Perro de calle

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Por Fernando Reyes Baños



Es un perro grande, feo y adusto. No es de raza. Es uno entre muchos. La mezcla de tantas cosas que, en conjunto, podrían representar lo innombrable. Es, como dicen, un perro de calle. Vive en la intemperie. Su casa es el mundo, la superficie que sus patas tocan minuto a minuto Acostumbrado a sobrevivir, resultaría imposible catalogarlo como un sobreviviente, porque su aire resiliente lo colocan inequívocamente como un testigo que recuerda sin dolor las desafortunadas circunstancias de su historia. Se hace el amigable cuando busca congraciarse con la gente: la comida siempre es un aliciente digno para mover la cola, pero le es imposible disimular su hastío cuando se trata de defender su territorio, lo que es suyo por derecho propio, de otros perros que a su acecho se encuentren. Se hace de tiempos para sí, porque disfruta su soledad, pero paradójicamente es parte de una jauría singular: otros perros de su estirpe que, al ladrar juntos, suelen confundir a cualquiera porque pareciera que todos son uno o ninguno al mismo tiempo. Sale a cazar con ellos, a veces cada quien por su lado, pero siempre comunicados como si estuvieran conectados por una red virtual. No todo va en serio claro. El día no solo se compone de rabietas y ya. porque hay tiempo para jugar y hacer cosas de perros. En su fuero interno empero, le tiene miedo a los truenos, a esos estallidos resplandecientes que hacen vibrar la bóveda celeste. Por eso busca refugio, escurriéndose donde lo más parecido a un techo pueda protegerlo. Justo ahí, a la sombra de la duda, espera a que pase la tormenta. Confiado sabe que, de algún modo, los truenos se irán tarde o temprano, y que la oscuridad imperante entonces, otrora intercambiará lugar por la fulgurante luz de un bello amanecer.

2 Comentarios:

Sergio A. Amaya Santamaría dijo...

Querido Fernando una Buena y real historia ded la vida de los perros callejeros. Te felicito y te mando un sincere abrazo

fdoreyesb dijo...

Cosa curiosa Sergio: cuando escribí esto, que no sé como llamarle y a fuerza de ubicarlo en algún lugar lo puse en esta etiqueta, pensé en todo menos en los perros callejeros je je, pero me da gusto que te haya agradado. Saludos y gracias por tu comentario.



El contenido plasmado en este blog es producto de la reflexión de su autor, de sus colaboradores y de los pensadores que en él se citan. Cualquier semejanza con la realidad o alguna ficcón literaria, televisiva, psicótica paranoide o de cualquier otra índole es mera coincidencia

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