De la contemporización...

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Por Rodrigo Juárez Ortiz


Ante los grandes y graves problemas de inseguridad que estamos padeciendo en el planeta, en el país, en nuestro estado y específicamente en Acapulco, debido a múltiples causas, entre ellas el aumento preocupante de la población; la falta de mecanismos adecuados para hacer llegar los recursos alimenticios para satisfacer la demanda poblacional; la falta de empleos suficientes y salarios remuneradores; la drogodependencia de un porcentaje de consideración de los estadounidenses ya trasladada a varios países, incluido el nuestro lo que ha provocado un inmenso y violento negocio de tráfico de drogas, para satisfacer su demanda; la corrupción enquistada en todos los niveles de gobernantes y gobernados, toda proporción guardada; así como la impunidad acerca de los crímenes cometidos por estas actividades, entre otros.

Sería prolijo y ajeno a esta colaboración el tratar de enumerar todas las cusas posibles de la inseguridad que padecemos, de ahí que circunscribiéndonos solo a nuestra localidad, ya es vox populi, y así nos lo muestran los medios, la cantidad de ilícitos que se cometen diariamente en contra de la integridad física, psicológica, moral de las personas, así como en contra de su patrimonio y bienes diversos, sin perjuicio de su libertad y lo mas grave, de su vida, considerando las fotos de homicidios, con descuartizados, degollados, previamente torturados, y un sinfín de atrocidades cometidas, se dice, por ajuste de cuentas entre bandas rivales que se pelean la plaza, es decir, que la plaza es el botín de la delincuencia en donde abundan los robos de vehículos, secuestros, amenazas, cobros de piso, y un largo etcétera.

Pero todo esto, también es vox populi, se dice que con la complicidad de algunas autoridades que se prestan a ello, como aparecen noticias al respecto, en los medios.

Paralelamente tenemos la protesta social, que durante años ha sido desatendida por los gobernantes y ahora, habida cuenta de las manifestaciones habidas con extrema violencia y que han sido toleradas con una impunidad manifiesta, ello ha alentado a grupos de personas a manifestarse en la vía pública, lo cual es legítimo, pero lamentablemente haciendo un desprecio total a los intereses de tercero, perjudicándolos con su tomas de calles, avenidas, carreteras y autopistas (existe la amenaza de que hoy, 10 mil manifestantes se reunirán en esta plaza para protestar en contra de la reforma educativa) lo que hace que el ciudadano de a pie no tenga para donde correr, es decir, se encuentra entre la espada y la pared, víctima de la violencia desatada y que, al parecer nadie controla.

Ahora se agrega, al respecto de las protestas, el paro de labores en quince Ceresos; la petición de justicia de los médicos de Zihuatanejo y Petatlán; el paro de labores del área de Vectores del sector Salud; el bloqueo de habitantes de La Sabana por falta de agua, y podríamos seguir alargando la lista, pero el quid del asunto es que ante tanta inseguridad, ante tanta protesta, ante tanta violencia, ante tanta corrupción, ante tanta impunidad, qué puede hacer el ciudadano de bien, el que trabaja, el que respeta las normas, el que tiene una conciencia de solidaridad social, el que colabora en todas las actividades, públicas y privadas, que busca la superación en lo personal, en el seno familiar, en la comunidad, luchando por el reforzamiento del tejido social y, además, también muy importante, el tejido familiar.

Si se levanta en forma violenta para protestar en contra de tanta inseguridad, estaría al margen de la ley y tendría en contra a la autoridad y a la delincuencia organizada, sin perjuicio de que ello no resolvería el problema y al contrario lo agravaría; y como al parecer no tendría para donde escapar, habida cuenta de que no hay quien se atreva a robarle los huevos al águila, entonces solo le quedaría el contemporizar, (entendiendo por ello el adaptarse al gusto y voluntad de los demás por algún fin en particular, o sea acomodarse al gusto o dictamen ajeno), sin embargo ello no sería válido, toda vez que existen en la historia de la humanidad y en la historia reciente múltiples casos de lugares (Singapur) o ciudades (Nueva York) que al grito de “ cero impunidad” han acabado sustancialmente o disminuido la actividad delictiva y las conductas al margen de la ley, pero ello fue merced a la decisión política de los gobernantes, razón por la cual, es obvio que si se toma dicha decisión desde las cúpulas del poder, aún hay esperanzas de salir adelante ante este flagelo que nos agobia .Es pues esperanzador el próximo inicio de actividades de nuevos gobernantes en el estado y en nuestro puerto por las promesas vertidas en campaña para lograr la paz y el orden . El pueblo lo agradecerá. O usted, esperanzado lector ¿qué opina?

