Del destapar...

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Por Rodrigo Juárez Ortiz


En su acepción de descubrir lo que está oculto o cubierto es como usamos el término para encabezar esta entrega.

De esta guisa, basta con ver el panorama nacional, al menos el que nos reportan los medios, para percatarnos de los graves problemas, de toda índole, que estamos padeciendo como país.

A diario nos enteramos de la actividad delictiva que cada vez mas se intensifica; la violencia se recrudece; la inseguridad en las calles, en las casas, en los centros de trabajo no permite tener certidumbre tanto en los traslados como en las estancias; el temor, el miedo e, incluso, el pánico se ha apoderado de la población en general; ya no se sale por las noches, la gente se guarda en casa por temor a ser asaltados o secuestrados o ser víctima de chantajes o extorsiones; en términos generales el panorama no se ve muy halagüeño, y todo este relato se queda corto ante lo que es una verdad con carácter de evidencia. Desde luego que no se trata de adoptar una postura alarmista, mucho menos amarillista ni mal intencionada, solo se trata de señalar una parte del entorno en el cual nos desenvolvemos, como contexto a nuestro tema.

Desde luego que no puede soslayarse el esfuerzo que ha estado desplegando el sector gubernamental para terminar con este estado negativo de cosas, solo que lamentablemente no siempre tienen el efecto deseado las acciones tendentes a la solución de los problemas que nos aquejan, tanto por la ineficiencia e ineficacia de muchos servidores públicos, como por la sempiterna corrupción y consabida impunidad que privan, en todas las capas sociales, desde tiempo inmemorial, en nuestro país.

Obviamente que esto ha causado vicios y prácticas negativas en la población: desilusión, decepción, pesimismo, incredulidad ante los “logros” gubernamentales, desconfianza, pero lo mas grave es que habida cuenta del paternalismo ejercido sobre la población mas vulnerable, ésta se ha convertido en pedigüeña y ante la falta de empleo, de seguridad, de oportunidades para realizar sus fines, ahora pretende que sea “papá gobierno” el que resuelva todos sus males y aprovechando el viaje, los “políticos” se aprovechan de esta situación dando dádivas que no resuelven los problemas de fondo, son solo paliativos y así subsisten el hambre, la miseria, la enfermedad, la ignorancia, la apatía, el desinterés, y todo lo que ya se sabe.

Y precisamente, en tratándose de necesidades que tienen que satisfacerse, el pueblo, agotadas todas sus esperanzas de solución a sus problemas ( que son de todo jaez), se ha visto compelido a usar la violencia para exigir a sus autoridades solución a sus peticiones y al no hacerles caso a las mismas se ven orillados a delinquir, tomando autopistas, secuestrando policías, destrozando mobiliario público y de oficinas gubernamentales, de partidos políticos, de establecimientos comerciales, etc., en detrimento del resto de la población que deviene en rehén de estas turbas enardecidas unas y pacíficas otras, pero todo ello con el fin de ser escuchados y de tener soluciones a problemas largamente planteados que subyacen en la realidad cotidiana.

Es que ahora ante la evidente impunidad con que se obtienen algunas de las pretensiones violentas de los manifestantes, ya ha cundido el mal ejemplo y se ha dado el destape de irregularidades, abusos, injusticias y toda suerte de acciones y omisiones en contra de nuestra población mas vulnerable, de tal suerte que están tomando el ejemplo y ello ha hecho que proliferen los paros ( que no huelgas), las tomas de edificios (públicos y privados), la toma de calles y avenidas con los destrozos correspondientes (no en todos los casos), con las consabidas molestias e irritación de la población en general,y ante ello el gobierno actúa con el principio de no resolver con represión los asuntos de esa manera planteados.

Ante este panorama y en plena efervescencia electoral, los candidatos a puestos de elección popular están compulsivamente (en algunos casos) pretendiendo obtener el voto de los electores, aparentemente para servirlos y atender sus problemas ancestrales ( que no van a resolver en un periodo gubernamental), pero que, lamentablemente, en la gran mayoría de los casos, cuando acceden al poder, destapan sus complejos de inferioridad y se cubren con actitudes de soberbia, para ocultar su ignorancia e incapacidad, rodeándose de inútiles(no siempre) pues de lo contrario quedarían en evidencia. El poder los marea y se olvidan de las vacuas promesas de campaña y se dedican a satisfacer su ego y se olvidan de sus electores a quienes les deben el puesto.

