intentando entrar a esa universidad... me entregaron el examen lo resolví sentí que me fue bien en español y todo lo demás menos en matemáticas, física y química =( pero después me distraje conociendo México, cuando llego el momento de ver los resultados sorpresa en letras rojas decía no aprobado fue tan triste en eso momento sentí como se rompía mi sueño, pero vaya tenía 17 años no me iba a quedar en depresión seguí adelante y míreme ahora estudiando psicología amando mi carrera con 18 años de edad :D aunque a veces pienso porque no volví de nuevo intentarlo hacer este año. Pero bueno de los errores se aprende y sí que aprendí.

Josue dijo...

Josué(3010)
waaaaa..!!!...mi komentario no aparecio, escribi algo mas largo que el credo y ave maría juntos y no aparecio....

fdoreyesb dijo...

Josué: vuelvelo a intentar y, si no resulta, vuelvelo a hacer, si vuelve a fallar, inténtalo una vez más, y otra y otra... Je je je, normalmente no falla, pero si lo vuelves a intentar (cosa que espero hagas), ve a la segura: copia el mensaje antes de publicarlo, así, si vuelve a fallar, nada mas lo pegas y lo vuelves a publicar. ¡Salu2!

Josué dijo...

Josué(3010)
Una narración muy buena profesor, que plantea los resultados que se obtienen con una buena combinación de tener definidos los objetivos y ser constante.

Vuelvo a escribir todo esto, esperando esta vez si salga a la luz éste comentario que ésta vez sintetizare mucho más.

Me tomé el tiempo para leer los comentarios de mis compañeras(os), y a comparación de ellos, no tengo algún problema parecido que yo recuerde, desde chico siempre había pasado los exámenes satisfactoriamente, los exámenes de ingresos los pasé, siempre había sido un alumno ejemplar, los profesores hacían comentarios muy positivos acerca de mi, y me recomendaban como buen estudiante. Conforme fue pasando el tiempo, la enseñanza de la escuela me fue pareciendo un poco lento al ritmo que yo llevaba y comenzé a prestar mucha atención hacia el futbol, ahí conocí muchas amistades por las cuales me deje influenciar, y poco después me fui convirtiendo en lo que ahora llaman "bullying", pues me era agradable molestar a otros estudiantes e insultarlos.

Josué dijo...

Gradualmente mis calificaciones fueron bajando notoriamente, en fin, fuí expulsado de 4 escuelas, de las cuales tuve que repetir 2° de secundaria y 1°de preparatoria, despues llegue al Conamat donde yo mismo me consideraba lo peor de lo peor de mi mismo; dentro del primer semestre del último año todas mis calificaciones literalmente estaban en tinta roja, fue hasta que toque fondo nuevamente (una de tantas veces), que cuando regrese a los ultimo 4 meses de la preparatoria decidi proponerme mejorar y dar mas del mil porciento de mi, y lo logré pues en todas las materias que quedaban en ese lapso, consegui calificaciones de dieces y nueves, mi promedio subio notablemente de 6.7 a 8.0, y fui elegido para dar una exponencia frente a un grupo considerablete "grande" de adultos, algunos estudiantes y el director como resultado de mi esfuerzo, nuevamente me sentí como ese alumno ejemplar de ase años atras, pero mi mejor recompensa fue el que mi madre dijera: "estoy orgullosa de ti", palabras que no había mencionado en ya muchísimos años, aunque he de mencionar, que para los logros o derrotas que consigo siempre son para mí, y nunca los considero que son para darle gusto a otras personas.

Para concluir quiero decir que si reprobaba materias y años, era porque literalmente no me importaba la escuela, ni los maestros, ni nada; no era por que yo no pudiera entender los temas o algo asi.

Me gusto mucho su ejemplo profesor.espero no se haya aburrido con tanto palabrerio que puse, pero esta es mi experiencia que tenía por contar.

Marilyn A.Canales dijo...

Muy interesante su historia profesor, me parece una gran narración y la manera más propia para compartirnos su experiencia, en realidad al parecer que todos tenemos una historia que contar, no solamente sucesos que nos hayan dejado con un trauma, si no, que para bien o para mal nos deja marcado experiencia que nos ayuda a un futuro y nos hace aprender y conocernos mas. Bueno esta es mi historia y no propongo ser tan detallista en esta situación. Ha! Y creo que esta parte de mi vida no fue algo traumático para mi, más bien un suceso mas de mi aprendizaje.