De la fortuna...

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Por Rodrigo Juárez Ortiz


Habida cuenta de los actos vandálicos, violentos, destructores, de los sedicentes profesores de supuestamente organismos gremiales de su ramo, que devienen en atemorizantes, amenazantes de la paz social e, incluso de la seguridad física de las personas, y en flagrancia total en contra del estado de derecho, todo ello en protesta por las reformas constitucionales en materia de educación y que para ellos no son sino la prueba de atentados a sus derechos laborales, al margen de la validez o no de la fundamentación que esgrimen, lo que queda claro es que estos desmanes han quedado en la impunidad total.

Las autoridades dicen, al respecto, que no se va a actuar en contra de nadie a través de las fuerzas de seguridad por que hay que privilegiar el diálogo, cosa que nos parece del todo razonable, siempre y cuando las partes en dicho diálogo estén dispuestas a ceder en parte algunas de sus pretensiones, en aras de llegar a acuerdos que satisfagan a los intervinientes, pero que lamentablemente no se dan cuando hay consignas y entonces el diálogo deja de existir y ante la posibilidad de ser catalogadas como represoras, se prefiere no actuar en ejercicio de una obligación jurídica a la cual se encuentran sujetas merced a su protesta de cumplir y hacer cumplir la Constitución de la República, así como las leyes que de ella emanen, dando como consecuencia la total impunidad, como lo hemos comentado con antelación.

Es el caso que ante esto, al ver los destrozos y el ejercicio de una barbarie sin límite que queda en la impunidad, la población en general deja de creer en sus autoridades, desconfía de su actuación, entiende que éstas están muy lejos de atender y resolver sus problemas y, en consecuencia, queda invitada a hacer lo mismo, a manifestarse, como sea pero a causar problemas a terceros, sin importarles las consecuencias que resultan en contra de éstos, pues al constatar la impunidad para otros, ahora se lanzan a interrumpir la circulación vehicular en donde sienten que perjudican al resto de la población, queriendo obligar con ello a las autoridades para que los escuchen, para que les hagan caso, para que les resuelvan sus peticiones, algunas de las cuales, hay que admitirlo , son consecuencia del paternalismo tradicional que han usufructuado pero que no resuelve los problemas de fondo, lo cual nos coloca como entidad federativa en la retaguardia del progreso del país. Así vemos que con los motivos mas disímbolos, la gente se manifiesta para conseguir lo que necesita, algunas de las peticiones rayando en lo absurdo pero las mas de ellas son peticiones ancestrales, añejas, y manifestando necesidades que han quedado insatisfechas.

Concomitantemente, con motivo de las elecciones recién pasadas, en campaña los candidatos escucharon, de viva voz de la ciudadanía , los problemas que los aquejan y que se comprometieron a resolver, prometiendo todo, hasta lo imposible, ello en aras de conseguir el voto ciudadano, de todo lo cual lo verdaderamente relevante es que quienes obtuvieron el favor del voto mayoritario y van a ejercer las funciones de los cargos por los cuales compitieron, tienen en sus manos todas las peticiones y exigencias del pueblo lo que les va a permitir la gran oportunidad de demostrar su capacidad de gobierno, su visión de estadistas, su calidad de políticos de verdad y no de simples grillos u oportunistas.

