Un ejercicio intelectual

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Por el Psic. Fernando Reyes Baños

El siguiente escrito, a sabiendas que proliferan en Internet muchos estudiantes que preferirían “evitar la fatiga” de leer directamente la obra de Mario Bunge con el propósito de cumplir con una tarea escolar, representa un resumen incompleto, imperfecto y descaradamente textual (a pesar de mi terquedad con mis estudiantes sobre la importancia de parafrasear e interpretar un texto usando sus propias palabras, cayendo _lo admito con honestidad_ en una contradicción infame) del punto 2 de su libro La ciencia, su método y su filosofía, texto que se ha convertido con el paso de los años en un clásico; lo publico empero, con la esperanza de que alguno de esos estudiantes: motivados por querer saber más sobre el tema de “puño y letra” de su autor, desilusionados por lo que aquí encuentren o, simplemente, por la insidiosa (pero casi siempre auténtica) tendencia de comparar una versión compacta con la original, se anime a leer el texto al que estamos haciendo referencia, el cual podrán descargar íntegramente, haciendo clic en el siguiente hipervínculo .

Como resultará obvio, el final del párrafo anterior implica para el lector interesado tomar una decisión acerca de lo qué debe leer a continuación. Las opciones son: a) Leer el PDF que contiene el texto completo, b) Leer el resumen que publico a continuación o c) Leer ambos escritos; en lo personal, recomendaría leer directamente el texto del autor y, sólo para lograr una visión sintética de lo tratado por éste (o de una parte al menos: recuérdese que mencioné que mi resumen abarcaba solamente el punto 2), leer el contenido del presente artículo.

¿Cuál es la moraleja de todo esto? Que leer tiene que ver con tomar decisiones: ¿De qué me está hablando el autor? ¿Cuál es la mejor estrategia para abordarlo más fácilmente? ¿Qué debo hacer, además de leer, para lograr comprenderlo? Como resultará evidente, leer y comprender lo que se lee implica ejecutar algunas acciones antes, durante y después de la lectura, sobretodo si el texto en cuestión representa para nosotros, dada su complejidad, un desafío cuya superación requiere de toda nuestra atención.

Así como no se puede comprar, en estos tiempos de crisis mundial, una laptop de varios miles de pesos así nada más, sin consultar primero precio, funcionalidad, rendimiento, compatibilidad, etc., tampoco se puede leer un texto en automático (ni como autómatas) porque va en ello el aprendizaje de algo que supone un crecimiento, en algún sentido, para nuestra persona,

Al estudiante que no ha tenido la experiencia de cursar una materia en la que sea frecuente encontrar textos que pongan a prueba su habilidad para abordar su contenido y establecer un diálogo fructífero con el autor, lo invito a hacer un ejercicio intelectual con el propósito de confirmar cuánto del presente texto puede comprender si, después de haberlo leído, lo somete a una serie de preguntas que él mismo elabore con el propósito de “desmenuzar” su contenido y lograr un entendimiento mayor del mismo; para ello y con la intención de que saques el mayor provecho de este ejercicio, te recomendamos consultar el artículo Preguntas para leer textos densos: una estrategia de aprendizaje, el cual expone un procedimiento que emplea preguntas para lograr la mayor comprensión de los textos.

Escogí este texto porque, según la experiencia que he tenido con mis estudiantes, escritos como éste suelen representar para la mayoría de ellos uno de los primeros desafíos que deben afrontar en la universidad (y superar si es que quieren avanzar en cursos como el que yo imparto). ¿A qué se debe esta dificultad? Razones hay muchas. Una que me gustaría mencionar en esta ocasión es que están demasiado habituados a libros especialmente escritos para niveles anteriores a la educación superior, lo que lejos de ayudarles en la universidad, los deja indefensos ante escritos que procuran “adentrarse” más allá de lo meramente esquemático y descriptivo (¿Es ésta una crítica a nuestro Sistema Educativo Nacional? ¡Por supuesto!).

Veamos a continuación de qué se trata el resumen en cuestión:

2. Ciencia formal y ciencia fáctica

No toda investigación científica procura el conocimiento objetivo. La lógica y la matemática, por ejemplo, son racionales, sistemáticas y verificables, pero no son objetivas, porque no dan información sobre la realidad. La lógica y la matemática tratan de entes ideales, es decir, se ocupan de aspectos que solamente existen en nuestra mente. Por esta razón se dice que los lógicos y los matemáticos construyen sus propios objetos de estudio. Es verdad que a menudo lo hacen por abstracción de objetos reales, pertenecientes al ámbito natural o social. Incluso el trabajo del lógico y del matemático satisface frecuentemente las necesidades de quienes trabajan directamente con la naturaleza o la sociedad. Pero, en definitiva, la materia prima que usan los lógicos y los matemáticos es ideal.

