Los minutos y las horas

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Por el Psic. Fernando Reyes Baños


Su paso es la cosa más terrible.
El momento más callado.
Sentirlos, uno a uno,
encarna la carga más pesada.
Ni los condenados a muerte sufren tanto.

Toda mi fortaleza se tambalea
cuando me doy cuenta que faltan varios.
Quisiera hubiera una magia tan intensa
que sirviera para evadirlos cada tanto.
Pero tristemente siempre regresan.

Al acecho siempre están,
Y cuando llegan solo queda aguantarlos.
Uno a uno,su tránsito acongoja.
Pero ellos, sin pena ni gloria,
tranquilos su tiempo se toman.

Incapaces de sentir compasión,
ellos pasan, sólo pasan,
sin miramientos, burlas o aflicción.
¡Qué más decir si tal es su función y con ella
les sobra y les basta para ser lo que son!

¿Padecerlos es lo más sensato?
¡Imposible resulta intentar eliminarlos!
¿Cómo entonces puedo aguantar tanto?
¿Cómo soporto la lentitud de su marcha electrónica
en mi reloj de mano?

Sencilla y noble razón explica mi causa:
porque al final de tan larga espera,
sin importar cuán terrible parezca,
vienes a mi lado, electrificando mi esencia,
lo que representa toda mi recompensa.

Es la esperanza de verte llegar
lo que hace de los minutos y las horas
un cruel tormento que puedo soportar.
Por eso, entre nuestros encuentros y desencuentros,
lo único que espero es que a mi lado puedas estar.


7 de enero de 2005

6 Comentarios:

Mª Ascensión dijo...

Fernando me encantó tu poema. Bella tu manera de definir el tiempo. Inexorable su paso pero bueno, al final tienes tu recompensa. Un abrazo y gracias por compartirlo.

fdoreyesb dijo...

¡Muchas gracias Ma. Ascensión! Lo tenía guardado en mi baúl virtual. Lo escribí pensando en los minutos y las horas que debe uno esperar antes de encontrarse o re-ecncontrarse con esa persona que uno considera tan especial. ¡Aprovecha el tsunami de aportaciones y envía la tuya (¡Je!). Me alegro que te haya gustado. ¡Salu2!

Sergio A. Amaya Santamaría dijo...

Querido Fernando, tu poesía es buena en cuanto argumento, solo que mi tiempo está lejos de la postmodernidad, lo que me dificulta el gustar la poesía actual. Te mando un abrazo.

fdoreyesb dijo...

Sergio: te agradezco de cualquier forma tu comentario, dicen que "el gusto se rompe en géneros" y, tratándose de uno tan subjetivo como éste (y atendiendo al hecho de que nuestra "cohorte de edad" no sea del todo coincidente), supongo que aún cuando sea un "poeta esporádico" debo estar preparado para que mi pequeño poema reciba toda clase de crítica. Sería necesario empero, precisar el uso de ciertos términos: ¿te refieres a la postmodernidad o al postmodernismo? En el primer caso, cabría la consideración del tiempo, mientras que en el segundo caso, cabria la consideración del gusto (aunque siempre habría una tercera opción si pensáramos en una combinación entre ambas, ¿no?) Saludos.

Guillermo E. TibaldO dijo...

Che que buena poesía! Buen descrito lo que sofoca el tiempo cuando pensamos en el

El hombre es el más desdichado de todos. Sabe que se va a morir de alguna forma y que el tiempo decidirá cuando. Un perro puede perder el ojo y aún así seguir moviendo la cola sin que ello le reste tan solo un poco de visión, pero el hombre conoce su destino y sabe que de alguna forma le agravia.

Pero sí que hay una forma de vencer el tiempo y de vencer también a la muerte. A través de los hijos, donde cada uno deja parte de sus conocimientos y por alguna razón hereditaria, se perpetúa en el tiempo

Es que el tiempo no lo ve? jeje

Un abrazo Fernando, un gusto haberlo leído

;)

Guillermo

fdoreyesb dijo...

Guillermo: ¡Extraordinaria es nuestra percepción del tiempo! Cuando éste se nos agota para contestar un exámen queremos que se detenga, cuando esperamos la llegada de una noticia o de alguien importante los minutos y las horas parecen alargarse, cuando estamos disfrutando plenamente de un momento placentero parece que el tiempo nos lo roban y cuando nos ensimismamos en nuestros pensamientos perdemos la noción del tiempo, pero ciertamene al menos podemos ser conscientes de su transcurrir inexorable; por otra parte, darnos cuenta de nuestra naturaleza finita, en potencia, es lo que nos permite hacer cosas con relación al tiempo, lo que resalta nuestro papel entre otros muchos elementos de la naturaleza que, en términos energéticos, resultan mucho más poderosos que nosotros mismos (un cometa que se estrellara contra nuestro planeta, decía Pascal, nos borraría ipso facto del universo, pero ese cometa, con todo su poder, no es consciente de lo que hace o del tiempo que todavía le queda para seguir viajando en el espacio). ¡Gracias por tu comentario! Salu2



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