Del inmortal...

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Por Rodrigo Juárez Ortiz


El consenso general estima que estamos padeciendo momentos verdaderamente caóticos como humanidad. Se habla de una pérdida de valores los cuales, si nos fijamos bien, no se han perdido, ahí están, todo es cuestión de realizarlos fácticamente. Se habla en un clima de temor, de una serie de calamidades en nuestro entorno, que no son solamente delictivas si no además fenómenos naturales que nos desquician: los climas, las estaciones y su desfasada puntualidad tradicional, haciéndonos sentir y sufrir las consecuencias de todas estas anomalías e irregularidades.

Por lo que respecta a nuestro medio estamos padeciendo, como es público y notorio, el paroxismo de la corrupción galopante, que como cáncer malévolo tiene socavada a las instituciones, “políticos”, servidores públicos, empresarios y a la gran mayoría de la población toda, teniendo como consecuencia la falta de credibilidad en las instituciones produciéndose la anarquía, la desconfianza, el temor, la inseguridad y una gran incertidumbre.

Todo ello, amén del desconcierto que ha causado, implica cambios radicales en nuestro comportamiento y en nuestra perspectiva para ver el mundo y la vida.

Sin embargo cuesta trabajo pensar que íbamos a llegar a los extremos actuales, después de haber vivido hechos trascendentales en nuestra historia que permitieron sentar los pródromos de un paíslibre, progresista, republicano y democrático.

Para ello pensemos en las etapas que han tenido que vivirse para lograr lo anterior, es decir, retrotraernos a la heroica guerra de Independencia, a la institucionalización de esa guerra convertida en las constituciones de 1814, de 1824, las discutidas normas constitucionales centralistas de 1836, 1843 y la extraordinaria cumbre que restituyó a la de 1824, como corolario del plan de Ayutla de 1854 en el extraordinario documento constitucional de 1857.

Y esto viene a colación por que pasado mañana,21 de marzo, celebramos no solo la benéfica entrada de la primavera sino la trascendental efeméride del nacimiento de una de las figuras más preclaras de la historia de nuestro país, el inmortal Don Benito Juárez García.

Su vida y su obra del todo conocidas aunque no con la constancia que debiera, nos muestran a una persona con un carácter indomable, con una voluntad férrea, con un propósito indeclinable de superación personal, con una inteligencia más que brillante y sobre todo con una mirada de profunda visión de hombre de Estado que logró cambios verdaderamente trascendentales en la vida institucional de México.

No solo logró enfrentar y vencer los prejuicios raciales, sociales y económicos de su época. No solo logró enfrentar y dominar los vicios execrables y seculares de la alta jerarquía de la religión predominante en nuestro país;no solo logró luchar y vencer a las mentes conservadoras y retardatarias de su tiempo, sino también logró crear todo un andamiaje jurídico que le permitió avanzar a la Patria en los difíciles y accidentados senderos de los cambios políticos habidos en Europa y en nuestro continente durante el siglo XIX. Es decir él, el inmortal Benemérito de las Américas, junto con una pléyade de héroes quienes amaban verdaderamente a su Patria lograron hacer cambios trascendentales en la estructura jurídica del país, v.g.: Las Leyes de Reforma que se promulgaron de 1856 a 1861 y de esta suerte tenemos la Ley Lerdo de 1856 que desamortizó los bienes del clero;Ley Iglesias o Ley Sobre Derechos y Obvenciones Parroquiales: prohibió el cobro de derechos y obvenciones parroquiales y diezmo a las clases pobres, de 1857; Ley Juárez o Ley de Nacionalización de Bienes Eclesiásticos de 1859, sin perjuicio de la Ley de Matrimonio Civil, Ley Orgánica de Registro Civil, Decreto de Secularización, de Cementerios, Decreto de Supresión de Festividades Religiosas, todas ellas de 1859; Ley Sobre Libertad de Cultos 1860; Decreto de Expulsión del delegado apostólico en turno, Decreto de Hospitales y Establecimientos de Beneficencia, Decreto de Exclaustración de Monjas y Frailes; todas también de 1861.