Es el momento de elaborar los programas y planes de gobierno para abordar los problemas y apuntar las soluciones, pero ya saben ahora que la gente ya está dispuesta a protestar, a exigir, a presionar para que se les satisfagan sus requerimientos, so pena de tomar calles, carreteras, aeropuertos, oficinas públicas, comercios, causar destrozos, crear actos de vandalismo, contar con una impunidad inconcebible, así como actuar totalmente al margen de la ley, ya que están viendo que ésta no se respeta y no se aplica como debiera. Y no se trata de cerrarse en la aplicación de la misma, sino actuar con criterio pero imponiendo el imperio de la ley.

De ahí que ahora existe la fortuna de la posibilidad de constatar la valía de los que resultaron electos en los pasados comicios, así como ellos tienen la oportunidad de demostrarlo y demostrarse que realmente fue cierto el cumplir con lo que prometieron.

La población está en expectativa, pero consciente, como debe de ser, de coadyuvar en el esfuerzo para el beneficio de todos. Es lo menos que se puede hacer. Nuestro terruño lo merece. O usted, esperanzado lector, ¿qué opina?

De lo agobiante...

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Por Rodrigo Juárez Ortiz


Sí, resulta agobiante, o sea fatigante, molesto, vamos, terriblemente preocupante el ser testigos, una vez mas, de las toneladas y toneladas de basura que fueron a dar a la bahía de Acapulco como consecuencia del huracán que acaba de azotar las costas del Pacífico, en especial a nuestro puerto.

En efecto, el anfiteatro de la bahía resulta, naturalmente, una concha que hace que las avenidas pluviales se desahoguen directamente en el mar, sin importar las construcciones que se hagan de manera anárquica, lo que produce inundaciones y otros serios inconvenientes, sin perjuicio de que esto también es producto del azolve de estos cauces y de las coladeras hechas ex profeso, pero que lamentablemente no cumplen su cometido por las cantidades agobiantes de basura que el infelizaje arroja, sin ningún pudor(ni mucho menos conciencia), a la vía pública.

Esto se ve cuando el mar arroja o rechaza estas toneladas de basura ( mezcla de desechos orgánicos e inorgánicos)hacia la playa, de donde se recogen, pero mas grave resulta con aquellos desechos que no flotan y se van directamente al fondo, con sus consabidas consecuencias.

Los tres órdenes de gobierno, en sus respectivos ámbitos de competencia, nos hablan de todo lo que se está haciendo al respecto, sin embargo lo obvio, lo evidente es que se vive en un entorno saturado de basura y esto seguirá así mientras la gente siga practicando su deporte favorito que es el de tirar basura en la calle.

Al respecto, lo hemos repetido ad nauseam, resulta inútil, casi diríamos ocioso, el tener una muchedumbre de barrenderos que se encarguen de la limpieza de la ciudad, mientras la gente siga tirando sus desechos directamente en la vía pública, en los cauces de arroyos, con el consecuente azolve de coladeras y drenajes, por cierto insuficientes, con las consecuencias descritas.

Ello hace impostergable el realizar una campaña constante, p-e-r-m-a-n-e-n-t-e tendente a invitar a la población fija y flotante a abstenerse de seguir practicando tan viciosa costumbre.

En efecto, así como se gastaron cientos de millones de pesos en la pasada contienda electoral, por los candidatos y los partidos que los postularon, incluyendo los independientes, para exaltar las virtudes de las que dicen están impregnados y que la población entera se quedó ahíta por el acoso televisivo, radial y publicitario en todas sus formas, así se podrá y deberá emprender una campaña en forma, destinada a toda la población a hacer de nuestra ciudad una ciudad limpia. No olvidemos que somos un polo de atracción turística, que prácticamente vivimos de esta actividad y en tal sentido somos los anfitriones para atender a todos nuestros visitantes.

Es obvio que al ya no tener mas que visitantes de fin de semana y que éstos, en su gran mayoría, son de muy escaso poder adquisitivo, concomitantemente también traen aparejada su falta de educación y de conciencia cívica, como lo vemos en las toneladas de basura que dejan en las playas, a pesar de la existencia de algunos botes de basura que no utilizan.

