De la grandeza...

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Por el Mtro. Rodrigo Juárez Ortiz


Un día como ayer (21 de marzo), pero de 1806 nació en San Pablo Guelatao, Oaxaca, un niño indígena zapoteca cuyo sino estuvo marcado por los dioses de una manera singular.

En un país sumido en la ignominia cuyas etnias nativas fueron dominadas y vilipendiadas por una conquista y avasallamiento execrables y extremos, el nacer en estas condiciones también de pobreza y marginalidad, no deparaban sino ignorancia, sometimiento, esclavitud y degradación en donde se privilegiaban las condiciones de pertenencia a la raza blanca, la oriundez hispana, lo que implicaba el acceso a los factores reales de poder, v.gr.: la riqueza material, la milicia, los cargos importantes de gobierno y, por supuesto, a la alta jerarquía de la Iglesia católica, la cual tuvo y tiene un papel protagónico en la génesis, desarrollo y realidad actual de nuestra nación.

Vale la pena leer, estudiar y meditar, para poder actuar, lo expuesto no solo en sus apuntes para sus hijos en donde con sencillez y una modestia acrisolada les relata eventos trascendentales en su experiencia, sino también en el pensamiento y el ideario jurídico político de visión de estado que poseía, es decir, de un verdadero estadista.

Cuesta trabajo imaginar cómo un individuo de orígenes tan modestos, venciendo estereotipos convencionales, discriminatorios y excluyentes de toda participación social de relevancia, llegó a casarse con la hija adoptiva de su patrón, Dña. Margarita Maza; licenciarse como abogado, siendo postulante relevante y, por supuesto, en defensa de las causas de los mas vulnerables, sus hermanos indígenas; ocupar cargos públicos de gran relevancia como el ser gobernador de su estado natal, ministro y presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, así como el de la máxima magistratura de nuestra patria, la presidencia de la República, en varias ocasiones, entre otros.

Pero ello no fue para regodearse en el poder ni para abusar del mismo, sino siguiendo su convicción profunda que tenía como un verdadero luchador social que era, para darle a su pueblo, a su país, una estructura jurídico- política, económica y social, dentro de los cauces de la libertad y de la democracia, para poder alcanzar mejores niveles de vida, dentro del esquema del liberalismo y dentro del principio de igualdad de los seres humanos frente a la ley. Es decir, que como un verdadero estadista, con visión de estado y no como los pseudo políticos actuales, se percató de la necesidad impostergable que existía en crear y fortalecer las instituciones democráticas que el recién independizado país requería.

Sin embargo este propósito se vio siempre interrumpido, detenido, boicoteado y a veces frustrado por la intromisión insolente, intolerante, abusiva y avasalladora de la jerarquía de la Iglesia católica, la cual siempre ha luchado denodadamente por perpetuar los privilegios de los que gozó durante los 300 años de la colonización española. Siempre ha querido y logrado participar en el ejercicio del poder, lo cual ya es histórico y no conforme con su ascendencia espiritual sobre los creyentes, también quiere participar del poder temporal creando con ello la necesidad imperiosa de separar al estado de la iglesia, es decir, el fortalecimiento del estado laico, lo cual no quiere decir que se esté en contra de la práctica de alguna religión (Juárez era un verdadero creyente), sino simple y llanamente que deje de tratar de inmiscuirse en los asuntos de la política y de la administración pública. Y eso fue precisamente el propósito de la pléyade magnífica de los grandes hombres de la Reforma y de sus leyes: la separación de la iglesia y del estado, cada quien en su esfera de competencia.

De ahí la grandeza del Benemérito. La enormidad de su quehacer político, la cual pretende siempre opacarse por la intolerancia de los fanáticos, lo obtuso de sus propósitos y sus actitudes extremas.

Sigamos recordándolo y siguiendo su ejemplo. O usted, visionario lector, ¿qué opina?

1 Comentario:

Isaac Berrones Casasola dijo...

Juarez el mas grande traidor a la Patria, por que no hablan de su papel que jugo durante la guerra de intervención norteamericana, siendo gobernador de Oaxaca al servicio de los yankis, o su intención de vender el territorio nacional a través del Tratado Mclane-Ocampo, a sus amos sionistas.



El contenido plasmado en este blog es producto de la reflexión de su autor, de sus colaboradores y de los pensadores que en él se citan. Cualquier semejanza con la realidad o alguna ficcón literaria, televisiva, psicótica paranoide o de cualquier otra índole es mera coincidencia

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