Como se ve, ante la hegemonía e intolerancia del alto clero católico durante los 300 años de virreinato, con esas medidas más que extirparse se les limaron los colmillos y las garras, dándole fortaleza auténtica la estructura republicana que nuestros antepasados soñaron para nuestro país, teniendo como culminación la separación Iglesia-Estado. A pesar de que fue un gran avance el implantar la tolerancia religiosa, así como la libertad de cultos para que cada quien escoja la religión de su preferencia, la intolerancia de algunos ha cultivado el rencor y la venganza con lo cual tratan de denigrar y minusvaluar la monumental y egregia figura de Don Benito Juárez García con actitudes mezquinas e inaceptables

Resulta un imperativo ineludible el que la población entera conozca la obra monumental de este oriundo de las tierras zapotecas, quien con su brillante inteligencia, y su visión de auténtico estadista, aunados a su profundo patriotismo logró trascender su tiempo y su espacio para honra y prezde la nación mexicana.

Sigamos honrando su gigantesca figura en este 21 de marzo y siempre. O usted, republicano lector, ¿qué opina?

Del conquistar...

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Por Rodrigo Juárez Ortiz


Nos queda claro que el verbo conquistar implica varias connotaciones, sin embargo, figurativamente nos quedamos en la idea de que ello significa conseguir algo con esfuerzo, con habilidad o venciendo dificultades y en la especie no queda masque la evidencia de adjudicarlo a la lucha tenaz, constante, inveterada y general que las mujeres han sostenido y continúan sosteniendo para reivindicar los derechos que les corresponden como miembros del género humano, al que legítimamente pertenecen.

En efecto, se ha repetido, ad nauseam, que desde que el ser humano dejó de ser nómada, y empezó a volverse sedentario, al sembrar sus propios vegetales en lugar de recolectar solo los que se encontraba en su camino, se dividieron las funciones de los sexos de acuerdo a sus realidades circundantes, toda vez que por razones de la maternidad, la mujer siempre ha procurado la protección necesaria para el cuidado de la progenie y así, se adjudicó el que permaneciera en la cueva mientras el hombre salía de cacería para proveer de alimentos a su grupo, clan o familia, tocándole en suerte a la mujer, obviamente el cuidado de las crías, el amamantarles, el curtido de las pieles, el producir y conservar el fuego, y otros menesteres, sin perjuicio de que en los mamíferos superiores y en aras precisamente de la seguridad y la protección de la especie, la procreación se hacía con los machos mas fuertes y mejor dotados para cubrir la necesidades del momento, como también persiste en la actualidad, y este papel ha persistido a través de la historia y a pesar del cambio en las realidades circundantes, esto persistió en Grecia y Roma, cuna de la cultura occidental de la cual abrevamos, continuó en la Edad Media merced a la persistencia del pensamiento platónico transformado en religioso por los teólogos y clérigos de entonces y que al llegar a la Revolución Francesa, bajo los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad, consagrados en el documento de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, las mujeres lucharon por un trato igualitario, así como el poder ejercer el derecho al sufragio.

Y esta lucha tenaz ha subsistido y subsistirá hasta que no se den, fácticamente, el otorgamiento jurídico y sobre todo social, pues es de todos sabido que han habido cambios trascendentales en la legislación de varios países en pos de dicha condición igualitaria de derechos para los miembros de ambos sexos ( como en México), pero en la praxis, subsisten los abusos, la brutalidad, la discriminación, la violación sistemática de sus derechos fundamentales, la violencia intrafamiliar, el abandono, la discriminación laboral y la trata de personas (mujeres adultas y niñas), entre otras lindezas por el estilo.

