De lo folclórico…

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Por el Mtro. Rodrigo Juárez Ortiz

Entendido como lo relativo al folklore, folclore o folclor, o como quiera llamarlo, que para el caso es lo mismo, ya que ello se trata del conjunto de tradiciones populares y costumbres relativas a la cultura y civilización de un país o región.

En México, gozamos de una inmensa riqueza folclórica, no en balde estamos integrados por diferentes etnias, lenguas, usos y costumbres característicos de cada una de las regiones de nuestro hermoso y gran país, el cual ha sido gratificado por tener una gran riqueza humana y natural, que resulta privilegiada frente a otros que tienen climas extremos, por decir algo, ya que estamos en el Septentrión del continente en donde no estamos frente al rigor del frío ni del calor extremos como los países vecinos de los polos o del ecuador, en su caso.

Lo anterior viene a colación porque recién acabamos de celebrar, como todos loa años, el inicio de nuestra guerra de independencia, el 16 de septiembre de 1810, por lo cual se trata, en la especie, del 198 aniversario de tan significativa fecha.

Todo mundo se prepara para la noche mexicana. Los antojitos, como las picaditas, los sopes, las chalupas, los tacos, los molotes, las quesadillas, los tamales, el pozole, las enchiladas, y todo aquello que se le ocurra, sin faltar, desde luego, las cervezas, el tequila, el mezcal, el sotol, el bacanora, el pulque y todo tipo de bebidas embriagantes para celebrar con mexicana alegría tan fasto evento. Hay quien se viste de mariachi, de china poblana, también es una fecha para lucir las prendas manufacturadas por las féminas de nuestras etnias, con bordados, listones de colores, en fin, un mundo mágico de color y belleza.

Desde luego no podían faltar los mariachis con sus sones y canciones campiranas y nadie puede soslayar el que se le enchine la piel al ritmo de tales composiciones y sin que falten las ganas de echar de su ronco pecho, los gritos y los ¡Viva México! al por mayor y a la menor provocación sale entonces el amor al terruño y si se está fuera, inmensa nostalgia invade nuestro sentimiento.

El exceso en la libación, desde luego que causa estragos al día siguiente y entonces nos encontramos con la cruda realidad, por la cual se desearía no haber nacido.

El cuerpo se resiente y si puede llevar a la familia a ver el desfile militar para solaz de los niños al ver la gallardía de los cadetes y la magnificencia de nuestras fuerzas armadas, quienes al verlas desfilar, nos dan certidumbre, protección, se acrecienta la sensación de seguridad. No hay quien no se sienta orgulloso de ello.

Pero he aquí que después pasa la euforia. Al día siguiente continuamos con nuestra inercia de desilusiones, con los problemas cotidianos, la falta de empleo, la falta de dinero para lo más elemental, la falta de educación, la falta de una estructura sólida que le de fortaleza a nuestra convivencia cívica, la falta de una verdadera formación en el amor a la patria, sin jingoísmos, con un verdadero espíritu de solidaridad social. Nos enfrentamos, como gobernados, a gobernantes ineptos, no avezados y lo peor de todo, con una corrupción galopante que penetra a todos los niveles de gobierno, como es público y notorio. Cotidianamente nos encontramos en los medios las infaustas noticias de la actividad delictiva del crimen organizado, como la verdadera salvajada de una mente criminal sin límites que explotó 2 granadas de fragmentación _se dice_ en la plaza pública de Morelia, en Michoacán, la tierra del titular del Ejecutivo Federal, en plena celebración del “Grito” matando a 8 personas e hiriendo a mas de cien, en un acto verdaderamente incalificable, por más peyorativo que se quiera ser.

Es decir, nos encontramos con gente que sólo piensa egoístamente en sí misma, que no le importa lo que le pase al vecino, mientras no le toque a él.

Estamos entonces frente al mexicano folclórico que sólo cada año, en estas fechas, grita sus ¡Viva México! y se va a dormir. Esto me recuerda al Día de las Madres, en que sacan a su “cabecita blanca” a comer y el resto del año la tienen con el “Jesús en la boca” como consecuencia de sus irresponsabilidades, excesos y olvidos.

Tenemos que asumir nuestra responsabilidad social, cada quien en su esfera de competencia. Debemos participar más activamente en la cosa pública. Seamos verdaderos mexicanos, de tiempo completo, no mexicanos folclóricos de una vez al año. México lo necesita y se lo merece. O usted, mexicano lector, ¿qué opina?

3 Comentarios:

Anónimo dijo...

Efectivamente carnal estas en lo cierto, amar nuestra patria va mas alla de comer tamales,pozole,chiles jalapeños,etc., es hacer bien nuestro trabajo cada día no importa cual sea,siempre que sea honrado; ser un buen estudiante,un excelente maestro,buen hijo, esposo, padre; solo así engrandeceremos nuestro país. Apreciar las bellezas de nuestro pais, conocer nuestras tradiciones, nuestra historia.

fernando reyes baños dijo...

Anónimo: ¡Excelente reflexión! Gracias por compartir tu comentario con nosotros

Anónimo dijo...

estoy de acuerdo con usted estimado profesor en las mayores consideracions, que deberìan realizar los nacionales de mèxico,por que al final del dìa festivo o de cualquier dìa como hoy,los unicos afectados, por los actos que realizan unos pocos en su erronea creencia de binestar propio, heroismo o egoismo, la pagamos todos los demas Mexicanos, que aùn creen que existe justicia y un orden social que presidir, que apoyar, que impulsar y por su puesto respetar y hacer honor a el.
Por que la patria, para mi en lo personal no es decir el eslogan, soy Mexicano ca........; y mucho menos vangagloriarme cuando no hago nada ni por mi y mucho menos por mi paìs, sino que va mas aya de eso, vale en ayudar, dar opiniones, participar activamente en lo social de mi Repùblica y todo lo que implique seguir el guiòn escrito. Por que soy Mexicando ejrciendo por nombre propio mi derecho y en demasia los derechos de todos los demas Mexcianos.



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