Instantes (Continuación)

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Por Carlos A. González Herrera



III

En ese momento hubiera jurado que sentí como la sangre de mis venas se congelaba; ahora sé que aquel frío no era más que el de mi propia sombra cobrándose mi alma.

Las formas se distorsionaban y el sonido era cada vez más efímero, a decir verdad, en ese momento no estaba seguro de que dentro de mi pecho pudiera latir algo.

Nunca abandone la lucha aún en los momentos en que creí dejar de existir, al mismo tiempo me fui aferrando a mi soledad, enclaustrándome en ese mundo cada vez más, transitando por caminos helados y desérticos, mientras la niebla se introducía entre mis ropas.

El tiempo se desvaneció por completo… ya sólo quedaban estelas trágicas.

Al final no estuve tan solo, tenía dos ángeles, dos guardianes obscuros con limpias alas nocturnas, con una mirada vacía y llena de amor, con manos de leche y cabellos con aroma a muerte. Todo era tan perfecto, los tres juntos en ese lugar, olvidaba por momentos que yo no tenía alas y así me elevaba sin mirar al suelo.

Mi naturaleza no tardo en reclamar a mi instinto… En un parpadeo, los despoje de sus alas y observé sus cuerpos caer al vacío, los vi morir sin que me importara. Estaba empapado en sangre deseando saber usar aquellas alas.

La tierra aulló desde su centro por aquellos dos ángeles, la Luna lloró sus muertes y la noche se sintió más fría sin sus hijos.

Fui perseguido por la maldición de mi sangre, condenado a este cuerpo mortal y me refugie aquí, en este tu mundo… el mundo de los vivos donde no hay lugar para un monstruo como yo.


IV

Extendí mis alas para sentir el viento…
…entonces abrí mis ojos
y me di cuenta de lo oscuro y frío del lugar.

Sí, me despertó la melancolía,
la nostalgia de un beso inexistente.
Trozos pequeñitos de cristales rotos rodaban bajo mis ojos
y ante mi angustia pude ver que me encontraba bajo tierra.

2 Comentarios:

fernando reyes baños dijo...

Agradezco a Carlos su valiosa aportación para con este humilde blog y remito (e invito) al lector interesado en poder apreciar, de manera completa, este trabajo a leer, en caso de que todavía no la conozca, la primera parte de este escrito y, ya de paso, si gustan agregar sus comentarios, tanto él como yo se los agradeceríamos. ¡Saludos!

Guillermo E. TibaldO dijo...

Ahora si.. jeje

Bueno tuve que leer la primera parte, pues desconocía que existiera.. seguramente se me habrá pasado, pero en cuyo caso o fue intencional..

Me gustó mucho esta nueva continuación, aunque te diré mi opinión sincera. Me parece que ya se vuelve demasiado subjetiva en comparación a la primer parte, o al menos de eso me doy cuenta al leer uno después del otro. Pero no es que esté mal, solo que desde mi punto de vista, podría dejar un mensaje más claro que no deje al lector pensando que cualquier pensamiento acorde a esas carcarcetrísticas sea posible..

Felicitaciones y un fuerte abrazo Carlos González

Guillermo Exequiel Tibaldo



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