La leyenda de la luz mala II

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Por Zaidena

Se sentía rarísima por todo lo que había escuchado. ¡Cuántas cosas había vivido esta gente y uno sin siquiera conocerlo! Manejaba en silencio, ensimismada en sus pensamientos. Debían llegar al “lote muerto” (como lo llamaban). Tan absorta iba que ni siquiera notó que Don Eulogio seguía mirándola. Luego de un tramo recorrido, le preguntó:

__ ¿Qué pasa Don Eulogio, me quiere decir algo?

__ No mija, para nada __contestó__ pero me parece que la que quiere hablar es usted. Despáchese tranquila, pregunte nomás, le voy a contestar todo lo que pueda. Porque usted cree que hay mucho más de lo que le contó Cosme, ¿no es cierto?

__ Si, puede ser. Me dejaron intrigada las cosas que me contó, además le digo que no le encuentro mucho sentido a eso de que solamente veían la Luz Mala. ¿Eso sólo es la leyenda, o usted sabe algo más?

__ Mucho más que eso mija, ¡mucho más! Lo que pasa es que Cosme no la quiso asustar, y además capaz que hasta creyó que se iba a reír, porque a la gente de la ciudad le cuesta creer estas historias que contamos los viejos, pero ¿sabe una cosa muchacha? ¡Nosotros la vivimos! Por eso la contamos medio asustados ¿vio?, y es porque todavía al acordarnos se nos hace un ñudo (*) en la panza y por ahí también hasta se nos cierra el garguero (*).

__No tiene idea Don Eulogio de la curiosidad tan grande que tengo por saber más. Si no tiene problemas y me quiere contar, ¡no sabe lo agradecida que le voy a estar!

__Está bien, le cuento, pero hagamos una cosa, pare esta chata debajo de ese sauce llorón, ¡mire la sombra hermosa que está dando!, nos sentamos debajo de él y le cuento tranquilo. Ahí nadie nos va a molestar. ¿Le parece bien?

__Sí __dije__ vamos, total no tengo horario para volver, ya tendré tiempo suficiente para sacar muestras de tierra de los distintos horizontes.

Diciendo esto enfiló hacia el sauce que se mostraba erguido y majestuoso, único sobreviviente en medio de un lote yermo y árido.

Cuando llegaron bajó dos banquitos, el mate y el termo con agua caliente. Al verla preparar el mate, que era de acero inoxidable, Don Eulogio le dijo muy serio:

__ Mija, está asesinando al mate. Se ceba dentro de un porongo que es el que le da el verdadero gusto, además de la temperatura del agua, de la yerba y de la mano que lo ceba por supuesto y ¡amargo debe ser! Ahora lo ceban dentro de una lata y con pastillas para no engordar. ¡Eso no es mate mija! Decía esto y su cara se veía contrariada, la verdad es que me sentí un poco ridícula haciendo ese mate, pero no había otro, así que igual lo empezamos a tomar, y tenía razón: nada que ver con los que había tomado en lo de Don Cosme.

Ya con el mate en la mano comenzó a hablar:

__ Sabe mija que la belleza fue bondadosa con la naturaleza y también con el hombre que habitó en estos campos de quietud y paz, y aunque la soledad a veces era una compañía que fortificaba el alma, no se crea que siempre la había, porque en esas épocas el compañerismo era muy grande. En ese entonces todo se compartía, velorios, fiestas religiosas, nacimientos, ayuntadas, y también las supersticiones, que hacían que la vida fuera más entretenida. Es un tesoro que el hombre de la ciudad nunca conoció por su vida agitada, pero que forma parte de nuestra tradición, de nuestra vida, de lo que cada uno de los habitantes de estos campos vivimos y compartimos. Y volviendo a la Luz Mala, le cuento que también la llamábamos “Farol de Mandinga”, por el diablo ¿vio?... porque él es el Mandinga.

“Mis abuelos, los padres de mi tata (*), contaban que la Luz Mala eran almas en pena que buscaban siempre a alguien para contarle sus pesares. Es por eso que perseguían a las personas, para que las ayudaran a encontrar el perdón divino y poder así lograr el descanso eterno.”

“Yo la he visto muchas veces __siguió contando__, pero ya sabíamos que cuando la veíamos nos teníamos que poner el cuchillo o la vaina (*) cruzada en la boca, sujetándola fuertemente con los dientes para que se fuera, ¡y eso hacíamos! Mire, doñita, es “creer o reventar”, pero cuando la veíamos y nos poníamos la faca (*) en la boca, ¡la Luz Mala se iba!”

