Por el Mtro. Fernando Reyes Baños


En el enfoque cualitativo, por lo general, diseñar el proceso de investigación implica determinar de qué manera el investigador “abordará” el fenómeno cuya naturaleza busca comprender en sus propios términos; enmarcando en dicha fase actividades como la inmersión inicial y profunda en el ambiente, así como la estancia en el campo, la recolección y análisis de los datos, y la generación de teoría.

Entre los tipos de diseño más importantes están: la teoría fundamentada, los diseños etnográficos, los diseños narrativos y los diseños de investigación-acción.

Diseños de teoría fundamentada (Grounded Theory). Fue propuesto en 1967 por Barney Glaser y Anselm Strauss y se basa en el siguiente planteamiento básico: “(…) que las proposiciones teóricas surgen de los datos obtenidos en la investigación, más que de los estudios previos. Es el procedimiento el que genera el entendimiento de un fenómeno” (Hernández, Fernández y Baptista, 2010, p. 493). Se dice que la teoría generada por este diseño es sustantiva porque se relaciona con una situación y un contexto particular, lo que no demerita empero, su riqueza interpretativa y su capacidad de aportar nuevas visiones de un fenómeno.

La propuesta original de Glaser y Strauss ha evolucionado con el tiempo, dando lugar a dos tipos de diseño:

  1. Diseño sistemático. Reconoce los siguientes pasos en el análisis de datos: codificación abierta, con la que se revisan todos los segmentos del material para analizar, generando categorías iniciales (tal y como se explicó acerca del primer nivel de codificación); codificación axial, con la que se agrupan los datos identificados, separados y codificados por el investigador, para crear vínculos entre categorías y temas, y construir un modelo del fenómeno estudiado (esquema); y finalmente, codificación selectiva, en la que el investigador regresa a las unidades o segmentos y los compara con su esquema emergente para fundamentarlo, de lo cual derivará una narración que vincule las categorías y describa el proceso o fenómeno estudiado, pudiéndose utilizar cualquiera de las herramientas del análisis cualitativo como, por ejemplo, los mapas conceptuales.
  2. Diseño emergente. Sus autores: Glaser, en 1992; Strauss y Corbin, en 1990 (citados por Hernández et. al, 2010) critican el diseño anterior al considerar que desarrollar un esquema equivale a preconcebir categorías, por lo que la actividad del investigador cualitativo se desvirtúa por buscar comprobar teorías en lugar de generarlas, proponiendo entonces la realización de la codificación abierta y que, de las categorías que emerjan de esta etapa, el investigador conecté entre sí las categorías resultantes para construir teoría.

En la Tabla 1 se describen, de acuerdo a los señalamientos de Hernández et. al (2010), otros diseños que el investigador cualitativo puede utilizar:

Tabla 1
Otros diseños del proceso de la investigación cualitativa
Diseños etnográficos
Describe y analiza ideas, creencias, significados, conocimientos y prácticas de grupos, culturas y comunidades. Pueden ser muy amplios y abarcar aspectos diversos de un sistema social. Implica describir e interpretar, de manera profunda, a un grupo, sistema social o cultural, por ejemplo, la cultura de los narcotraficantes de México. Se dividen en diseños mixtos, críticos y clásicos, principalmente. El investigador normalmente adopta el papel de un observador completamente participante.
Diseños narrativos
Recolecta datos sobre las historias de vida y experiencias de personas determinadas para describirlas y analizarlas. El foco de interés son los individuos en sí mismos y su entorno. Frecuentemente se usa cuando el objetivo es evaluar una serie de acontecimientos. Los datos se obtienen de diversas fuentes. Pueden referirse a toda la historia de vida de una persona o grupo, a sólo un pasaje de ésta o a varios episodios.
Diseños de investigación-acción
Busca resolver problemas cotidianos e inmediatos, así como mejorar prácticas concretas. Para este diseño es fundamental aportar información que guíe la toma de decisiones para programas, procesos y reformas estructurales. Generalmente se ubica en los marcos referenciales interpretativo y crítico. Presenta tres fases: observar (construir un bosquejo del problema y recolectar datos), pensar (analizar e interpretar) y actuar (resolver problemas e interpretar mejoras).



Referencia

Hernández Sampieri, R., Fernández Collado, C. y Baptista Lucio, P. (2010). Metodología de la investigación. (5ta. ed.) México: McGraw-Hill.

2 Comentarios:

luvia maritza santos dijo...

espacio pedagogico muy importante para poder elaborar nuestras tareas



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