La lógica y la matemática, debido a su invención de entes formales y a su quehacer de relacionarlos entre sí, suelen llamarse ciencias formales, porque sus objetos equivalen a formas en las que puede verterse ilimitadamente cualquier clase de contenidos fácticos o empíricos, es decir, con tales formas pueden establecerse correspondencias o con otros objetos formales o con procesos y cosas pertenecientes a cualquier nivel de la realidad. Así, la física y la química por ejemplo, recurren a la matemática como herramienta para establecer relaciones entre hechos y entre aspectos diversos de esos hechos, aunque cabe aclarar que dichas ciencias no identifican los objetos formales con los objetos concretos, sino que interpretan los objetos formales en términos de hechos y experiencias (formalización de enunciados fácticos).

Semejante aplicación se realiza asignando diferentes interpretaciones a los objetos formales. Estas interpretaciones son, hasta cierto punto, arbitrarias; en otras palabras, el significado fáctico o empírico que se asigna a los objetos formales no es una propiedad intrínseca de los objetos formales. De manera que, las ciencias formales jamás entran en conflicto con la realidad porque, siendo formales, en rigor no se “aplican” a la realidad, se emplean en la vida cotidiana y en las ciencias fácticas con la condición de que se les aplique reglas de correspondencia adecuadas.

Tenemos así que, la ciencia puede dividirse en ciencia formal (o ideal) y ciencia fáctica (o material). Hasta aquí hemos tomado en cuenta el objeto de estudio de las respectivas disciplinas como criterio para esta división, pero es pertinente considerar también otros criterios para hacer una diferenciación más precisa:

a) Los enunciados: mientras los enunciados formales son relaciones que se hacen entre signos, los enunciados de las ciencias fácticas se refieren, generalmente, a entes extracientíficos: sucesos y procesos.

b) El método con el que se verifican tales enunciados: mientras que las ciencias formales se conforman con la lógica para demostrar teoremas, las ciencias fácticas necesitan además de la lógica formal, la observación y la experimentación para confirmar sus conjeturas.

Cuando se demuestra un teorema lógico o matemático no se recurre a la experiencia porque con base a la teoría correspondiente puede satisfacerse ese propósito. La demostración de los teoremas es una deducción, operación que puede realizarse siempre dentro de los límites de una esfera teórica determinada.

Por ser deductivas, la verdad en la matemática y en la lógica tiene que ver con la coherencia del enunciado dado con un sistema de ideas previamente admitido. Por eso se dice, al contrario de lo que piensa el lego, que la verdad matemática no es absoluta, sino relativa. ¿A qué? A un sistema matemático desde luego. También por eso, una proposición que es valida en una teoría puede dejar de serlo en otra. Todavía más: las teorías matemáticas que contienen términos no interpretados, es decir, signos a los que no se atribuye un significado fijo y que por ello pueden adquirir distintos significados, pueden desarrollarse sin poner atención al problema de la verdad.

No ocurre lo mismo con las ciencias fácticas, porque en ellas:

a) Se emplean únicamente signos interpretados, no involucrando expresiones como “y es z”, por ejemplo, que no son verdaderas ni falsas.

b) La coherencia con un sistema de ideas aceptado previamente (racionalidad) es necesaria pero no suficiente para los enunciados fácticos, porque además deben cumplir con la exigencia de ser verificables en la experiencia. Sólo después de que un enunciado haya pasado las pruebas de la verificación empírica podrá considerársele como adecuado para el objeto al que se refiere.

En breve, la coherencia es necesaria pero no suficiente para las ciencias que se ocupan de los hechos. Afirmar que un enunciado es (probablemente) verdadero implica contar con datos empíricos, es decir, con proposiciones que den cuenta de observaciones o experimentos. Pero la experiencia no garantizará que la hipótesis en cuestión sea la única verdadera: ésta sólo nos dirá que es probablemente adecuada, sin excluir la posibilidad de que un estudio posterior arroje mejores aproximaciones. El conocimiento fáctico es racional, pero en esencia podemos caracterizarlo como probable.

En las ciencias fácticas se verifica, es decir, se confirma o rechazan hipótesis que, generalmente, son provisionales. Esto último nos permite afirmar también que la verificación es incompleta y temporal. La naturaleza misma del método científico así lo prescribe. Efectivamente, los científicos no solo procuran acumular casos que favorezcan la confirmación de sus hipótesis; también tratan de obtener casos que les sean desfavorables, porque, lógicamente, una sola conclusión que no se ajustara a los hechos tendría más peso que muchas confirmaciones que si lo hicieran. En las ciencias formales, en cambio, la demostración o prueba que se hace es completa y final, y mientras que en ellas, las teorías que se propongan pueden llevarse a un estado de perfección, los sistemas teóricos de las ciencias fácticas son esencialmente defectuosos, y por lo mismo, perfectibles.


