Por Ivette Jocelyn Pastrana Román*
El Nombre de la Rosa** es una película que describe una historia que se desarrolla en Italia durante el siglo xiv, época en que la religión tenía un gran poder sobre la población y la pobreza de las personas se veía por doquier.
Todo inicia cuando un monje, William de Baskerville, y su discípulo Adso llegan a una abadía en la cual se han presentado hechos extraños: recientemente, un monje había muerto y se creía que el demonio era el culpable, todo resultaba un misterio, por lo que William y su seguidor se propusieron investigar la muerte del monje, a pesar de que todos les advirtieron que se alejaran porque el diablo rondaba la abadía.
Algunos personajes que se destacan en la trama son:
Guillermo de Baskerville. Se caracteriza por no conformarse con lo que sus mayores o iguales le digan, busca siempre llegar a la verdad, al conocimiento; sin embargo como cualquier persona que busca tales cosas, se encuentra con muchos problemas y muchas barreras, procedentes principalmente de la religión, pero tiene la suficiente motivación por seguir adelante.
Adso de Melk. Joven que es encomendado a William por su familia y quien sigue a éste en todas sus investigaciones. Se caracteriza por su deseo de aprender y de conocer. Se da cuenta que no todo es como la religión lo pinta, que los monjes no son tan sanos como se dice, pues cometen muchas injusticias aun autodenominándose seguidores de Dios y, sobretodo, que hay personas que, por extrañas razones, evitan que los demás conozcan la verdad.
Bernardo Gui. Inquisidor y responsable de hacer pagar a quienes se oponían a lo ya prescrito. De alguna forma, tiene la encomienda también de esconder la verdad puesto que todo aquel que buscaba más allá de lo sabido o se oponía a las creencias era castigado. Su motivación es proteger el conocimiento de la verdad, sin importar los medios.
Análisis
El Nombre de la Rosa es una película que refleja muchos acontecimientos que han ocurrido a lo largo de la historia y que, sin lugar a dudas, también en nuestro tiempo. Sabemos que la religión ha sido uno de los aparatos ideológicos más importantes que han ayudado al proceso de sujetación para que los seres humanos estemos bien adaptados a la sociedad.
Desde pequeños se nos han enseñado las reglas sociales a seguir y los conocimientos de la historia de nuestra religión nos han preparado e inculcado las creencias necesarias. Pero… ¿Qué pasa cuando alguien quiere romper estos esquemas, cuando quiere saber más de lo que se nos ha enseñado, cuando no se conforma con lo que le dicen o cuando no cree en eso que se ha dicho? Al igual que el monje Williams, busca llegar a la verdad a través de muchos caminos y tratando de romper barreras, ¿qué barreras?, las que nos pone la religión o la clase dominante, porque no conviene a sus intereses que los demás lleguen al verdadero conocimiento. No es ninguna casualidad que los que mueren en la película sean aquellos que tratan de conocer más.
La trama gira entorno a un libro que representa el conocimiento al que Williams y Adso buscan llegar, rompiendo esa ideología inculcada en el proceso de sujetación (entendiéndose por ideología el conjunto de creencias o representaciones que las clases dominantes defienden para justificar su dominación) y que, como en cualquier otro caso, resulta difícil porque implica dejar atrás las representaciones (apariencias) que nuestros sentidos, en primer instancia, nos revelan. Requiere analizar, crear conceptos, ir más allá de lo meramente expuesto y enseñado.
Aunque en nuestra época “ya no exista” la inquisición y contemos, aparentemente, con derechos, seguimos pasando por un proceso de sujetación, seguimos siendo moldeados conforme a las necesidades de la clase dominante y de la religión, se siguen poniendo barreras a quienes intentan descubrir y conocer más allá de lo concebido. Y aquí cabe recordar al doctor Fausto: después de tantos libros (escritos y/o leídos) seguimos aún tan ignorantes como si nada hubiésemos aprendido.
Y quedan entonces las preguntas: ¿somos libres?, ¿tenemos libre albedrío?, ¿conocemos la verdad?, ¿conocemos? Algunas frases mencionadas en la película y que resultan relevantes (¿quizá como respuestas a las preguntas precedentes?) son las siguientes: “Aquel que aumenta su conocimiento, aumenta su aflicción también”, “No hay progreso en el conocimiento, solo recapitulación” y “La risa mata al temor y sin temor no hay fe”.
En suma: ¡Qué gran problema ha resultado siempre el conocimiento!
* Estudiante de Psicología en la UAA.
** Esta película está basada en una obra homónima escrita por Umberto Eco