Apenas ahora, en campaña, se están enterando de los añejos problemas de la ciudadanía, pero los acontecimientos de los que hemos comentado los han rebasado, por lo cual se requiere de ser honestos ante todo, de no ofrecer cosas que saben no pueden ni quieren cumplir, de rodearse de gente capaz, de formular un proyecto de gobierno con el apuntamiento de soluciones y la forma de obtener los recursos para ello, sin perjuicio de no soslayar las causas de las manifestaciones populares y no dar pie a seguir estirando la liga, pues esta se puede reventar. En efecto, hemos dicho que la impunidad con la que actúan los manifestantes ha dado pie a que en todas partes la gente (que ya perdió la paciencia) se manifieste, ya sean servidores públicos, profesionistas, comerciantes, campesinos, estudiantes, asociaciones civiles, y todos aquellos que tienen algo que reclamar, ergo hay que actuar con eficacia, eficiencia, honradez y transparencia, vamos, responsablemente, en aras de lograr un mejor país para todos nosotros y nuestros descendientes. O usted, crítico lector (que no censor), ¿qué opina?

De los candidatos...

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Por Rodrigo Juárez Ortiz


Actualmente estamos inmersos en la liza política en que todos los partidos registrados están luchando por hacer que sus candidatos obtengan el triunfo para detentar los cargos públicos que están en juego. Para ello es importante tomar en cuenta una herramienta indispensable que forma parte de la columna vertebral del manejo de nuestra sociedad y esta es el Derecho.

En efecto, el Derecho entendido como el orden coactivo de la conducta es una herramienta creada por el ser humano para armonizar nuestro actuar en la vida cotidiana con nuestros semejantes y en nuestro entorno, es decir, que todas las acciones y/u omisiones realizadas por nosotros en aras de conseguir nuestros sueños, propósitos, objetivos, planes o proyectos tendentes a la consecución de nuestros valores, están regulados por el Derecho en un afán de alcanzar el valor justicia.

Pero qué pasa cuando en la vida real, la de todos los días nos encontramos con situaciones de una gran desigualdad, de un abuso incesante de parte de unos sobre otros, de los mas fuertes sobre los mas débiles, de los que mas tienen sobre los desposeídos de siempre, en fin cuando vemos este desequilibrio o esta iniquidad, nos cuestionamos en dónde está el Derecho, habida cuenta de que estas conductas están reguladas precisamente por él.

Es así que entendemos que para el conocimiento normativo todo Estado es Estado de Derecho en sentido teorético. Cosa distinta es el problema material, de la política como técnica, respecto a qué garantías concretas deben exigirse para asegurar que los actos individuales, tanto de los gobernantes como de los gobernados, se ajusten a lo dispuesto por el Derecho.

Todo ello viene a colación porque actualmente hay una efervescencia política en gran parte del país y específicamente en nuestra entidad federativa. Todos los aspirantes a ocupar un cargo de elección popular nos están ofreciendo el oro y el moro; abundan las promesas de solución a un infinito número de problemas de todo jaez que analizado, desde un punto de vista crítico, que no de censura per se, implicaría el llevarnos varios años o algunas generaciones para resolverlos en su totalidad y a plenitud.

Como consecuencia de estas campañas políticas parece que se está descubriendo al estado de Guerrero, toda vez que se nos habla de las grandes carencias, injusticias, desigualdades y desgracias que sufre nuestra población como si estas fueran nuevas o de reciente cuño cuando que en realidad, lamentablemente, se han generado desde años atrás y al respecto gobiernos van y gobiernos vienen y todos nos dicen lo “mucho” que han hecho por nuestra entidad, pero que en la realidad no se ven resultados positivos, toda vez que se siguen políticas paternalistas, asistencialistas, de consumo inmediato y sin ninguna repercusión, de fondo, en la solución auténtica de los problemas.