“Otros no hacían caso y aparecían golpeados, sus caballos se asustaban y se les escapaban. También, a alguno de ellos, del susto, nunca más podían hablar. El 24 de Agosto todos nos encerrábamos dentro de la casa, porque era el día de San Bartolomé, y ese día la Luz se ponía más fuerte y brillante, ¡saltaba de palo en palo como loca!, y el tata nos contaba que era porque es el único día en que Lucifer, o Mandinga, se ve libre de los ángeles cuidadores, entonces la Luz Mala busca almas ingenuas que andan por la noche para matarlas brutalmente, porque tiene mucha sed de destrucción y muerte.”

“Le cuento que tenía un amigo que se nos reía y decía que cuando la viera aparecer la iba a achurar (*), ¿y sabe usted?, una noche la vio y se fue para el campo, y apareció recién a la mañana siguiente, todo lastimado, golpeado, y sin poder hablar. Como a los dos o tres meses le volvió la voz, pero nunca pudo contar qué le había pasado. Cuando quería explicarlo… la voz se le iba… ¡Cosa de Mandinga!”

__ Si, realmente estos relatos son interesantísimos y me pongo en el lugar de ustedes y entiendo que debían de haber sentido un poco de miedo, porque a uno lo asusta lo desconocido. Pero cuénteme don Eulogio _le dije_ ¿Dónde era el lugar en que aparecía? ¿Todos indicaban el mismo lugar, o no coincidían en eso?

__ Mire, en eso estamos de acuerdo con Cosme. El lugar donde más aparecía era en el lado norte del lote muerto. Justo allá _dijo, señalando una parte del alambrado perimetral__ Nosotros no queríamos ni pasar porque decían nuestros tatas que dentro de la Luz estaba el alma de algún difunto que no había purgado sus pecados y que por eso seguía en la tierra con la forma de la Luz.

“El lugar donde todos la veían era en un camino paralelo a la vía del ramal Federico Lacroze, cerca del famoso club rural “4 de Febrero”, eso está cerca de la Estancia de don Lázaro Elortondo, entre los campos de los Carini, los Audicana, los Petenatti.”

“Nadie cavaba donde salía la Luz Mala por el miedo que les daba, y los pocos que lo habían hecho encontraron objetos metálicos, alfarería indígena y muchas urnas funerarias con restos humanos, lo que aumentó más el terror que sentían.”

“Estas urnas fueron destapadas, y al hacerlo, despedían un gas a veces mortal para el hombre. Es por eso que los lugareños decían que si se abrían había que taparse la boca y la nariz con un pullo (*) o con el poncho (*).”

Estábamos tan entusiasmados con el relato que no advertimos la llegada de un gaucho en un caballo brioso, con las crines largas y cuidadas. Don Eulogio nos presentó. Era Don Ata Catuch, hombre nacido y criado en estas tierras. Tenía bombachas beige, botas de cuero engrasado, rastra de plata en la cintura y el facón metido adentro y cruzado en la espalda.

Se apeó (*) del caballo con la misma agilidad con que un gato camina por un tejado. Tiró hacia atrás el sombrero negro de alas anchas y con la sonrisa en la boca y la mano extendida nos saludó y se unió a la rueda.

Don Eulogio lo puso al tanto de lo que estábamos hablando y le dijo:

__ Nos viene bien que llegara Don Ata, así usted mismo le cuenta a la doñita lo que ha vivido en aquella oportunidad. Se acuerda, ¿no?

__ ¡Como para no acordarme Eulogio! Déle, écheme unos amargos que si quieren se los cuento.

__ Ni lo pregunte don Ata __dije__ ¡Cuente por favor!, estoy más ansiosa que nunca.

__ Eran los primeros días de abril del año 1991 cuando iba en mi caballo ladeando la laguna El Pedernal, cerca de la Estancia Elortondo, en la zona de la Estación y el club “4 de Febrero”, justo hasta ahí llegaba el ramal del tren de la línea Federico Lacroze. De pronto vi en el albardón (*) una calavera. Al principio seguí de largo, pero a medida que me alejaba pensaba que eso no era ni de vaca, ni de caballo, ni de ningún animal. Entonces me entró la duda y pegué la vuelta.

“Al acercarme más me di cuenta que era de un cristiano (*), entonces, con mucha paciencia la saqué del barro, porque estaba un poco enterrada. Después que la saqué con mucho cuidado, la llevé al puesto donde vivía. Y ¡mire usted la casualidad!, en esos días había en la Estancia un alambrador de Los Toldos, un pueblo con una larga historia de indios y malones y por lo tanto acostumbrado a ver cosas de indios. No bien lo vio dijo: ¡es la calavera de un indio!”