Desde que cursaba la primaria me considero que fui una niña muy aplicada estudiosa y con muy buenas calificaciones, y así fue hasta la secundaria. No fueron los mejores 2 años de mi corta vida que he cursado, pero hasta ese entonces fui una alumna aplicada pero no dejando der ser distraída y rebelde hasta cierto punto. El suceso más relevante comenzó cuando decidí estudiar enfermería, para esto entonces se decía mucho de esa escuela, sobre, es muy difícil de entrar, no cualquier alumno pasa el examen, solo se abre 3 grupos en el cual cada grupo con 25 alumnos. Todo esto con tal de que sintiera temor y arrepentirme de hacer el examen del ceneval l. Pero ¡en Fin!, claro que lo pase y sin ayuda o recomendaciones alguna, al comparación de los demás nuevos compañeros para ese entonces, me sentía la ganadora por ser una de las pocas estudiantes de pasar ese tipo de examen sin aluna ayuda alguna.
Curse todo los 3 años, que hasta ahora ha sido los mejores, y mis calificaciones no fueron tan satisfactorias como me hubieran gustado.
Después de los 3 años decidí de entrar a la escuela de medicina, desafortunada me no entre a la facultad, lo intente nuevamente el año siguiente pero a hora intentando de entrar a la UNAM, UAG, y al POLITECNICO (en ninguno los pase) pero en este último en la 2 vuelta pase el examen, me sentía realizada y completa por avía pasado el examen de una de las mejores universidades de México, pero desafortunadamente mi papa y mi familia no estaban de acurdo de que yo me fuera de Acapulco y vivir sola. Hasta que llegue a esta universidad.
La verdad no me sentí muy a gusto cuando no me dijeron ir me a estudiar fuera. Pero resignada por querer complacer a mis padres y tratar de hacer las cosas lo mejor posible, y salir adelante en ahora mi nueva carrera.

Marilyn A.Canales dijo...

Muy interesante su historia profesor, me parece una gran narración y la manera más propia para compartirnos su experiencia, en realidad al parecer que todos tenemos una historia que contar, no solamente sucesos que nos hayan dejado con un trauma, si no, que para bien o para mal nos deja marcado experiencia que nos ayuda a un futuro y nos hace aprender y conocernos mas. Bueno esta es mi historia y no propongo ser tan detallista en esta situación. Ha! Y creo que esta parte de mi vida no fue algo traumático para mi, más bien un suceso mas de mi aprendizaje.

Desde que cursaba la primaria me considero que fui una niña muy aplicada estudiosa y con muy buenas calificaciones, y así fue hasta la secundaria. No fueron los mejores 2 años de mi corta vida que he cursado, pero hasta ese entonces fui una alumna aplicada pero no dejando der ser distraída y rebelde hasta cierto punto. El suceso más relevante comenzó cuando decidí estudiar enfermería, para esto entonces se decía mucho de esa escuela, sobre, es muy difícil de entrar, no cualquier alumno pasa el examen, solo se abre 3 grupos en el cual cada grupo con 25 alumnos. Todo esto con tal de que sintiera temor y arrepentirme de hacer el examen del ceneval l. Pero ¡en Fin!, claro que lo pase y sin ayuda o recomendaciones alguna, al comparación de los demás nuevos compañeros para ese entonces, me sentía la ganadora por ser una de las pocas estudiantes de pasar ese tipo de examen sin aluna ayuda alguna.
Curse todo los 3 años, que hasta ahora ha sido los mejores, y mis calificaciones no fueron tan satisfactorias como me hubieran gustado.
Después de los 3 años decidí de entrar a la escuela de medicina, desafortunada me no entre a la facultad, lo intente nuevamente el año siguiente pero a hora intentando de entrar a la UNAM, UAG, y al POLITECNICO (en ninguno los pase) pero en este último en la 2 vuelta pase el examen, me sentía realizada y completa por avía pasado el examen de una de las mejores universidades de México, pero desafortunadamente mi papa y mi familia no estaban de acurdo de que yo me fuera de Acapulco y vivir sola. Hasta que llegue a esta universidad.
La verdad no me sentí muy a gusto cuando no me dijeron ir me a estudiar fuera. Pero resignada por querer complacer a mis padres y tratar de hacer las cosas lo mejor posible, y salir adelante en ahora mi nueva carrera.

fdoreyesb dijo...

Xochitl: la vida es un desafío, sin duda; algunos lo descubren en la preparatoria (como en tu caso) y asumen las cosas con la debida actitud, otros no lo descubren nunca y viven todo el tiempo quejándose y echándole la culpa a todos y a todo. En fin, todo final feliz requiere que haya en algún momento de la historia un momento climático, un momento para saber si el protagonista tiene el temple que se necesita para salir victorioso. Creo que lo que viviste en la preparatoria fue uno de esos momentos. No será el último por supuesto y eso es precisamente lo emocionante, porque cada desafío es una oportunidad de seguir creciendo. La cuestión se reduce a la pregunta de siempre: ¿asumirás el reto? Saludos

fdoreyesb dijo...