Para facilitarte las cosas, si es que aceptas nuestra invitación de formular preguntas después de leer el texto precedente (recuerda: que te servirán para comprenderlo mejor), te brindaremos a continuación algunos ejemplos que te servirán de guía en la formulación de tales preguntas:

1. Explica por qué a la ciencia se le caracteriza por ser un conocimiento racional, sistemático y exacto.
2. ¿Qué significa que la palabra ciencia se refiera, al mismo tiempo, al conjunto de conocimientos que ésta ha producido y a la investigación que lleva a cabo una comunidad de científicos?
3. Si la lógica y la matemática se ocupan de aspectos que solamente existen en nuestra mente, ¿Cómo explicas la utilidad que tienen estas disciplinas en la realidad?
4. Si en las ciencias formales la verdad es relativa a un sistema de ideas previamente admitido, ¿Qué es lo que ocurre en las ciencias fácticas?
5. Escribe dos aseveraciones que puedan ejemplificar los enunciados característicos de las ciencias fácticas.
6. ¿En qué consiste la diferencia entre la verificación que se hace en las ciencias fácticas y la demostración que se hace en las ciencias formales?

5 Comentarios:

Guillermo E. TibaldO dijo...

Hola Fernando

Bueno primero que nada quería decirte que el artículo está muy interesante; pero desde mi punto de vista de estudiante y las relaciones que al mismo tiempo tengo, quería decirte que principalmente en internet, los estudiantes no es que lo leen en forma automática, muchas veces ni siquiera lo leen! lo copian, lo pegan, es un desastre.. al menos eso esta pasando en los niveles educativos de mi pais..

Pero sin irme del tema, es una iniciativa muy buena la que propones, y sabes que? voy a aceptar tu invitación para realizar las preguntas, ya que habitualmente para estudiar suelo hacerlas, pues es ahi donde uno pone más en práctica el razocinio y no debe basarse tanto en la memoria, que de por si lleva más tiempo y es más aburrido jeje.. :)

Asi pues, dejaré formuladas algunas preguntas:

1) Si cuando se demuestra un teorema lógico o matemático no se recurre a la experiencia porque con base a la teoría correspondiente puede satisfacerse ese propósito, ¿Qué sucede en otros ámbitos? ¿De que modo se demuestran los teoremas que se predicen?

2)Si los sistemas teóricos de las ciencias fácticas son esencialmente defectuosos, y por lo mismo, perfectibles ¿Por qué razón tiene tanta importancia? ¿O no es acaso que los resultados son defectuosos?

3)¿POr qué razón las teorías matemáticas que contienen términos no interpretados pueden desarrollarse sin poner atención al problema de la verdad? ¿No se está pasando en alto algo que nos puede afectar un resultado?

4)¿Por qué las ciencias formales jamás entran en conflicto con la realidad? ¿Como se puede entoncer relacionarlas si es tan abstracto?

5)¿Cuál sería la base para el desarrollo del estudio de las ciencias que se ocupan de los hechos?

6)¿Con qué otro tipo de procedimientos cuenta la ciencia cuando el objetivo debe ser un resultado real, no abstracto?

7)¿De qué manera se podría establecer una relación con las ciencias fácticas y las ciencias formales enmarcadas en un mismo bloque de estudio?


jeje, no se como estarán.. uff da para hacer miiiiiiles de preguntas eh??

sI, MUY BUENA INICIATIVA Fernando

Y vamos usted, lector, que también puede formular más preguntas que nos enseñen a todos un poco más!!

=)

saludos!!

Guillermo Exequiel Tibaldo

Fdo. R. Baños dijo...

Guillermo: ¡Muchas gracias por tu comentario :)! Eso del copy/paste, es decir "(...) que los estudiantes copien y peguen información haciéndola pasar por el resultado final de un trabajo intelectual hecho sobre la misma" (Tomado de otro artículo mío: Una experiencia de aprendizaje con blogs y wikis en educación superior) es un problema que también vivimos en México con nuestros estudiantes. El problema no está en la tecnología claro está, sino en la falta de orientación de parte de quienes, de un modo u otro, involucran a los estudiantes en actividades de ese tipo, dicho de otra manera, para pedir un trabajo de cierta naturaleza a un educando, el sistema educativo debe asegurarse de que dicho estudiante sepa hacer ese trabajo, lo que implica (además de los contenidos programados por la curricula) detenerse en procesos de enseñanza-aprendizaje sobre estrategias que cubran esas carencias. Es sorprendente, sin duda, que nuestros pueblos puedan compartir problemas comunes en torno a lo educativo; por fortuna medios como la Internet pueden, paradójicamente, servir como puente entre quienes detectamos estás dificultades y tenemos la oportunidad de aportar y comentar propuestas que pretenden aportar un granito de arena tendente a la solución. En cuanto a las preguntas que propones, dejame decirte que me quedé gratamente atónito :o, anodadado :O y casi casi perplejo :D. ¡Saludos y, nuevamente, gracias por comentar!