“Nos volvimos al lugar. Ya éramos varios en ese lugar, y con el hombre de Los Toldos fuimos desenterrando muy despacito todo el esqueleto que se veía enterito, pero… se desarticuló todo cuando lo sacamos.”

“Este hombre nos dijo que seguro que eran los huesos de una india que había muerto de enfermedad porque cuando una mujer india moría así la sepultaban con los pies para el lado de la salida del sol y la cabeza para el lado donde entra el sol. Y así estaba el esqueleto, los pies apuntando al Este y la cabeza al Oeste.”

“Tampoco era raro encontrar un esqueleto en la Laguna __continuaba diciendo Don Ata__ porque cuando los indios eran perseguidos por los soldados, se escondían entre los juncos de las lagunas, porque los caballos de los soldados cuando el agua le llegaba a las verijas (*) se asustaban y no seguían mojándose. De esta manera los indios se salvaban dentro del agua.”

Mientras Don Ata saboreaba un cimarrón (*) yo no podía reaccionar, me retrotraía en el tiempo, y la historia pasaba delante de mis ojos. Sentía el olor del dolor, del miedo, de la bronca y de la injusticia.

__ Es una historia hermosa la que me ha contado Don Ata. Dije.

__Mire mija __siguió diciendo__ cuando se vaya pase por mi casa, ahí tengo los recortes de los diarios con las fotos de los huesos y todo lo que contaron los doctores que vinieron de las ciudades, porque mis patrones les avisaron. ¡No sabe el revuelo que se armó! Estos pagos se llenaron de gente rara.

__Seguro que pasaré por su casa Don Ata, me va a encantar leer lo que dijeron en esa ocasión. Ahora les pregunto, ¿ustedes creen que este descubrimiento tiene algo que ver con la aparición de la Luz Mala?

__ ¡Pero claro chica! __dijo Don Ata__ No hay dudas de eso.

Y Don Eulogio, que no habló ni una vez cuando escuchaba el relato, dijo:

__ La Luz Mala era el alma en pena de esa pobre india que andaba vagando pidiendo justicia para ella y su gente, y fíjese doñita que donde la encontraron se hizo una laguna que no deja sembrar nada, es todo junco y yuyo malo, y donde ella se paseaba por las noches es nada menos que tierra muerta… ¡es el lote muerto!

Seguimos charlando un rato, luego me acompañaron a tomar las pruebas de la tierra. Sólo la tecnología me dará, en unos días, la respuesta a muchos interrogantes.

Terminamos de hacer el trabajo y me despedí de estos dos hombres buenos, amigables, que tantas cosas habían vivido y callado y que hoy, mate por medio, contaron sus vivencias, sus temores, sus inquietudes.

A ellos, silenciosos hacedores de nuestra patria, que han sufrido, trabajado fuerte, pasado fríos, calores, que nunca midieron el tiempo dedicado a esta tierra que brinda sus frutos a todos, que hoy, casi con temor o vergüenza, contaron cosas que casi no se atrevían a reconocer que sentían, a ellos…¡Muchísimas gracias!.


SIGNIFICADO DE EXPRESIONES REGIONALES

ÑUDO = Nudo
GARGUERO = Garganta
AYUNTADAS = Parejas unidas, convivencia.
MANDINGA = Diablo- Satanás
PORONGO = Mate autóctono.
VAINA = Estuche de cuero donde se pone el cuchillo para preservarlo.
LUCIFER = Diablo
ACHURAR = Hacer daño- matar.
PULLO = Manta gruesa de lana.
PONCHO = Pieza cuadrada con una abertura al medio donde se pasa la cabeza. Abrigo gaucho generalmente de lana.
ALBARDON = Costa más elevada de una laguna- Borde de la misma.
VERIJAS = Parte de abajo de la panza del caballo.
TATA = Así se lo solía llamar al papá.
FACA = Navaja- cuchillo filoso.
APEÓ = Se bajó del caballo.
CRISTIANO = Expresión usada para distinguir al ser humano.
CIMARRÓN = Mate amargo.


ESPECIFICACIONES RELACIONADAS CON EL TEMA DEL RELATO

La nota sobre la aparición de los restos fósiles ha sido publicada en dos diarios de la ciudad de Venado Tuerto, Departamento General López, Provincia de Santa Fe, República Argentina.

En el diario denominado “La Ciudad”, con fecha lunes 1° de abril del año 1991, hay un recuadro con la foto de los restos fósiles encontrados y una pequeña alusión al hallazgo.