Y ya que nos adentramos en el área del Derecho, es importante saber que el pueblo de Guerrero está ávido de justicia y ahora de paz y tranquilidad para la obtención de sus fines. En efecto, si analizamos el ámbito de procuración y administración de justicias ya es vox populi el hablar de corrupción galopante en esos rubros en donde las más de las veces los infractores resultan impunes, habida cuenta de la falta de capacidad para la integración de las averiguaciones en el área respectiva, así como el manejo de los expedientes en los juzgados correspondientes, salvo las honrosas excepciones de siempre. En este rubro se sugiere la capacitación del personal así como la aplicación de las pruebas de confianza, entre otros.

La seguridad es otro rubro que impacta profundamente a la población, toda vez que es un requisito sine qua non para que se den los elementos necesarios para la consecución de sus fines y en la especie es vox populi que vivimos bajo una violencia tremenda causada por la disputa de las plazas entre las bandas de la delincuencia organizada, las cuales proliferan y refuerzan con el contubernio y la complicidad de personas en los diferentes niveles de los tres órdenes de gobierno, salvo una vez más, las excepciones de siempre, para lo cual debe integrarse un programa específico de honestidad y transparencia en el ejercicio público que garantice la honorabilidad del ejercicio gubernamental y se cumpla. Con el poder legislativo habría que celebrar convenios de colaboración o programas de colaboración con los tres órdenes de gobierno para el efecto de que las iniciativas de ley sean efectivas, se aprueben después de sanas, arduas y profundas participaciones de los diputados, para su aprobación y publicación consecuente, en tiempo y obedeciendo todos sus mandatos ya que se da el caso de que se aprueban leyes, y muchos meses después se publican, pero pasado el tiempo no pueden aplicarse porque faltan él o los reglamentos que requieren, así como el presupuesto aprobado para crear la infraestructura necesaria. Es público y notorio que todos los candidatos están ofreciendo tener la varita mágica para resolver nuestros problemas y nos mencionan todo lo que sueñan hacer, pero el problema es que nunca dicen cómo lo van a hacer, es decir, cómo lo van a instrumentar, dejando un gran vacío en el ánimo expectante de sus auditorios.

Es necesarios pues que en el ámbito del Derecho (como en otros), se haga un esfuerzo extraordinario para acabar con la injusticia y la desigualdad que impera en contra de nuestras clases más vulnerables. Lo anterior es de previo y especial pronunciamiento. O usted, justiciero lector, ¿qué opina?

Del contraste...

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Por Rodrigo Juárez Ortiz


Plausible, a todas luces, el deseo del recién designado gobernador substituto del estado por parte del Congreso local, al decir “ Vamos a seguir trabajando con los movimientos sociales para que nos ayuden, coadyuven y se incorporen a la ruta de la civilidad para garantizar el proceso electoral”, ello en una evidente muestra de privilegiar el diálogo, después de que se dieron en la capital del estado acciones vandálicas por parte de ex –normalistas quienes “reprobaron el examen de oposición y que ahora exigen cumplimiento de contratos a la SEG” ya que irrumpieron en las oficinas de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG), destruyendo mobiliario y equipo de cómputo, sin perjuicio de haber arrojado “ bombas Molotov” contra el edificio.

Lo anterior sin perjuicio de que en días recientes alumnos de diferentes escuelas normales rurales del país, después de marchar por las calles de Chilpancingo, “rompieron las puertas del recinto legislativo e incendiaron los vehículos” nos reportan los diarios, ya que fueron seis los vehículos que se comentan, habiendo agredido con piedras a policías federales y estatales hasta en dos ocasiones, amén de haber retirado y quemado propaganda política en las sedes del INE y de partidos en Ayutla de los Libres. Todo ello en reclamo sobre los hechos muy lamentables de las desapariciones, hace ya siete meses, de 43 normalistas y la amenaza de no permitir que haya elecciones en Junio próximo.

Se siguen dando tomas de carreteras, marchas en las ciudades, lamentablemente en forma por demás violenta, tal parece que es para amedrentar, aun cuando hay que admitir que también existen manifestaciones pacíficas, paros de gente que protesta para exigir a las autoridades el cumplimiento de promesas u obligaciones concertadas y no cumplidas, las cuales siguen dándose a partir de que a pesar de la violencia ejercida, no pasa nada, o sea, hay impunidad total, llegándose al extremo que cuando intervienen las autoridades policíacas y detienen a los vándalos, éstos a su vez, retienen a los policías que pueden para después canjearlos por sus detenidos los cuales quedan libres yéndose muy orondos.