A este propósito, desde entonces, sigue esta lucha, a tal grado que se han celebrado Días conmemorativos para la mujer, v.gr. ya desde 1909, en EUA se celebró el Día Nacional de la Mujer; en 1910 en Copenhague se proclamó el Día de la Mujer con carácter internacional; en 1911 se celebró por vez primera el Día Internacional de la Mujer en 4 países europeos; es de recordar que el 25 de Marzo de ese año murieron en un incendio en Nueva York 140 jóvenes migrantes italianas y judías en una fábrica de camisas lo cual cambió la situación laboral de la legislación estadounidense y así, en 1913- 1914; en 1917 el 8 de Marzo en Rusia; y coincidiendo con el Año Internacional de la Mujer, las Naciones Unidas celebraron por primera vez el Día Internacional de la Mujer el 8 de Marzo de 1975; en 1977 la ONU proclamó un Día de las Naciones Unidas para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional; trascendental fue la Declaración y la Plataforma de Beijing, ruta histórica signada por 189 gobiernos en 1995, hace 20 años, estableciendo la agenda para la materialización de los derechos de las mujeres; y en 2014 la 58 Sesión de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer, todo ello como soporte del Día Internacional de la Mujer cuya fecha es el 8 de Marzo y que recién se celebró en casi todo el mundo, incluyendo a nuestro país.

La lucha es desigual. La meta es cuesta arriba, habida cuenta de la falta de equilibrio entre los géneros, sobre todo el execrable machismo que impera en nuestras sociedades, y que a pesar, dijimos, de la enorme cauda legislativa, no solo tuitiva, sino de oportunidades para las mujeres en el terreno político, económico, social, educativo, profesional y otros, aún persisten atavismos, prejuicios y trabas para lograr, a plenitud, la tan anhelada igualdad de género.

Y a propósito de igualdad, no olvidemos que ambos somos seres humanos, mujeres y hombres y, en términos generales, a pesar de nuestras diferencias, ( vive la difference, como dicen los franceses), también contamos con defectos que se pueden adjudicar a tan singulares criaturas, siempre bellas ( no hay mujer fea), y tan indispensables para lograr nuestro equilibrio vivencial, y que como tales, también participan de aquellos males que ambos tratamos de desterrar.

De ahí que a pesar de los adelantos que se han logrado en el terreno de la normatividad para la consecución de los objetivos, muy legítimos, de las féminas, es menester que en nuestra educación formativa abramos los espacios necesarios para que se logren a plenitud, de tal suerte que juntos, podamos realizar el sueño perenne de la humanidad, vivir en plena armonía y equilibrio, complementándonos en todo, los unos a las otras y como dijo el poeta: “ … tomados de la mano, juntos sí, tu y yo ”. O usted, ecuánime lector, ¿qué opina?

Del olvido...

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Por Rodrigo Juárez Ortiz


Remedio común, sancionado por la sapiencia popular( cuando se tienen cuitas, aflicciones, males de amor y desamor, de salud y otros no menos relevantes), es afirmar que “ el tiempo lo cura todo”, haciendo referencia a que con el transcurso del tiempo, todo se olvida. Al respecto vale recordar que el olvido no solo es la falta de recuerdo acerca de algo, también implica, algo como la omisión o negligencia de algo que se debía de hacer o tener presente, entre otros.

Sin perjuicio de lo anterior, el que todo lo negativo se trate de olvidar no significa que los hechos relevantes de nuestras vidas, en todos sentidos, como individuos o como pueblo, que nos ayudaron a enaltecernos, a salvarnos de desgracias, a mejorar nuestros niveles de vida, a lograr la libertad, el alcanzar los derechos fundamentales que como seres humanos tenemos que salvaguardar, el logro en la salud, en el amor, en el bienestar en general, eso no lo podemos ni debemos olvidar, eso implica seguir avivando el recuerdo de algo especialmente valioso en nuestras vidas ya que de lo contrario estaremos personalizando el papel, nada edificante, de ingratos o de desagradecidos.

Ello viene a colación para recordar, una vez mas, que la vida del México independiente, republicano, federalista y democrático, (cuando menos esa es la tendencia) se debe a la participación heroica y gloriosa de miles de mexicanos que arriesgaron sus pertenencias,su seguridad, su libertad e, incluso, su propia vida y la de los suyos, en aras de lograr estos objetivos no solo para ellos sino que, con visión de futuro, lucharon para beneplácito de sus descendientes, sus hijos, sus nietos y demás, quienes conformamos esa sociedad, ahora presente, al margen de la execrable corrupción e impunidad en la cual hemos caído como pueblo en donde todos tenemos parte de la responsabilidad ya sea por acción o simplemente por omisión.