Sin perjuicio de lo anterior, nuestra población que en su mayoría habita en los cinturones de miseria de la ciudad, está acostumbrada a vivir entre la basura, de ahí que no comprende cuando alguien los insta a no arrojarla en las calles. Ello se debe, también, a que el servicio de limpia no puede darse abasto para la recolección correspondiente o no se cumplen los horarios establecidos; no existen botes para contenerla y cuando se instalan, la gente se los roba como contenedores para el agua dada la escasez de la misma; vienen en su gran mayoría de la zona rural del estado en donde las campañas electorales recientes han destapado, una vez mas, las condiciones paupérrimas en que habitan sus localidades y en donde el analfabetismo, la ignorancia, el desempleo, la miseria, la desnutrición crónica y la pobreza extrema, entre otros, los empuja a invadir las zonas urbanas y en el caso de nuestra ciudad ha sido el gran atractivo, auspiciado por líderes venales, el ofrecerles terrenos, casas, trabajos, vía el paracaidismo, el despojo de propiedades y otros, con el espejismo que producen tales acciones, en la consecución de clientelismo político.

Ahora estamos en la gran oportunidad, al comienzo de un nuevo ejercicio gubernamental, para evitar que nuestra gente salga de sus localidades por necesidad y para que prosperen en las mismas con la creación de programas productivos (ya no paternalistas), educativos, en donde se aproveche lo mejor de su mano de obra y su talento ( que es bastante), en su propio beneficio. Caso contrario, por mas que gobernantes y gobernados realicen esfuerzos por rehacer turísticamente a Acapulco; por mas que se trate de atraer un turismo de mayor poder adquisitivo, siempre estará en activo el imán de su prosperidad, ante las carencias vitales de nuestro medio rural, con las consabidas consecuencias como el ambulantaje, la violencia, la inseguridad, la actividad delictiva y todas las que son del dominio público.

Estamos, en consecuencia, obligados a romper el círculo vicioso de los males que nos aquejan y seguir haciendo de nuestro puerto el lugar ideal para hacer todo tipo válido de turismo, lavándonos la cara y tener l-i-m-p-i-a a nuestra ciudad y con ello, a nuestra bahía.

Y para los pesimistas y agoreros del desastre que pretenden decir que somos irredentos, les podemos decir que hay varias ciudades en nuestro país que gozan ya de fama pública por la limpieza impoluta de sus calles y avenidas. Ergo, sí se puede. O usted, limpio lector, ¿qué opina?

Del lenguaje...

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Por Rodrigo Juárez Ortiz


En términos generales todos tenemos una idea, más o menos clara, de lo que el lenguaje es. Sin embargo, si nos acercamos a los que saben, nos dicen que el lenguaje es cualquiera de los sistemas que emplea el hombre para comunicar a sus semejantes sus sentimientos o ideas y por lengua se entiende al conjunto o sistema de formas o signos orales o escritos, sonidos o gestos que poseen un significado que les hemos dado.

Desde luego que el lenguaje, la lengua, forman parte indubitable de la identidad de un grupo o de todo un pueblo, incluso de toda una nación. Merced a ello, se tiene como una herramienta de comunicación de pensamientos, sentimientos, voliciones y como parte indiscutible de las acciones correspondientes.

En suma, concomitantemente a la ideología, usos, costumbres, hábitos y demás particularidades de un pueblo, insistimos, es el lenguaje un elemento característico que le da identidad e incluso un sentido de pertenencia a toda una nación.

Es obvio que éste, a través del tiempo, sufre de modificaciones, alteraciones, incluso de tergiversaciones y desapariciones por falta de uso de una cantidad considerable de vocablos, sin perjuicio de la adquisición de neologismos (galicismos, italianismos, anglicismos, etc.) que ahora, en virtud de una inevitable globalización, han invadido el habla de nuestros países, especialmente aquellos que imponen a sus adelantos tecnológicosy cuya terminología aún no tiene traducción en la lengua de los países avasallados por esta tecnología.