Anónimo dijo...

Estimado Doctor, he estado leyendo su escrito y coincido plenamente con él, yo soy docente de nivel medio y a la generalidad de los alumnos les cuesta muchisimo entender qué es lo que están estudiando, esto como consecuencia trae aparejado la no compension de textos en su casi totalidad.
En estos momentos estamos implementando "Técnicas de estudio" especialmente en el ultimo año de la enseñanza media haciendo un vínculo con la universidad
CONTINUO
zaidena

Anónimo dijo...

No puedo decir que esto suceda en mi país, pues sólo puedo hablar del ambito donde me desempeño, pero el adolescente "no sabe" comprender lo que lee, y ademas, y quizá lo más preocupante...NO LEE.
Y si lee sólo son cosas vanales que no le aportan cultura
ni le requieren el esfuerzo del pensar.
Con las técnicas de estudio estamos logrando que sepan lo más importante de cada parrafo y que luego lo incorporen al contexto general,hasta ahora estamos notando resultados
Muy interesante su texto que lo he imprimido para leerselos a los alumnos de mi país, ellos juzgaran su contenido que les toca muy de cerca, ya que otra cosa que han perdido en esta educacion actual es la incentivacion espontanea
muchisimas gracias por los conceptos vertidos que seran de mucha utilidad
cariños
zaidena

Fdo. R. Baños dijo...

Estimada Zaidena: si aquello de lo que estamos hablando ocurre en al menos uno de los planteles educativos de tu país, basta para expresar la siguiente proposición: "Algunos planteles educativos de Argentina comparten el mismo problema que tienen algunos planteles educativos en México". La partícula "algunos", conocida en lógica cuantificacional como "cuantificador existencial", indica que por lo menos uno de los planteles educativos de Argentina vive la misma problemática que afronta al menos uno de los planteles educativos de México, de donde se infiere que: hay problemáticas compartidas, en mayor o menor medida, entre ambas naciones en torno a la cuestión educativa; lo que no descarta, por otra parte, que las razones que expliquen esas problemáticas educativas, en una y otra nación, sean bien distintas, debido a que los contextos sociales, culturales y económicos son, definitivamente, diferentes, aunque en este dilema deberíamos considerar también un punto de equilibrio cultural que sirviera para identificar situaciones que pudieran ser imputables a América Latina como región del mundo, lo que lejos de estratificar aspectos demasiado específicos de una u otra nación, debería servirnos para pensar, como ciudadanos pertenecientes a esa gran región del mundo, en soluciones que pudieran aportar a todos un beneficio y con ello, quizá, una mayor integración entre nuestros pueblos, sobretodo ahora que se vislumbra a futuro, un mundo repartido entre grandes bloques y no entre grandes países. Dejando aparte todo esto, te gradezco tus comentarios y déjame decirte que me da mucho gusto que donde tú estás dando clases ahora se estén tomando esas medidas para hacer que los alumnos mejoren o, según el caso, se conviertan en mejores estudiantes. Realmente deberíamos tener presente, todos y cada uno de nosotros, que apostarle a la educación es invertir en un mejor futuro (y también en un mejor presente si nos referimos a procesos de capacitación continua), pues sólo en una sociedad donde sus miembros realmente se entienden es que la democracia funciona. Buscando la manera de apoyarte en ese esfuerzo tan loable que tú y tu centro están haciendo, te recomiendo que leas el artículo que menciono en éste (Preguntas para leer textos densos: una estrategia de aprendizaje), pues en él explico _con lujo de detalle_ una metodología para sacar el mejor provecho de lo que se lee a través de preguntas clave; asimismo, te sugiero que leas los artículos que se encuentran ubicados, dentro de este mismo blog, en la categoría Estrategias de estudio, ya que todos ellos están dedicados a facilitar en los estudiantes algunas herramientas que podrían resultarles útiles para sus estudios (y si éstas son otorgadas por un docente que facilite su adquisición, pues, me parece que el resultado será todavía mejor). Suerte con ese taller y espero que estas reflexiones, con todo lo engorrosas que al principio pudieran parecerte, te sean útiles. ¡Gracias por comentar! :) :D ;)



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