Michelle: la cosa es un poco como en el box, ¿no?, el pugilista no derrota a su rival en la lona, lo hace debajo de ella, mientras entrena. ¡Saludos y gracias por comentar!

fdoreyesb dijo...

Alfonso: creo que en tu narración hay varias lecciones implicadas, ¿no? la constancia, por ejemplo, porque no tiene sentido hacerlo bien sólo una vez, la idea es que hacerlo bien sea parte de lo que nos caracterice en todo, ¿otro ejemplo?, la templanza, el mantenerse firme y flexible a la vez ante las circunstancias. ¡Saludos!

fdoreyesb dijo...

Karen: a veces la cosa es tan simple como creer en uno mismo, pero si te cuesta creer en lo que puedas creer, siempre es bueno que te hagas de las evidencias que te hagan ganar seguridad acerca de ello, ¿un ejemplo?, la próxima vez que te prepares para un examen asegúrate antes de que vas bien preparada, ¿cómo?, estudia, autoevalúate, habla con tus compañeros del examen, estudia con ellos, haz que te pregunten, etc. Hay muchos modos, ¿OK?. ¡Saludos!

fdoreyesb dijo...

Sari Jimenez: quizá lo que de veras importe no sea pasar exámenes u obtener buenas calificaciones, tal vez la cosa se trate de aprender, ¿no crees?, comentas que estudiaste dos días antes del examen y que obtuviste seis, pero... ¿te imaginas si hubieras estudiado cuatro días antes? a lo mejor habrías sacado siete, si hubieras estudiado 6 días, quizá un ocho... la preguna es obvia, ¿no?, ¿cuántos días tendrías que haber estudiado para alcanzar el diez? Saludos

fdoreyesb dijo...

Ana Laura: los exámenes son oportunidades, oportunidades para saber nuestro grado de avance en alguna materia, en tanto pruebas no son instrumentos perfectos para evaluarnos y, por supuesto, que deben haber otros mecanismos que sirvan para lo mismo, pero concibámoslos como lo que son: oportunidades, retos interesantes para saber de qué estamos hechos, para saber cuán fuertes somos ante las adversidades. Saludos

fdoreyesb dijo...

Dayanny: los buenos maestros no sólo deben promover que nos superemos como estudiantes, los buenos maestros deben incitarnos a superarlos a ellos también. Saludos.

fdoreyesb dijo...

Olivia: algo que sabemos de sobra y sabemos de siempre es que el "hubiera" no existe y que lo que si es real es el arrepentimiento por algo que no hicimos y que supimos, en todo momento, que podíamos hacer. ¡El tiempo no perdona! Actúa con sabiduría y prudencia, pero también con valor y osadía, halla el equilibrio justo entre tales cosas, para que nunca nunca nunca tengas que volver a decir: si tan sólo "hubiera"... ¡Saludos!

fdoreyesb dijo...

Natalie: me parece muy sabia tu decisión, porque finalmente para qué te sirve el miedo a los exámenes, cuál podría ser su utilidad, mejor es ponerse a estudiar bien y bonito, ¿no? Saludos.

fdoreyesb dijo...

Miriam: ¡Tienes 18 años!, o sea, no te estreses, que tienes la vida por delante, ¿OK? Saludos

fdoreyesb dijo...

Josué: ¡Muy interesante tu historia! Creo que una lección de por medio podría ser la de procurar actuar siempre con la cabeza, porque si nos dejamos llevar por otras cosas, a lo mejor no siempre acabaremos bien (nótese que no estoy excluyendo otras cosas, sino que siempre es conveniente actuar con sentido común, inteligentemente). Saludos.

fdoreyesb dijo...

Marilyn: a veces las mejores cosas no coinciden con las mejores circunstancias, sólo me preocupa si tú estas convencida realmente de que tus circunstancias actuales son las mejores para el proyecto de vida que tengas... ¿tienes un proyecto de vida? ¿tienes un propósito que cumplir? ¿un sueño que realizar? Lucha por él, con todas tus fuerzas, haz lo que tengas que hacer para lograrlo, si estas dispuesta a sacrificarlo todo por ese sueño, quizá entonces hayas encontrado (o reencontrado) tu verdadera vocacion. Saludos.



El contenido plasmado en este blog es producto de la reflexión de su autor, de sus colaboradores y de los pensadores que en él se citan. Cualquier semejanza con la realidad o alguna ficcón literaria, televisiva, psicótica paranoide o de cualquier otra índole es mera coincidencia

Periplos en red busca crear espacios intelectuales donde los universitarios y académicos expresen sus inquietudes en torno a diferentes temas, motivo por el cual, las opiniones e ideas que expresan los autores no reflejan necesariamente las de Periplos en red , porque son responsabilidad de quienes colaboran para el blog escribiendo sus artículos.



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