Ejemplo: Recién, el primer día del mes en curso debió celebrarse con bombo y platillo el centésimo sexagésimo primer aniversario ( CLXI) de la promulgación del Plan de Ayutla, instrumento jurídico político que la generación de excombatientes de la independencia tuvieron que implementar en contra del ultrasúperarchipolémico personaje de nuestra historia, Antonio López de Santa Anna, quien fue aclamado, deificado, denostado, incriminado, vituperado, depuesto yexiliado, por parte del pueblo mexicano, sobre todo en este último período ( 1853- 1855) en que estuvo al frente de la Nación, pero que estuvo en todos los partidos aun en tratándose de ideologías contrarias y acababa de vender (1853) a los gringos La Mesilla, territorio mexicano, por diez millones de pesos, lo que provocó, aún mas al pueblo; su régimen fue despótico y autoritario ( se hacía llamar Su Alteza Serenísima), persiguió a ínclitos mexicanos que tuvieron que huir del país y estuvo mandando bajo las llamadas Siete Leyes, de corte centralista, en fin que tuvo que enfrentarse a republicanos liberales quienes encabezaron este movimiento: Don Juan Álvarez, Florencio Villarreal e Ignacio Comonfort, así como gente de la talla enorme de un Benito Juárez, Melchor Ocampo, Ignacio Ramírez, Miguel Lerdo de Tejada y Guillermo Prieto, entre otros, quienes triunfaron en toda la línea, lo sacaron del poder, convocaron a un Congreso Extraordinario para constituir a México como una república, representativa, popular, no sin antes haber modificado el Plan en Acapulco. Y esta pléyade de egregios mexicanos sentaron los pródromos de la etapa conocida como La Reforma, que tuvo leyes que permitieron extirparle los colmillos y cortarle las garras al clero , el cual detentaba una riqueza sin límite, en haciendas, casas, edificios, numerario( llamados bienes de manos muertas), etc., pero sin hacerlos producir, en detrimento del desarrollo económico del país.

De ahí nació la separación de la Iglesia y el Estado, formalmente legal, dando a cada quien el ámbito de su competencia, para acabar con los vicios en que incurrieron los clérigos, sobre todo los del mas alto nivel.

Pero es el caso que nadie recordó ( muchos ni siquiera lo saben) dicha celebración, priorizando el Día de la Familia (como consecuencia de la publicidad comercial para alentar el consumismo) y solo eventuales actos oficiales en algunas partes del Estado.

Lo grave es que, a pesar de que fue en una población guerrerense donde se inició una protesta contra Santa Anna, y que devino en toda una revolución en donde se involucró todo el país, nadie recuerda y peor, muchos no saben que este movimiento le dio cauce a la gran acción de la Reforma (después se promulgó la Constitución Federal de 1857) cuyo gran mérito fue establecer, por ley, la separación Iglesia-Estado, que los clérigos denostan, pero mas grave aún es que los “ políticos”y quienes detentan un cargo público, también olvidan esta separación para la higiene menester en el manejo de competencias de la cosa pública, a tal grado que ahora se celebran eventos oficiales, gubernamentales, de dependencias del gobierno pues, con misas o con un te deum (como dicen las crónicas en los medios) en lugares públicos, fuera de los templos, privilegiando a una asociación religiosa, como es el caso de la celebración que año con año hace el Parque Ignacio M. Altamirano ( llamado Papagayo) . Nuestra Constitución permite y protege la libertad de cultos, como muestra de tolerancia que debe prevalecer siempre, pero gobernantes y gobernados debemos respetar las normas jurídicas que rigen esas actividades, sin embargo, en la especie, nuestros servidores públicos, parece que olvidan este principio.

No hay que olvidar el legado histórico que nos dejaron nuestros verdaderos próceres. No hay que olvidar el honrar su memoria. O usted, agradecido lector, ¿qué opina?