Esto desde luego que no abona en nada al deseo desesperado de la población en general de tener paz y tranquilidad para el desarrollo normal de la comunidad, y a pesar de que el turismo ( nuestra prioritaria actividad para el sustento general) nos sigue favoreciendo, especialmente los centro mexicanos, sí es obvio que se necesita tener orden y no seguir siendo rehenes, (totalmente indefensos) de los actores violentos que lejos de canalizar sus protestas por la vía civilizada del derecho, lo único que logran es la deslegitimación de sus pretensiones y el repudio de la sociedad, ya que no se puede reclamar un derecho, conculcando el derecho de los demás, como tampoco se puede hacer justicia por propia mano, contradiciendo flagrantemente un principio elemental jurídico. Y esta postura de la autoridad para no parecer autoritarios o represores les permite creer a los vándalos que van en caballo de hacienda.

En contraste (ya sabemos que en ese país existe una terrible discriminación hacia el extraño, y en especial por el origen étnico como mexicanos, orientales y básicamente de raza negra) en la ciudad de Baltimore, en EUA, en días pasados hubo manifestaciones violentas de parte de jóvenes afroamericanos por la muerte de uno de ellos quien murió con la columna vertebral fracturada cuando estaba bajo la custodia de la policía de esa ciudad.

El resultado de la revuelta fue de 202 detenidos,144 autos destrozados y 17 tiendas saqueadas, sin perjuicio del enfrentamiento con la policía, lo que motivó la intervención del presidente Obama quien dijo que “No hay excusa para este tipo de violencia que vimos ayer. Es contraproducente, Cuando individuos con barras de metal comienzan a destruir puertas para robar, no están manifestando una posición, están robando”

Estos enfrentamientos obligaron a las autoridades a declarar un Toque de Queda (su ley se los permite, y nosotros no, pues tenemos requisitos constitucionales en el Art. 29 en que solo el presidente de la República con ciertas condiciones puede suspender las garantía individuales) y un Estado de Emergencia, teniendo que llamar a la Guardia Nacional para guardar el orden y proteger los derechos de terceros.

Un contraste entre una y otra posición respecto a actos de vandalismo. El asunto es ver cuál es la que produce mejores resultados en bien de la ciudadanía. O usted, expectante lector, ¿qué opina?

De los menores infractores...

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Por Rodrigo Juárez Ortiz


Los medios nos dicen que en la Cámara de Diputados se aprobó la reforma constitucional en materia de justicia para adolescentes y se turnó a las legislaturas de los estados para sus efectos constitucionales.

Una vez más, se recurre a una reforma constitucional (ya van casi seiscientas, desde 1917) para legislar, por parte del Congreso Constituyente, en una materia que ha cambiado de óptica por cuanto a que, obviamente, se ha modificado el estilo de vida en la actualidad.

En efecto, esto es concomitante, toda vez que el derecho es un fenómeno, producto de la cultura, no de natura, que está en constante desarrollo y debe ser acorde con la realidad que se vive cotidianamente en cualquier país del mundo..

De esta guisa, México, cuando menos en la intención, ha procurado tener bienes jurídicamente protegidos para salvaguardar los derechos fundamentales y otorgar las garantías constitucionales de los mismos, sin embargo, tal parece que en algunas ocasiones nuestro “próceres” padecen de diarrea legislativa y las leyes aprobadas las publicitan a más no poder, sin embargo, vox populi nos dice que hay un gran distanciamiento entre la norma producto de la legislación y la realidad en la que se pretende aplicar.

En efecto, es público y notorio que México cuenta, en algunos casos, con leyes de avanzada, con normatividad jurídica de vanguardia, sin embargo, fácticamente hablando también se sabe que hay grandes problemas tanto en la procuración como en la administración de justicia, de tal suerte que también se sabe de la gran cantidad de personas que han padecido injusticias provocadas por errores, manipulaciones, desahogo de venganzas a través de servidores públicos, y lo más grave, a través de la corrupción, es decir, que mientras no se depuren los sistemas de procuración y de impartición de justicia en nuestro país, los gobernados, los destinatarios de las normas jurídicas, nunca podrán disfrutar del fin final del derecho que es la justicia.

