Mírate a ti mismo

3

Presentado por el Mtro. Fernando Reyes Baños




No me importa si no te gusta esta canción, quien la canta o el género al que pertenece. Del cantante (y lo digo, desde luego, con todo respeto), poco me interesa en este momento cuál haya sido su color de piel antes o después de su evidente cambio de pigmentación, los rumores acerca de su vida sexual, si estaba loco o no, si fue asesinado o si su muerte fue producto de cualquier otra causa. No me importa si te importa todo esto o, si por el contrario, te resulte absolutamente indiferente. Nada de lo anterior me interesa realmente.

Solo quiero que conozcas la letra. Me interesa que te llegue el mensaje. Si eres joven seguramente opinarás que hay cantantes más actuales (y vivos) que podrían transmitir una idea semejante. Si eres adulto probablemente opinarás que pude haber escogido cualquier otra opción para expresar algo parecido. Entiéndelo: aquí y ahora no me interesó ningún otro cantante, por más actual que pudiera ser (o vivo que pudiera estar) o porque pudiera representar una mejor alternativa en el sentido que le quieras dar (musical, moral, artístico, etc.).

Lo que me importa es que te llegue el mensaje, que veas, que sientas, que vivas más allá de la música, del cantante mismo y de su contexto, para que al final, en la milésima de segundo que sigue después de que termina la última nota, te quedes con una sola idea. ¿Qué idea podría ser? Podría ser alguna que estuviera relacionada con la letra de la canción por cierto, pero no necesariamente. Podría ser una idea que atendiera a cualquiera de los aspectos que mencioné antes y que, repito, a mí no me interesan en lo más mínimo, pero por el solo hecho de que sería tu idea (y no la mía o alguna relacionada explícita o implícitamente con la canción), bastaría para aceptarla. Podría ser, incluso, una idea contrapuesta, pero en definitiva valdría la misma consideración que hice anteriormente.

Quiero creer que, cualquiera que sea la idea que se te ocurra después de conocer la letra de esta canción, será una oportunidad para reflexionar en torno a sus implicaciones. Te darás cuenta que el mensaje es sencillo, que la letra está compuesta de unas cuantas líneas que se repiten una y otra vez, pero no pido que la evalúes en ningún sentido, ya sea musical, literario o cualquier otro que se te ocurra. Te pido que aproveches su contenido, lo que éste implica, para que atrapes la idea que se te venga a la cabeza en cuanto termines de escucharla.

Quiero creer que esa idea será importante, que será un reflejo de tu alma y que definirá algún aspecto de tu vida de aquí en adelante. Quiero creer que compartirás tu idea con quienes te rodean y con tu entorno, que quizá algún día, de alguna manera, ésta llegará a mí, afectándome como afectó a todos los que la recibieron antes por medio de tus acciones (u omisiones), tus palabras, tus actitudes, tus detalles, tus gestos y tus silencios.

Quiero creer que entonces dejarás de ser para mí un desconocido, un ser cuya existencia solo puedo suponer estadísticamente, y que aún cuando no sepa tu nombre y desconozca cómo vives, de qué color es tu piel, cómo vivas tu sexualidad o tu vida en general, sabré de ti por el mensaje que tú mismo expreses y trasmitas a los demás.

¿Cómo sabré identificar las palabras, actitudes, detalles, gestos y silencios que se derivan de tus acciones y omisiones entre todas las demás? ¿Cómo podrías identificar tú mismo todo lo que se derive de lo que yo haga o no haga? Aunque esto pueda parecer una encrucijada interesante, quizá no sea del todo relevante, porque si consideramos que el ambiente lo construimos todos y que todos, querámoslo o no conscientemente, somos parte de lo mismo, tendríamos que hablar más de las contribuciones que cada quien hace, lo que invita a reflexionar sobre la naturaleza de quiénes las hacen posibles. Por eso (y de ahí la necesaria reflexión acerca de lo que implican palabras semejantes), cabe rescatar superlativamente el siguiente fragmento de la canción Man in the mirror de Michael Jackson: “(…) estoy comenzando con el hombre en el espejo, le estoy pidiendo que cambie sus formas, y ningún mensaje podría haber sido más claro: si quieres hacer del mundo un lugar mejor, mírate a ti mismo y luego haz un cambio”.

A todos los lectores de este humilde blog:
¡Feliz navidad y próspero año nuevo!

3 Comentarios:

Sergio A. Amaya Santamaría dijo...

Querido Maestro, una buena reflexión para estos tiempos que estamos viviendo. El video es estremecedor y la letra nos debe llevar a seguir la idea. Dejar la comodidad de la poltrona y empezar a hacer el cambio en nosotros mismos. Te mando un sincero abrazo para ti y tu familia y mis deseos de que el 2012 te llene de satisfacciones y veamos esos cambios tan necesarios.

Mª Ascensión dijo...

Es increíble lo que acabo de leer Fernando. Buena y profunda reflexión ante tus palabras y ese vídeo increíble que agregaste. Aprovecho para desearte unas Felices Fiestas en unión de todas las personas que te quieren y tú quieres.

fdoreyesb dijo...

Estimados Sergio y Ma. Ascención: ¡Muchas gracias por sus comentarios! Mis mejores deseos para ustedes, los suyos y todos los demas. ¡Feliz navidad!



El contenido plasmado en este blog es producto de la reflexión de su autor, de sus colaboradores y de los pensadores que en él se citan. Cualquier semejanza con la realidad o alguna ficcón literaria, televisiva, psicótica paranoide o de cualquier otra índole es mera coincidencia

Periplos en red busca crear espacios intelectuales donde los universitarios y académicos expresen sus inquietudes en torno a diferentes temas, motivo por el cual, las opiniones e ideas que expresan los autores no reflejan necesariamente las de Periplos en red , porque son responsabilidad de quienes colaboran para el blog escribiendo sus artículos.



Periplos en Red

Grab this Headline Animator

 
Ir Abajo Ir Arriba