Del símbolo...

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Por Rodrigo Juárez Ortiz


Todos sabemos lo que es un símbolo o cuando menos tenemos una idea de lo que es, sin embargo para no equivocarnos, le preguntamos a Larousse quien nos dice que es un “ signo figurativo, que representa algo abstracto, que es la imagen de una cosa”.

Desde tiempo inmemorial el ser humano ha hecho uso de los símbolos, tanto en lo individual, como en lo colectivo para distinguirse de los demás, así como para dibujar, en cualquier superficie, la figura plástica de una idea. En la especie, encontramos dentro de la esfera individual, el uso de símbolos que caracterizan a algún guerrero, a un deportista, al miembro de una familia ( en la heráldica)y en lo colectivo pues el símbolo dibujado en un escudo, banderín o lo que sea, de un equipo deportivo, de un club de amigos, de una sociedad mercantil, de tal suerte que siempre ha sido un distintivo que marca la diferencia.

Sin embargo también los símbolos caracterizan a todo un pueblo, a una nación, a un país y esto se manifiesta, básicamente en un escudo, en una bandera y en un himno. En efecto, por lo que hace a nuestro país, tenemos los llamados símbolos patrios y que corresponden a la bandera tricolor, con el escudo del país en el centro de la misma, el propio escudo y el himno nacionales.

Ello tiene el sentido de que el concepto de Patria (entendida como Nación considerada como unidad histórica a la que sus naturales se sienten vinculados) es el reflejo de una convergencia de usos, costumbres, gastronomía, religión, lengua, familia, paisanaje, así como varias características que los unen en común denominador, respetando las diferencias que entre todos existen.

Es el caso que los símbolos son tan especialmente venerados, habida cuenta de que son la expresión mayoritaria de todo un pueblo en su sentido de pertenencia a una nación o país determinado, que la sola falta de respeto a los mismos es causa de indignación colectiva e, incluso, factor de violencia armada en contra de quien osare vejarlos, produciendo guerras y conflictos similares, como se dio en el pasado.

En la actualidad esto se ha tornado un poco mas laxo, producto de la estupidización de las masas vía la televisión comercial, el cine y todos los medios actuales inmersos en la llamada “ globalización” en donde se ha ido minando el concepto de patriotismo y substituyendo por una pseudo universalización, que no es otra cosa que el empoderamiento de los detentadores de la riqueza económica, sobre el infelizaje víctima del consumismo.

Y es en ese contexto que en los últimos tiempos se han dado muestras de una falta de respeto a nuestro lábaro patrio de verdadera indignación, como hace poco una cantante gringa, en un “ concierto” en nuestro país, se hizo pasar por el “trasero” y el “ lomo” nuestra insignia nacional, pero lo mas grave es que el infelizaje que la estaba viendo no solo no la repudió, sino en el colmo de la idiotez total, la aplaudía a rabiar; y en Veracruz, en un festival de música tropical un intérprete se secó el sudor con una bandera nuestra que le acercó un débil mental del público, entre otros casos mas, ya no digamos de unas asociaciones religiosas que les prohíben a sus feligreses rendir culto a nuestra bandera, bajo la estulticia de decir que ellos no veneran a un “ trapo”y sus hijos se resisten a hacerlo en las escuelas a donde van, incumpliendo el mandato del artículo 7 de la Ley Sobre el Escudo, la Bandera y el Himno nacionales, de 8 de Febrero de 1984, cuya última reforma se dio el 27 de Enero del año en curso.

Pero como ceresota del pastel, en el colmo del exceso y la seguridad de la impunidad, el día 24 de los corrientes (día oficial de la celebración del 194 aniversario de la creación de nuestra bandera nacional, símbolo patrio) un grupo de manifestantes identificados como padres de los jóvenes desaparecidos ( muy lamentable) y miembros de su escuela, en exigencias al gobierno, arriaron la insignia nacional, le colocaron (este sí) un trozo de tela de un metro de ancho con la leyenda “ Nos faltan 43” y la volvieron a izar, para posteriormente en un acto totalmente contradictorio, le rindieron “ homenaje” y cantaron el himno de su escuela.