Lo anterior porque la reforma constitucional en materia de justicia para adolescentes, se refiere a los párrafos cuarto y sexto del artículo 18 y el inciso c) de la fracción XXI del artículo 73 de nuestra Carta Constitucional que faculta al Congreso de la Unión a expedir una legislación única en el área de justicia penal para adolescentes.

Es el caso que los hechos violentos que nos abruman y lastiman en todo el país, se han estado dando, en un porcentaje bastante elevado, por jóvenes, muchos de los cuales son menores de dieciocho años, porque el hampa los escoge y entrena para delinquir a sabiendas de que su minoría de edad les va a permitir no tener sanciones privativas de libertad y así poder evadir la acción de la ley con más facilidad.

Entonces como sociedad estamos en un dilema o bien, sancionamos a los menores infractores, jóvenes ninis (por falta de oportunidades) o se les castiga con penas privativas de libertad induciéndolos a radicalizar su postura frente al mundo y la vida.

En efecto, no podemos generalizar sobre la conducta delictiva de algunos jóvenes, pero tampoco podemos contemporizar con ello, de tal suerte que se establece en esta reforma que el internamiento de un menor se utilizará como un acto extremo y por el tiempo más breve que proceda y sólo aplicable a los adolescentes mayores de catorce años y menores de 18 por la comisión o participación en un acto delictivo. Y también, que los menores de doce años a quienes se atribuyan actos delictivos, sólo podrán ser sujetos de asistencia social. Teniendo los menores de catorce y mayores de dieciocho años la prisión o detención sólo como medida extrema y por el tiempo más breve posible, purgándose en sitios distintos a donde están los adultos delincuentes.

Si consideramos que un menor delincuente es producto de una mala educación, una débil formación y una falta de oportunidades para desarrollarse adecuadamente en nuestra sociedad, debe entenderse que es responsabilidad de la misma sociedad el que se den la reinserción social para evitar que se desarrollen aún más el potencial delictivo.

En suma no basta con tener magnificas leyes, lo relevante es que se cumplan y se hagan cumplir y concomitantemente se eduque y forme a nuestros niños y jóvenes para su integración adecuada a la sociedad en que habitan. De lo contrario todo queda en letra muerta.

O usted, preocupado lector, ¿qué opina?

Del agradecer...

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Por Rodrigo Juárez Ortiz


El agradecimiento es una de las características valiosas del ser humano, consiste, en términos generales en corresponder con gratitud a un favor y en la especie, es un deber moral nacional el ser agradecidos, tener y guardar en nuestros corazones y en nuestra memoria el recuerdo de uno de los personajes mas valiosos de nuestra guerra de Independencia y me refiero a Don Hermenegildo Galeana, Tata Gildo como se le llama en su tierra natal Techan ( ahora de Galeana).

Recordemos que en un día como el lunes inmediato anterior 13 de Abril, pero de 1762, nació el héroe en la población mencionada, en el actual estado de Guerrero. Por cierto vale mencionar que Tecpan fue el lugar escogido por el prócer Don José Ma. Morelos y Pavón para desde ahí seguir la lucha de Independencia que le encargó el Padre de la Patria Don Miguel Hidalgo y Costilla en el Sur del país y fue el mismo Morelos quien creó la Provincia de Tecpan cuyo decreto de creación se dio un 18 de Abril, pero de 1811, llamándole a la capital de dicha Provincia con el nombre de Nuestra Señora de Guadalupe, dejando de ser pueblo para darle el carácter de ciudad. De ahí que entonces ya tenemos dos fechas por celebrar: el natalicio de Galeana ( 13 de Abril de 1762 ) y la creación de la Provincia de Tecpan (18 de Abril de 1811), la cual ocupaba casi el territorio del actual estado de Guerrero y que fue un bastión trascendental para el sostenimiento de nuestra lucha libertaria en contra de la inicua y degradante explotación, incluida la esclavitud de nuestro pueblo desde hacía trescientos años.