De esta guisa, es obvio que los anglicismos se llevan el primer lugar y no precisamente por la lengua de los ingleses, sino por “ el gabacho”, quienes no solo apabullan en el idiomapor la tecnología, sino porque se han diseminado en todas las áreas posibles, v.gr.: el cine, la nefasta televisión ( con sus muy honrosas excepciones), cuyos contenidos de violencia, vulgaridades en el uso del lenguaje; y la difusión de la óptica (muy sui generis) de su modo de vida; las canciones (que casi nadie entiende por abundar el caló, pero las cantan), todo ello impregnado de sus modismos y que en muchísimos casos ya se traducen literalmente a tal grado que, así traducidos, además de cacofónicos, resultan con sentidos incomprensibles.

No olvidamos, desde luego, el impacto brutal de las redes sociales vía el ordenador, el cual tiene la asombrosa capacidad de comunicar, en segundos, todo tipo de lenguaje, incluyendo el visual, no solo el auditivo, sin olvidar, claro está el teléfono móvil y cuyo muy especial lenguaje hace que al tratar de castellanizar los términos usados en inglés, resultan unos híbridos verdaderamente execrables, ya no digamos cuando, además, se abrevian.

Entiendo que a falta de una palabra en nuestra lengua que designe a otra, o sea un neologismo, es perfectamente válido usarlo, pero cuando sí existe una palabra en nuestro idioma que sí resulta la traducción correcta del anglicismo(en su caso) y no se usa nuestra palabra, entonces estamos frente a un pochismo siniestro, deleznable y causa pena ajena oír a muchos connacionales expresarse con estos pochismos, a pesar de que con trabajos hablan español y lo triste es que esto sucede en todos nuestros niveles socio económicos y culturales, lo cual evidencia una pérdida paulatina de nuestro idioma( ya minimizado porque la gente no lee y no adquiere ni practica un vocabulario suficiente), vamos, en términos generales nuestra gente no sabe hablar, no sabe leer y no sabe escribir ( especialmente una cantidad inconmensurable de jóvenes), pero sí usa, ad nauseam, toda la jerga del lenguaje gringo, tanto en ese “ dialecto” como traducido al español.

A pesar de todo, todavía, con grandes dificultades se puede tratar de soportar tales desaguisados en contra de nuestra lengua, cuando se trata de particulares, pero lo que es inconcebible y a todas luces imperdonable, es que en el lenguaje oficial, o sea en tratándose de organismos públicos (ignorando que el idioma oficial en nuestro país es el español) se use un idioma que no sea el nuestro y como cerecita del pastel, además de que nuestros “próceres” usan la gringada de “bullying” en lugar de acoso escolar, ahora en el Parque Papagayo, que corresponde a un organismo del estado, le han puesto a su personal un chaleco que dice, literalmente, con grandes letras blancas en fondo obscuro “ staff zoo”. Pácatelas. Entonces les pregunté a cada uno de los trabajadores que me encontré en el parque si sabían qué quería decir esa leyenda y todos, obviamente, ignoraban el significado, solo dijeron que en el parque aledaño con juegos mecánicos así le habían dado a su personal chalecos con esa leyenda .Me doy. Enriquezcamos nuestro lenguaje en vez de deteriorarlo con gringadas. O usted, hispanoparlante lector, ¿qué opina?

Del domingo siete...

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Por Rodrigo Juárez Ortiz


Salió con su domingo siete o bien, salió con su batea de babas, son dichos populares que aunque con connotaciones diversas, tienen rasgos comunes, es decir, ambos se refieren a situaciones fallidas, inesperadas, no deseadas y que han creado patente de corso en la lengua popular.

Curiosamente dentro de tres días, es decir, el próximo domingo cae en día siete, es domingo siete pero en este caso no lo comentamos para darle la connotación del dicho popular, sino que es la fecha en que se celebrarán las llamadas elecciones intermedias en donde se elegirán a gobernadores, diputados federales, diputados locales y ayuntamientos en algunas entidades federativas, no en todo el país.

Es así que en nuestro estado, también tendremos la oportunidad de ejercer el derecho de votar, ya elevado a rango constitucional desde hace ya muchos años.