Todo ello con la flagrancia de unas conductas contrarias a la ley, como el caso del artículo 15, segundo párrafo de la norma citada, que prohíbe expresamente poner letreros en la bandera salvo los autorizados por la secretaría de Gobernación a las escuelas u organizaciones pero cuando se trata de rendir el respeto debido al lábaro patrio. ¿ Y dónde están las sanciones impuestas por esta secretaría a todos aquellos que se pasan por la entrepierna las disposiciones jurídicas del caso?

Tal vez ya se agringó demasiado este pueblo nuestro, pues allá los gringos usan su bandera como calzones, camisetas, o en el fondo de los pantalones, amén de otros formas de usarla, aunque existe el contraste de los gringos jingoístas que la izan y la usan en todas partes, hasta los sensatos que lo hacen en el techo o las entradas de sus casas, pero estamos en México y siempre nos hemos caracterizado por ser nacionalistas, patriotas, insisto, sin jingoísmos, de donde no se puede dejar pasar impunemente todo acto de desacato y de falta de respeto a nuestra bandera, entendida como un símbolo de nuestra nacionalidad. Se trata de un crimen de lesa patria que no se debe permitir y las autoridades deben sancionar, como el uso de nuestro himno y nuestra bandera y escudo en eventos deportivos en donde no se está representando a México, aun cuando los participantes sean connacionales. O usted, patriota lector,¿qué opina?

Desde la reja

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Por Fernando Reyes Baños


Después de los últimos acontecimientos vividos en Acapulco y también de lo que hemos padecido como sociedad en los últimos meses, queda una gran incertidumbre: muchos defienden la causa de los profesores (y digo "profesores" porque así como no todos los médicos son doctores, así tampoco todos los profesores son maestros), arguyendo que defienden los derechos de todos y que la crítica negativa a su movimiento que se desprende de varios sectores sociales es producto de la ignorancia y el conformismo de quienes no entendemos cómo están las cosas; inclusive, hay quienes los han llegado a denominar como "los últimos mohicanos", pero... y es que siempre hay un pero, la verdad de las cosas es que deberíamos ser demasiados ingenuos para creer que la realidad es así de simple y que asumir una actitud de todo o nada vale para lidiar con cualquier clase de circunstancias. ¿No ha sido el magisterio en nuestra localidad siempre reacio a ser evaluado?, ¿no han estado siempre los profesores inconformes con su salario a pesar de que éste no siempre es tan bajo?, ¿Guerrero no ha estado siempre entre los últimos lugares en lo que respecta a rendimiento y aprovechamiento escolar de sus educandos?

Asumir una actitud maniqueísta ante las circunstancias es poco realista: el gobierno no puede zafarse de ser tildado de corrupto por las razones que quieran presentar ante un presidium, pero tampoco los profesores pueden librarse del escrutinio: aviadores, profesores mal preparados, que se la pasan más tiempo en marchas y bloqueos que frente a un salón de clases... ambas partes tienen mucha "cola que les pisen". Al ver las imágenes del desalojo de ayer, reflexiono: ¿qué hacía una persona de la tercera edad en el ojo mismo del huracán social que vimos desatarse? No importan los argumentos que se expongan: las personas mayores no están para estar en esa clase de cosas, que tal haya sido el fatal desenlace de esta persona es consecuencia de la poca responsabilidad y respeto hacia quienes merecen, por nuestra parte, los mayores cuidados. ¡Ya ni hablar de los niños y mujeres involucrados! Usarlos como escudo, como pretexto para evitar que la ley se aplique es, por dónde se le vea, un acto de cobardía, el más vil acto de cobardía que podría ejecutarse. Ahora resulta que si la ley se aplica es represión... entonces: ¿se vale secuestrar autobuses?, ¿se vale afectar a otros sectores sociales con bloqueos y marchas continuas?, ¿se vale que los demás padezcamos los efectos de la violencia perpetuada por los profesores en una ciudad y puerto con tantos problemas como Acapulco: calles destrozadas, crimen organizado, autoridades incompetentes, cultura vial ausente, con un evidente excedente de bares y antros invadiendo ahora banquetas, etc.