En el diario “El Alba”, con fecha jueves 4 de Abril de 1991, comenta el historiador local Dr. Roberto Landaburu sobre el hallazgo, diciendo:

“Este ha sido un hallazgo muy valioso y esperamos el informe del Arqueólogo Carlos Cerrutti. Estamos sumamente sorprendidos no sólo por las piezas óseas encontradas sino también por una serie de lascas (piedras) que están revelando que ha habido allí un asentamiento de mediana o gran importancia.”

Señaló el Dr. Landaburu que “serían restos de una mujer, y por la posición en que fue encontrado el esqueleto tengo la convicción de que se trata de un enterramiento ceremonial.”

Se trata de un cráneo muy valioso para su estudio porque presentaría “deformaciones propias de algunas tribus indígenas” y que además, junto con “él se encontraron restos de cerámicas que nos darán la posibilidad de descubrir a qué cultura pertenece este tipo de enterramientos.”


ACLARACION OBTENIDA DE OTRAS FUENTES:

Posteriormente se pudo saber que, con carbono radioactivo y tritio, se determinó que los restos óseos eran de una mujer india, joven, y que su esqueleto databa de aproximadamente 200 años atrás.

Y ésta fue la leyenda.

Sólo me resta decir que: “al que quiera creer, que crea, y al que no, que se siente alguna vez junto a esta gente y que escuche… sólo que escuche.” ¡Gracias a todos por la buena voluntad en colaborar!


27 de febrero del año 2009

9 Comentarios:

zaid dijo...

Quiero sólo comentarles que esta segunda parte de LA LEYENDA DE LA LUZ MALA es una parte totalmente sacada de la realidad, con comprobantes fehacientes de lo que he escrito, es decir, los relatos grabados, fotocopias de los diarios, etc etc etc.
Estuve bastante elaborandola, espero que les guste como les ha gustado la primera parte.
un cariño para todos
zaidena

FaunO dijo...

Hola Zaidd

Quiero decirte que em encantó tu relato, tant osta segunda parte, como la primera..

De verdad, me pareció fabulosa.. se ve que has trabajado mucho, tanto en la parte inventista como en la narrativa..

te felicito!!

Escribis muy bien, y tenes una gran amplitud de conocimientos lenguisticos

Saludos y muy buena suerte ;=)

Miles de cariños

Guillermo Exequiel Tibaldo

zaid dijo...

Gracias Guillermo, estimo muchisimo tu comentario y más aún viniendo de alguien con el profesionalismo que vos tenes
tu futuro es muy brillante en las letras
muchas gracias!
zaidena

Anónimo dijo...

Qué grata sorpresa el ver publicado la segunda parte de LA LUZ MALA. Me gustó tanto como la primera. Muy rica narración con interesantísimos detalles. La verdad es que daban ganas de estar allí!!!
Felicitaciones Zaid por tu trabajo de investigación. Sigue así. Espero la próxima!!!
Atentamente,
Dani Baud

Fdo. R. Baños dijo...

Hola Zaid: veo con agrado que tienes todo un club de fans :D, lo cual no es para menos, pues representa para mí todo un orgullo publicarte; me gustaría agregar, si me lo permites, que la invitación a escribir en este humilde blog es extensiva también para ellos: son relatos, poemas y artículos, escritos por personas sensibles a las letras y a lo que puede hacerse vivir con ellas, lo que puede hacer de este rincón virtual un verdadero periplo por los sueños y vivencias de personas especiales, como tú y como los que leen desde el monitor de su PC. Saludos a todos y a ti, Zaid, muchas gracias por tus brillantes colaboraciones! :)

Mª Ascensión dijo...

Querida Zaid. Es la segunda vez que leo "la leyenda de la luz mala" y esta parte así como la primera me ha hecho sentir de nuevo el placer de estar entre tus letras tan brillantes y bien documentadas. ¡Muchas Felicidades amiga!.
Ascen.

zaid dijo...

gracias a todos ustedes, el placer es mio de que me lean
un cariños para todos
zaid

eve dijo...

ayy s verdad hoy estabamos hablando de esto con mi papa y me conto q el la habia viste le pregnte kmo se llamaba eso y me dice la luz mala le decian y la busqe en intrnet y aparecio todo esto, wow :O

mau dijo...

ola Zaid
neda mas queria desirte que me gusto tu relato. y que lo creo por que yo vivo en el chaco y ahunque no en el campo, hace un tiempo fui y vimos con mi tio y un amigo la luz mala y la verdad no la pasamos mui bien esa noche. bueno nada màs un abrazo y espero leer mas de vos. besos



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