Es lamentable que los hechos heroicos de la gente que luchó en contra de la ignominia, a favor de la dignidad humana para heredarnos un país de libertad, no se difundan adecuadamente, pero mas lamentable es que quienes tienen el deber de hacerlo, se abstengan de ello, sin perjuicio de la responsabilidad que le toca a la población civil, por su carencia estulta de la educación cívica que tanta falta nos está haciendo.

Y para los desmemoriados y/o apáticos solo les recordamos que Galeana, quien trabajaba en las fincas con su primo Juan José Galeana, pues eran hacendados criollos y participaban del descontento por las vejaciones de que eran víctimas de parte de los peninsulares, entró a la guerra en seguimiento del Siervo de la Nación (apelativo con el que se mencionó a Morelos declinando éste usar el de Generalísimo que le habían puesto) en Enero de 1811, habiéndose distinguido en la toma de Taxco en 1811,en la de Tenancingo en 1812, y dos meses después en la conquista de Oaxaca, ello sin contar el haber sido el jefe de la vanguardia que rompió el sitio de Cuautla, en acciones a cual mas temerarias, pero así de eficaces. Sus triunfos indiscutibles en contra del ejército realista le valieron sus ascensos (Morelos lo nombró Mariscal) y el reconocimiento oficial de México toda vez que en 1823, post mortem, le fue concedido el título de Benemérito de la Patria en Grado Heroico y en el Salón de Sesiones de la Cámara de Diputados su nombre se encuentra inscrito con letras de oro. Sus triunfos guerreros fueron de gran significación para la causa insurgente, merced a su arrojo, a su destreza, a su gran valentía que rayaba en la temeridad, y a su firmeza en la toma de decisiones en situaciones extremas, a grado tal que cuando murió al golpearse en la cabeza con una rama en un altibajo del terreno en donde estaba huyendo de una emboscada, y al enterarse de la muerte de Matamoros, el gran Morelos exclamó “ Acabaron mis dos brazos, ya no soy nada”. Recordar a nuestros héroes no es sino un gesto elemental, básico, de civismo y de patriotismo (que no jingoísmo) y eso debe servir de ejemplo a las generaciones venideras para que sepan defender su derechos elementales, básicamente la libertad, cuando ésta se vea conculcada o amenazada por intereses extraños o mezquinos que pretendan arrebatárnosla.

Sin embargo, después de que nuestros héroes pusieron en riesgo su vida, la de su familia, sus bienes, su integridad física, todo su futuro , el propio y el de sus seguidores, para darnos patria y libertad, que pensarán que ahora esas libertades se han usado para que cínicos y oportunistas accedan al poder, desde el cual se atenta en contra del patrimonio de la nación, se infeste de corruptos a sabiendas de que van a tener una total impunidad, así como el tener una serie de privilegios y canonjías que rayan en el insulto frente a una muchedumbre, el infelizaje de 60 millones de mexicanos en estado de pobreza, mas los de pobreza extrema ( eufemismo por miseria), sin perjuicio de la anarquía que se padece en tanto que cada quien hace lo que le viene en gana, sin parar mientes en el carácter coactivo del Derecho y que nuestros “ próceres” no aplican ya sea por ineptitud, ignorancia, ineficacia, ineficiencia, temor o simple complicidad con quienes delinquen ya sea de manera organizada o no, aunado a una sociedad pusilánime o apática, desinteresada, en donde cada quien se rasca con sus propias uñas y al prójimo, ¡ Que se lo lleve el queso! Todo ello sin perjuicio de la entrega descarada de nuestras riquezas naturales a los intereses extranjeros, siempre ventajistas y oportunistas.

Es por ello que el recordatorio de las efemérides de nuestros patricios nos debe de llevar a la solidaridad social, a la responsabilidad en el ejercicio de nuestras actividades cotidianas, al logro de los valores universales que deben inculcarse en casa y reforzarse en la escuela, a la tolerancia y, en su caso, al perdón, todo ello en un esfuerzo por el fortalecimiento de las bases que para disfrutarlo, nos dieron nuestros epónimos héroes. Sigamos su ejemplo. O usted, convencido lector, ¿qué opina?

 
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