Si, la cosa no está fácil. Al menos deberíamos empezar por sincerarnos: cuando yo salí de la universidad brincos habría dado si un puesto de trabajo hubiera estado esperándome por la sola razón de que así debiera de ser. No se me ocurrió hacer marchas o bloqueos para demandar que así fuera. Mis pares me habrían dicho; ¡Estas loco! Solo a los profesores les dan ese beneficio. Y yo, cuya licenciatura me excluía de ese gremio privilegiado, tuve que buscarle por mis propios medios, conseguí un trabajo y luego otro mejor remunerado y, como me di cuenta que con una mayor preparación podría aspirar a puestos más altos, me puse a estudiar y, habiendo conseguido el grado de maestro (que no solamente profesor), conseguí un puesto mejor y así lo seguí y lo sigo haciendo hasta la fecha. Estimado profesor: quizá al principio te creí que lo hacías por los 43 desaparecidos, pero ahora siento escepticismo al respecto, sería mejor que lo aclararas y dijeras que lo haces por dinero, quizá todavía por los desaparecidos, pero principalmente por dinero; también deberías aceptar las cosas como son, es decir, "quien a hierro mata, a hierro muere", en otras palabras, tú que has decidido actuar con violencia: secuestrar autobuses, agredir civiles, incendiar locales, destruir coches, etc., no deberías esperar que la violencia que generas no termine por generar más violencia, ¿te digo algo?, yo, como parte de esos otros sectores sociales que existimos alrededor tuyo, ya estoy harto de ustedes.

Dicen que "el que se lleva, se aguanta", bueno, lo de hace algunos días es prueba de que este hartazgo social por lo que nos han estado haciendo desde hace tiempo empieza a manifestarse. ¿Esperan recibir apoyo de otros sectores sociales? ¡Pero cómo! Si gracias a ustedes algunos de nosotros nos estamos quedando sin trabajo, padecemos sus bloqueos y manifestaciones con todas las consecuencias que implica llegar tarde (¡o no llegar!) a algún lugar, sin mencionar además el clima de inseguridad que causan a su paso. Si, concuerdo con el abogado Melquíades: nuestras autoridades se han mostrado tibias desde el principio, si desde entonces hubiesen actuado con mano dura, esto sería otra cosa hoy.

Profesor (y no sé si realmente lo estimo, pero quiero seguir respetándolo todavía): yo, como vocero de otros, le diría que admitan la realidad, con todas sus agravantes y que busquen otras alternativas, porque la violencia hasta ahora no ha sido productiva y hasta ahora, creo, solo les ha hecho perder cualquier comprensión que cabría esperar por las injusticias que pudieron haber padecido. Sé que ésta no es una respuesta del todo comprensiva, que está exenta de información que la respalde y fundamente, y que seguramente faltaron muchas variables que considerar, por lo que la considero el producto de una reacción visceral de mi parte, pero... aquí entre nos: ¿quién podría culparme de algo así en un clima que parece permitir cualquier clase de reacción sin importar cuán estúpida, sin sentido o poco racional pueda ser?

En realidad, veo el panorama con tristeza y pesimismo: si los países recibieran calificaciones y el mundo fuera un enorme salón de clases, ciertamente, México se merecería una calificación reprobatoria. Nuestro gobierno, nuestros profesores, nuestros estudiantes, la sociedad entera, en promedio, están, ESTAMOS REPROBADOS. ¿Qué hace un estudiante cuando reprueba?, tiene de dos: o le echa ganas, se pone a estudiar y procura salir mejor en lo sucesivo, o se hunde en la desesperanza y se sienta a esperar a que su apatía haga el resto por su futuro académico, es decir, seguir reprobando. Así es como México está ahora: si nuestro país fuera un estudiante, éste se encontraría sentado en una banca, con la cabeza baja y mirando al vacío, derrotado, esperando con incertidumbre a que su cerrazón obrara a nombre suyo.

 
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