En efecto, nuestro pueblo ha tenido próceres, verdaderos héroes que han ofrendado su vida, su libertad, sus bienes, su familia, su paz, su tranquilidad y toda suerte de elementos que le dan sentido a la vida humana para lograr conquistar y hacer del nuestro un país de leyes, de libertades, basados en una norma fundamental que se llama, en nuestro caso, Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la ley suprema de la Nación y que rige todo lo concerniente a los derechos fundamentales del hombre, así como a la forma y requisitos de las instituciones para el gobierno de la República. Entre estos derechos está el que la ciudadanía tenga el derecho a votar y a ser votado, cosa totalmente normal en nuestros días,atento a lo dispuesto por el artículo 35 fracciones I y II, del Capítulo IV De los Ciudadanos Mexicanos, no así durante los trescientos años que duró la dominación peninsular en nuestra Patria, cuando la ignominiosa realidad, no permitía tales derechos, habida cuenta de la institucionalidad de la mas execrable tiranía humana como lo es la esclavitud, de ahí el surgimiento de tantas luchas fratricidas, inclusive, tendentes a la determinación del tipo de gobierno y de país que queremos.

Muchos años han pasado ya desde entonces. El país ha entrado en una época de paz y de tranquilidad, paz y tranquilidad, sin embargo, que se han visto agredidas, zarandeadas, conculcadas, disminuidas, vilipendiadas, por hechos inéditos de violencia, de crímenes fríamente calculados y ejecutados, por un crecimiento desmesurado e insólito de la delincuencia, organizada o no, en donde resaltan el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de armas, aunado al aumento del uso, por parte de nuestros jóvenes y niños, especialmente, de narcóticos y todo tipo de drogas de uso ilegal.

Esta violencia desmesurada se vio desatada en los años recientes, en el marco de la llamada guerra de las drogas, en la cual las instituciones de seguridad desplegaron un combate en contra de la delincuencia, pero cuyo resultado se calcula entre cien y ciento cincuenta ml personas entre muertos y desaparecidos.

Aunado a lo anterior, es de escándalo percatarse ahora, de manera mas pública, de la gran, enorme, execrable corrupción que corroe al país y concomitantemente de la impunidad que rodea y cubre a tan siniestra práctica, en la cual participan tanto gobernantes como gobernados, sin perjuicio de que los mas notorios son los de la clase política por ser los obligados a actuar en la función pública, con estricto apego a derecho.

Es decir, la clase política es la que está en entredicho ante la opinión pública, de ahí la inédita forma extrema en que se han dado algunas campañas políticas.

Es el caso que ahora todo el país está pendiente del proceso electoral y ver cuáles son las tendencias del voto del electorado que señalará los perfiles para cuando llegue la elección presidencial.

Todo ello como marco de referencia para que este domingo siete los ciudadanos vayan a ejercer su derecho y obligación de ir a votar. De escoger entre la proliferación de candidatos y de partidos, a aquellos que tengan un plan de trabajo coherente, factible, realista y tendente a satisfacer las demandas del electorado. Pero con efectividad.

Es el momento de decidir tanto por el perfil de los candidatos, sus antecedentes, sus experiencia en el sector público y sobre todo, los verdaderos resultados de su quehacer político, el de verdad, no el que se adjudican algunos, como por la plataforma ideológica de los partidos que los postulan

Existe también el temor que consideran fundado, entre la ciudadanía, de que las promesas de campaña no se cumplan, por ser éstas demagogia pura, nacida al calor de la campaña y como consecuencia de experiencias anteriores que se han repetido ad nauseam.

Pero todas estas especulaciones no deben entorpecer el proceso democrático al que llegamos después de muchas vicisitudes.

Pugnamos por un país democrático, y es en las urnas en donde vamos a determinar su logro o su efectividad. Y si la gobernabilidad no se da, acorde a lo esperado, entonces, una vez mas, es a través del voto como lo vamos a corregir y a lograr. Pacíficamente. En el marco del Derecho.

La democracia no significa el voto de las mayorías, per se, sino que implica la participación responsable de las mayorías. Ergo, hay que votar y hacerlo responsablemente. O usted, democrático lector, ¿qué opina?

 
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