Reverencia ante el asombro

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Por la Mtra. Paulina Leyva y Lasso*

Hoy, tuve la fortuna de presenciar uno de los más emotivos espectáculos de mi existencia al estar, en cuerpo y alma, en la exposición de Gregory Colbert: “Ashes and Snow”. Conmovedora es la palabra que define esta experiencia.

Desde que penetré en el museo una especie de nostalgia de vida me invadió, cada imagen, cada sonido, cada movimiento, cada respiro ahí entre tanta gente, pero que parecía que flotaba yo sola, ensimismada, emocionada, llenándome de la magia, de la intención y propósito de Colbert.

Pensé en la maravilla que es el mundo animal y en cómo nos conectamos con éste en forma irremediable cuando nuestro espíritu esta abierto, esta fluyendo como el agua de esos lagos inolvidables donde humanos y animales conviven en una sincronía envidiable. Y al pensar en VIDA, en conexiones, no puedo dejar de lado mi pasión que es el ser humano y preguntarme:

  • ¿Por qué no podemos respetar a los animales?
  • ¿Por qué no aprendemos de los ritos amorosísimos de los elefantes?
  • ¿Por qué no abrazamos como los chimpancés, rodeando en forma entregada e incondicional?
  • ¿Por qué no descansamos juntos en familia, uno bien cerquita del otro sin que las otras presencias amenacen nuestro ego?
  • ¿Por qué no nos liberamos como las ballenas, que danzan en el agua cantando? Por ahí una voz dijo: “Las ballenas no cantan porque tengan respuestas, cantan porque tienen canciones”
  • ¿Por qué no reverenciamos la belleza, la vitalidad, el espléndido misterio de la vida?
  • ¿Por qué no bailamos de gozo a pesar de estar cercados por las hienas? Las hienas del dolor, del pasado, de la amargura, de las frustraciones.
  • ¿Por qué no nos concedemos el honor de escuchar lo que tienen que decirnos las águilas en sus paseos de infinita libertad?
  • ¿Por qué no nos dedicamos una mañana, una tarde, una noche a dejar que nuestras manos rocen el agua en franca comunión con ella, tratando de heredarle su majestuosa serenidad?
  • ¿Por qué no le leemos un día un cuento a un elefante que nos honre con su respeto?
  • ¿Por qué no meditamos como el niño que cierra los ojos y cruza las manos en su corazón junto a los leopardos, más calmo que nadie?

¿Junto a los leopardos? ¡Pero si son peligrosos! El niño y el anciano se dieron el permiso de serenar su alma, y no solo consiguieron que los aceptaran, sino que se recostaron en sus piernas, rompiendo el mito, demostrando que en vida y en paz no hay peligros, no hay amenaza, no hay temor…hay respeto, hay convivencia, hermosura, poesía en movimiento.

¿Por qué no honramos la vida?

El ser humano es tan complejo, tan complicado, acelerado, egocéntrico.

Hubo un animalito pequeño que, recostado en los brazos de una mujer, dentro de una barca en un lago, dejaba que éste pasara debajo de ellos mirando, admirando, viviendo el tiempo. Lo que me impresiono no fue tanto la grata y confiada cercanía con la mujer, sino la mirada del animal y solo pude sentir abandono y tranquilidad en mi alma. A veces, estamos tan acelerados, pensamos que se nos va la vida si no hacemos las 300 cosas que tenemos planeadas, que no somos nada si no hacemos algo, que no valemos si no estamos apurados, que no somos perfectos si no nos echamos cosas y más cosas encima para hacer… en vez de solo…solo…recostarnos en un pasto a observar, a sentir, a fundirnos con la naturaleza en un intercambio de sabia y purificadora conexión.

Hay tanto que aprender de ellos, de los mágicos, sabios, acertados animales. Hay tanto que sentir a su lado, hay tanto que descubrir. Pero debemos estar con la apertura que da la sensibilidad ante la belleza, ante lo inexplicable, lo majestuoso.

Yo quiero agradecer, me siento llena de gratitud, estoy emocionada, llena, plena, me siento como si hubiera asistido a un espectáculo irrepetible, y así es.

Gracias a Colbert por su mirada, su corazón, su intención y su sueño, por regalarme este instante imperecedero en mi espíritu. Gracias a los animales por su sabiduría. Definitivamente no los veo con los mismos ojos, mi mirada ante ellos ahora es de reverencia. Gracias a Dios que me dio la oportunidad de estar, gracias a mí que fui con el alma abierta y emocionada. Gracias a la vida por el misterio, por el asombro que recuperé de mi niña interior al estar caminando entre esos bambúes oportunamente colocados.

Gracias, sobre todo a la mirada de los elefantes. Más allá de ella, habitan muchas respuestas. Creo que deberíamos aprender más de estos majestuosos animales.

* Paulina Leyva y Lasso es Licenciada en Psicología Clínica, Maestra en Psicoterapia Gestalt y está Diplomada en Terapia de Juego Gestalt y en Orientación a Parejas. Gestalt. E-mail: pleyva2001@msn.com

1 Comentario:

Fdo. R. Baños dijo...

Aunque yo, personalmente, no conozca a la Mtra. Paulina Leyva no puedo más que asombrarme de la sensibilidad y pericia que, a través de sus artículos, refleja como persona. La felicito ampliamente y le doy la bienvenida a este espacio. ¡En hora buena!



El contenido plasmado en este blog es producto de la reflexión de su autor, de sus colaboradores y de los pensadores que en él se citan. Cualquier semejanza con la realidad o alguna ficcón literaria, televisiva, psicótica paranoide o de cualquier otra índole es mera coincidencia

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